En 2019, los Toronto Raptors dejaron de ser ese equipo que siempre tropieza en los playoffs. El verdadero motor del conjunto fue Pascal Siakam. El interés por esa serie fue enorme: los aficionados compraban entradas por miles de dólares, y los apostadores de todo el mundo analizaban las posibilidades de romper la dominación de los Warriors. En Latinoamérica, el baloncesto se convirtió entonces en una de las principales disciplinas para pronósticos. Por ejemplo, en Colombia muchos usuarios eligen 1xBet para apuestas deportivas debido a su amplia oferta de estadísticas de jugadores. Siakam se convirtió finalmente en el “factor X”, ese elemento decisivo que los expertos simplemente no supieron prever.
Hasta la temporada 2019, Pascal era percibido como un jugador que solo sabía correr rápido en los contraataques. Ese año amplió su repertorio hasta nivel de superestrella, incorporando un tiro de tres puntos constante y un sólido trabajo en la zona cercana al aro (“post”). Su progreso fue tan evidente que la liga no dudó en otorgarle el premio al Jugador Más Mejorado (Most Improved Player). Durante la temporada regular, promedió 32 minutos por partido, convirtiéndo en un elemento indispensable en las estrategias de Nick Nurse.
En el primer enfrentamiento contra los Warriors, Siakam ofreció una actuación de carácter histórico, acertando el 82 % de sus tiros de campo. Esto afectó psicológicamente a los campeones vigentes. La increíble forma del camerunés se reflejó de inmediato en las cuotas de los bookmakers. Mientras los aficionados debatían sobre las posibilidades de los equipos, los apostadores experimentados aprovechan las altas probabilidades en los indicadores individuales de Pascal; esta actividad sigue vigente en todo el mundo. Por ejemplo, en Colombia muchos usuarios expertos eligen 1xBet para apuestas deportivas en los partidos más destacados.
La contribución de Siakam al triunfo final de Toronto, con un marcador de 4-2 en la serie, se manifestó de la siguiente manera:
Estas cifras confirmaron que el éxito de Toronto no fue fruto del azar ni consecuencia de lesiones del rival. Siakam se convirtió en ese eslabón atlético que Canadá había necesitado durante décadas para conquistar anillos de campeonato.