Mónica Giovanovich, coach y consultora laboral especializada en inserción laboral, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la evolución del desempleo, el subempleo y el trabajo no registrado en Argentina desde el retorno de la democracia, analizando las políticas laborales aplicadas por los distintos gobiernos desde 1983 hasta la actualidad.
“Es curioso porque tenemos esta idea de que siempre tuvimos una desocupación altísima. En realidad, lo que pasa es que estamos mirando permanentemente la foto y no el proceso”, explicó Giovanovich. En ese sentido, sostuvo que las estadísticas de empleo suelen utilizarse políticamente: “Siempre hay una foto linda o una foto fea según seas gobierno u oposición. Si estás en el gobierno mostrás la foto linda y si estás en la oposición mostrás la foto fea, pero nadie te cuenta el proceso”.
La especialista recordó que el escenario laboral al inicio de la democracia era muy distinto al actual. “Nosotros entramos a la democracia con cifras de pleno empleo. Había alrededor de un 4,5 por ciento de desempleo, que técnicamente es pleno empleo. De ahí en adelante todo fue en picada”, señaló.
En esa línea, explicó que durante el gobierno de Raúl Alfonsín el desempleo comenzó a subir de manera lenta, aunque se incrementó con mayor fuerza el subempleo y el trabajo no registrado. “Alfonsín no tuvo grandes números de desempleo. Incluso la crisis del 89 terminó con alrededor de un 7 por ciento de desocupación. Hoy muchos dirían ojalá tener una crisis así”, planteó.
Respecto del menemismo, Giovanovich diferenció entre las dos presidencias. “La primera presidencia de Carlos Menem no tiene malos números, pero la segunda fue un desastre”, afirmó. Según explicó, el punto de quiebre se produjo con el llamado “efecto tequila” en 1994: “Ahí el desempleo empezó a sentirse fuerte y por primera vez Argentina entró en cifras de dos dígitos. Desde ese momento no volvimos nunca más a un desempleo de un solo dígito de forma sostenida”.
La consultora también se refirió al rol del gobierno de Eduardo Duhalde tras la crisis de 2001. “El interinato fue corto, pero dejó algo que todavía nos condiciona: los planes sociales”, sostuvo. Y agregó: “Aparecieron como una respuesta al desastre social, pero lo que se pensó como algo transitorio 30 años después lo seguimos manteniendo”.
Al analizar el kirchnerismo, señaló que durante esos años se consolidó el crecimiento de los programas sociales y del empleo público como mecanismo para contener el desempleo. “Los planes empezaron a multiplicarse geométricamente y también creció el empleo público como respuesta al desempleo, muchas veces con salarios bajos o incluso en condiciones precarias”, explicó.
Además, cuestionó la falta de reducción del trabajo no registrado durante esos años. “Los niveles de empleo no registrado nunca bajaron demasiado y eso es contradictorio con algunas de las banderas que el propio kirchnerismo decía defender”, indicó.
Sobre el gobierno de Mauricio Macri, destacó principalmente la recuperación de la transparencia estadística. “Hubo una decisión de transparentar los números y normalizar las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC). En términos de empleo no hubo grandes cambios porque el margen de maniobra era muy limitado”, analizó.
Posteriormente, señaló que durante la gestión de Alberto Fernández y en el contexto de la pandemia surgió un nuevo fenómeno en el mercado laboral. “Hoy Argentina está llena de trabajadores en relación de dependencia que, aun teniendo empleo formal, son pobres y no llegan a cubrir la canasta familiar”, afirmó.
Finalmente, se refirió al actual gobierno de Javier Milei y a la reforma laboral impulsada por la administración libertaria. Si bien consideró que el oficialismo logró mayor capacidad de impulsar cambios legislativos, advirtió que la reforma por sí sola no resolverá el problema estructural. “No creo que esta reforma laboral sea la panacea. El mercado laboral siempre se ve afectado por otras políticas de estado”, explicó.
A modo de conclusión, Giovanovich remarcó que el principal problema argentino es la falta de continuidad en las políticas públicas. “Hace más de 40 años que venimos oscilando entre extremos ideológicos. Ir de un extremo al otro no solucionó el problema del empleo y el resultado está a la vista”, cerró. (www.REALPOLITIK.com.ar)