Martes 10 de marzo de 2026

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Reforma constitucional: El ambicioso borrador de Javier Milei para instaurar un sistema unicameral

10/03/26 | El entorno de Javier Milei proyecta una reforma constitucional a nivel nacional y bonaerense. Los detalles.


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En los pasillos del poder comenzó a circular, todavía con extrema reserva, un proyecto de reforma constitucional impulsado desde el entorno del presidente Javier Milei que podría alterar de manera profunda el funcionamiento del sistema político argentino tanto a nivel nacional como en la provincia de Buenos Aires.

Aunque la iniciativa aún se encuentra en una etapa embrionaria y no existen confirmaciones oficiales sobre su implementación, distintas fuentes cercanas al oficialismo aseguran que en la Casa Rosada comenzaron a elaborarse borradores con lineamientos generales que apuntan a modificar aspectos centrales de la organización institucional del país.

Según trascendió, el gobierno analiza la posibilidad de impulsar esta reforma constitucional luego de las próximas elecciones presidenciales, escenario en el que el oficialismo confía en obtener un triunfo contundente -tanto a nivel nacional como provincial- que le permita reunir el capital político necesario para avanzar en una iniciativa históricamente sensible dentro de la política argentina: la modificación de la carta magna.

La estrategia, de acuerdo a las versiones que REALPOLITIK pudo recabar de ámbitos políticos y legislativos, sería ejecutar la reforma en un plazo relativamente breve tras los comicios, aprovechando el eventual respaldo electoral para impulsar cambios estructurales en el funcionamiento del estado.

Los cambios que se analizan

Aunque los detalles del proyecto permanecen bajo estricta reserva, las primeras versiones señalan que la reforma buscaría introducir modificaciones relevantes en el sistema institucional.

Uno de los puntos en estudio sería la extensión del mandato del poder ejecutivo a cinco o seis años. La propuesta apuntaría a modificar el actual esquema presidencial y bonaerense con el objetivo de otorgar mayor continuidad a los planes de gobierno y reducir la frecuencia de los procesos electorales.

Otro eje de discusión estaría vinculado con la limitación a la renovación indefinida de cargos políticos, una problemática que ha generado debates recurrentes, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde distintos intentos por restringir las reelecciones de intendentes y legisladores han atravesado avances y retrocesos en los últimos años.


Congreso de la Nación Argentina.

Sin embargo, el cambio más ambicioso que aparece en el borrador sería la transformación del sistema legislativo argentino: el pase de un modelo bicameral —con Cámara de Diputados y Senado— a un esquema unicameral.

La modificación no sólo se evaluaría para el Congreso de la Nación Argentina, sino también para la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, lo que implicaría una reconfiguración profunda del funcionamiento parlamentario.

En este nuevo esquema, el vicepresidente de la Nación pasaría a ocupar la presidencia de la única cámara legislativa existente, concentrando el rol institucional que actualmente ejerce en el Senado.

Resistencias políticas previsibles

De avanzar, la reforma promete generar fuertes resistencias dentro del sistema político. El eventual reemplazo del sistema bicameral por uno unicameral implicaría una reducción significativa de estructuras legislativas, cargos políticos y presupuestos asociados, lo que impactaría directamente en el financiamiento de múltiples espacios partidarios.

En particular, una reorganización institucional de este tipo limitaría el manejo discrecional de recursos dentro de las estructuras políticas, especialmente opositoras. Luego, otro debate, será la forma en la que se organizará la representatividad de las provincias y la Ciudad Autoónoma de Buenos Aires: hoy el Senado de la Nación Argentina garantiza la representación igualitaria por distrito, mientras que la Cámara de Diputados de la Nación Argentina la representación proporcional a la población.


Legislatura de la provincia de Buenos Aires.

Por ese motivo, dentro del sistema político se prevé que una eventual reforma constitucional difícilmente encuentre un clima de consenso inmediato. De hecho, cualquier modificación que altere las actuales estructuras de poder podría afectar intereses consolidados, por lo que es previsible que la iniciativa abra un movimiento intenso tanto en el Congreso como en las legislaturas provinciales.

Los arquitectos del proyecto

De acuerdo a fuentes cercanas al oficialismo, el diseño político de esta iniciativa tendría como principales impulsores a dos figuras de fuerte influencia dentro del armado libertario. Por un lado aparece el asesor presidencial Santiago Caputo, considerado uno de los estrategas centrales del gobierno nacional. En el ámbito bonaerense, en tanto, el proyecto sería impulsado por Sebastián Pareja, referente clave de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires que, paradójicamente, lleva casi dos décadas cobrando un contrato de planta permanente en el Senado.

Ambos dirigentes trabajarían en la elaboración de los lineamientos políticos de una reforma que, de concretarse, representaría uno de los cambios institucionales más profundos de las últimas décadas.

Reformas constitucionales y cambios en los mandatos

La discusión sobre modificaciones en la duración de los mandatos presidenciales no es nueva en la historia argentina.

La reforma constitucional de reforma constitucional argentina de 1994, impulsada durante la presidencia de Carlos Menem y acordada políticamente con Raúl Alfonsín a través del denominado Pacto de Olivos, estableció el actual sistema presidencial de cuatro años con posibilidad de una reelección inmediata.


La postal que selló el Pacto de Olivos.

A lo largo de la historia argentina, sin embargo, los mandatos presidenciales han sufrido múltiples modificaciones. Durante buena parte del siglo XX, el período presidencial era de seis años sin reelección inmediata, un esquema que fue alterado con el paso del tiempo en función de distintos acuerdos políticos y reformas constitucionales.

En ese contexto, cualquier intento de modificar nuevamente la duración de los mandatos o la estructura del Congreso abriría un debate institucional de gran magnitud, que requeriría amplios consensos políticos y la convocatoria a una convención constituyente.

Por ahora, el proyecto se mantiene en el terreno de las versiones y los borradores reservados. Pero en un escenario político en constante reconfiguración, la posibilidad de una reforma constitucional vuelve a instalarse —una vez más— en el centro del debate sobre el futuro institucional de la Argentina. (www.REALPOLITIK.com.ar)

Temas de esta nota:

SEBASTIáN PAREJASANTIAGO CAPUTO

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