La licenciada en psicología Mariela Chinelli dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre su trabajo acompañando a mujeres y familias que atraviesan pérdidas gestacionales, embarazos en contextos de vulnerabilidad y procesos de duelo. En ese marco, destacó la importancia de la prevención, la educación sexual y la contención emocional.
“El trabajo empezó hace años. Son muchos los equipos de trabajo, este no es un trabajo que se puede hacer de manera individual, sino que detrás de cada uno de estos grupos hay muchísima gente que trabaja de manera coordinada, con compromiso, con esfuerzo día a día”, explicó.
Chinelli relató que gran parte de su trabajo surgió a partir de la preocupación por la falta de información en jóvenes respecto de la sexualidad y el funcionamiento del cuerpo. “Nos empieza a preocupar mucho, sobre todo que los jóvenes tuvieran como información fiel, porque para tomar una decisión primero nos tenemos que manejar con la verdad y la verdad científica”, afirmó.
En ese sentido, explicó que muchas de las consultas en su consultorio revelaban un profundo desconocimiento sobre cuestiones básicas de salud sexual. “Veía jóvenes que empezaban a tener un encuentro sexual y las chicas, por ejemplo, no sabían cómo era el ciclo femenino, no sabían cuándo ovulaban, no sabían cuál era el primer día del ciclo”, señaló.
A partir de esa realidad, comenzaron a organizar charlas en escuelas para abordar temas vinculados con el desarrollo prenatal, la responsabilidad afectiva y la prevención de embarazos no planificados.
Durante la entrevista, la psicóloga también reflexionó sobre la manera en que los jóvenes viven hoy la sexualidad y los vínculos afectivos. “Es imposible dejar nuestro psiquismo y decirle a mi psiquismo ‘bueno, hoy te quedás acá’. Es imposible que en un encuentro vaya solamente el cuerpo”, sostuvo.
En esa línea, explicó que muchas veces los vínculos se definen como “nada”, aunque emocionalmente generen expectativas o conflictos. “Después te quedás esperando a ver si te habló, si no te habló, si te puso like o si apareció un nuevo seguidor. Y ahí empieza como un matete que es imposible que no dañe la seguridad personal ni la autoestima”, advirtió.
Uno de los ejes centrales de la conversación fue el impacto emocional que pueden generar las pérdidas gestacionales o los abortos, tanto espontáneos como inducidos. “Siempre decimos esto: nadie va felizmente a abortar. Esto es así”, expresó Chinelli.
Según explicó, muchas mujeres atraviesan estos procesos en silencio y sin espacios adecuados para elaborar el duelo. “Cuando sucede esto, que también puede ser una pérdida espontánea, muchas mujeres perdemos hijos de manera espontánea, y es una pérdida de la cual generalmente no se habla”, comentó.
En su experiencia profesional, relató que incluso décadas después algunas personas manifiestan el impacto emocional de esas decisiones. “Nos encontramos con personas de 50, 60 o 70 años que entre las cosas que van relatando en el consultorio dicen: ‘Yo aborté, pero no se lo dije a nadie’ y ahí empiezan”, explicó.
Chinelli también destacó la existencia de programas de acompañamiento destinados a personas que atraviesan duelos gestacionales o conflictos emocionales vinculados al aborto. “Programas de contención donde recibimos a esta persona, primero la escuchamos, la contenemos y ayudamos a sanar esto. Desde un primer lugar que es la escucha”, detalló.
Además, remarcó que uno de los aspectos más difíciles para quienes atraviesan estas experiencias es el proceso de perdonarse a sí mismos. “Ayudarla a que se pueda perdonar a sí misma, que es a veces lo que cuesta, porque muchas saben perfectamente la edad que tendría ese hijo si hubiera nacido”, señaló.
Por último, la psicóloga subrayó la importancia del acompañamiento social y del diálogo dentro de las familias para abordar estos temas. “Para que los hijos hablen, nosotros como padres tenemos que hablar. Si no, los hijos no van a hablar”, afirmó.
En ese marco, insistió en que la prevención, la información y la contención emocional son claves para afrontar situaciones complejas vinculadas a la sexualidad y la maternidad. “Tenemos que aprender a cuidarnos no solamente físicamente, sino también en nuestras emociones, y hablarle a nuestros jóvenes”, concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)