En el gobierno de Javier Milei se instaló una grave preocupación: las encuestadoras más cercanas a la gestión registran una brusca caída en la imagen presidencial. Razones no faltan: la crisis económica arrecia, los despidos se multiplican, los salarios están famélicos y el pluriempleo no resulta suficiente para llegar a fin de mes. No es una realidad nueva en esta gestión, ya que viene de arrastre desde hace tiempo, pero que ahora parece haber entrado en combustión asociada a la reiteración de casos sospechosos de corrupción que se multiplican entre las figuras más destacadas del régimen. No por casualidad es justamente la opción “Corrupción” la que se impone. Toda una definición.
Tres consultoras que trabajan regularmente con el gobierno encendieron las luces rojas, al asignarle al presidente un indicador positivo por debajo del 40 por ciento. Según una de ellas, los casos de Manuel Adorni, $Libra y ANDIS llevaron a la mayoría de los argentinos a asociar a Milei con la “casta”. "Es más de lo mismo" para la mayoría de los encuestados. "La gente volvió de las vacaciones y ahora ya no tiene plata", mientras que en el gobierno disfrutan de los privilegios del poder y de ingresos turbios y fabulosos. La imagen de Milei se desplomó 10 puntos, mientras que la negativa supera los 55 puntos y sigue en ascenso. Junto con la opción “corrupción”, entre los ítems económicos se impone la preocupación por el desempleo, con un indicador del 32 por ciento.
A pesar de la intervención del índice del Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina y la sospecha de su manipulación por parte de las autoridades, el 60 por ciento cree que la inflación seguirá aumentando, mientras que el 59 por ciento está convencido de que el presidente culminará su mandato con una situación económica aún peor que la presente. A la política económica no le va bien decididamente. El 54 por ciento cree que es errada y no contribuye a mejorar la situación de los argentinos. Para noviembre de 2025 esa desaprobación era del 43 por ciento. No por casualidad comenzaron a circular rumores de cambios de gabinete y, en especial, del equipo económico, fogoneados desde dentro mismo del gobierno por una interna desquiciada que lo acompaña desde sus inicios.
El informe de una segunda consultora próxima a la gestión registró que más del 50 por ciento de los argentinos aseguran no llegar a fin de mes, y que, desde inicios de año, el 66 por ciento pudo comprar menos comida para sus hogares. Esta reducción del consumo afecta a la mayoría de los hogares argentinos, a punto tal que aplicaciones de delivery como Rappi perdieron más del 10 por ciento de su clientela. El cierre generalizado de industrias y de comercios comercio completa un cuadro de situación catastrófica.
A esta altura son mayoría los empresarios que registran un encendido malhumor social hacia el presidente entre quienes fueron sus votantes más fanatizados, y hasta el gobernador mendocino Alfredo Cornejo, aliado de Milei, asegura que "la economía y el humor popular van a crujir este año". Tan oscuro es el panorama que hasta la Unión Industrial Argentina salió a repudiar al presidente por tratar a los empresarios de “chorros” en la escena internacional de la Argentina Week, realizada la semana pasada en los EE.UU.
Las protestas sociales y laborales se extienden como reguero de pólvora por las provincias, e incluyen a las fuerzas de seguridad. Los gobernadores son, por ahora, los apuntados por el malhumor social, al ser la imagen más próxima de autoridad política. Los opositores sufren las consecuencias de las políticas oficiales y los aliados no obtienen beneficios de su claudicación.
Sumado al enojo generalizado de la sociedad, la multiplicación de casos sospechados de corrupción por parte de las figuras más encumbradas del gobierno. Incluso en la visión de buena parte de sus votantes, Milei se quedó sin discurso y están convencidos de que se ha integrado definitivamente a la “casta” junto con sus allegados. El discurso de apertura de sesiones confirmó que sólo le quedan discursos amenazantes y descalificadores para la oposición, pero ningún plan para mejorar la situación económica degradada que provocó la política económica impulsada desde el inicio de esta gestión. Tan es así que, incluso con un INDEC intervenido y sospechado de manipulación oficial, desde hace nueve meses la inflación no deja de escalar.

En este contexto, la condena social estalló contra el comportamiento de Manuel Adorni, acusándolo de corrupción. Para peor, esta situación estuvo acompañada de un reverdecer de las causas $Libra y ANDIS, cajoneadas por meses por la Justicia. Por ahora, Milei y sus colaboradores más cercanos se han encadenado al jefe de Gabinete sosteniendo su inocencia, pero corren el riesgo de ser arrastrados por ese salvavidas de plomo. Para peor, Adorni aseguró que las denuncias fueron realizadas anónimamente desde dentro de la gestión, y se negó a descartar que Santiago Caputo estuviera detrás de ella.
A diferencia del mes de octubre del año anterior, tras la derrota en la provincia de Buenos Aires en el mes de septiembre y una caída significativa de su imagen, Milei consiguió reflotar gracias al apoyo de Donald Trump y de Scott Bessent, ahora el gobierno norteamericano no se encuentra en situación de ofrecerle un nuevo salvavidas. Más aún, si se confirma la derrota de Trump en las elecciones de medio término de este año, el panorama para Milei será mucho más desalentador. Y ni qué decir si, como consecuencia de ese resultado, Trump es removido por un juicio político. (www.REALPOLITIK.com.ar)