La docente y autora de Interpretar la ausencia, Nadia Jiménez, conversó con REALPOLITIK TELEVISIÓN (www.realpolitik.tel) sobre el desafío de enseñar la última dictadura argentina a las nuevas generaciones desde la literatura infantil: “Lo primero fue atravesar este desafío como docente. Es un hecho histórico que ya tiene 50 años y lo que notaba era que a las nuevas generaciones, incluso a quienes se están formando como docentes, les cuesta abordar el tema, hay cierto temor”, explicó Jiménez al referirse al origen de su primer libro.
En ese sentido, señaló que su trabajo surgió de la búsqueda de nuevas formas de narrar lo ocurrido: “Empecé a pensar cómo leer el horror para las nuevas generaciones. No es lo mismo que para quienes lo vivimos de manera más cercana. Hay una distancia que obliga a encontrar otros modos de interpelar”.
La autora destacó que uno de los principales obstáculos es que muchos estudiantes no logran identificarse con la literatura tradicional sobre la dictadura. “Por eso me centré en el género libro álbum, que permite narrar desde otro lugar. Es muy difícil dimensionar lo que pasó, pero este formato habilita múltiples interpretaciones y pone al lector en un rol activo”, afirmó.
En su obra, Jiménez selecciona seis libros álbum donde la ausencia es el eje central. “En todos hay un personaje ausente, pero no se explica qué pasó. Esa ausencia puede leerse en clave de dictadura sin que sea explícito. Eso permite trabajar como mediadores, reponer contexto y generar reflexión”, detalló.
Asimismo, remarcó que se trata de textos que no subestiman a los lectores: “Una buena literatura infantil no simplifica ni maquilla la realidad. Estos libros construyen sentido desde un universo simbólico, apelando a experiencias estéticas profundas”.
Sobre la recepción en niños, la docente sostuvo que muchas veces los temores provienen de los adultos. “Las infancias preguntan: ‘¿Dónde está? ¿Por qué no está?’. Desde esas preguntas se abre el diálogo. La literatura no busca dar respuestas, sino generar más preguntas y habilitar la conversación”, indicó.
En relación al contexto actual, atravesado por discursos que relativizan o niegan los crímenes de la dictadura, la autora fue contundente: “El desafío es seguir preguntándonos cómo narrar la ausencia de los 30 mil desaparecidos. No hay una única forma. Frente al negacionismo, hay que construir palabras que inviten a pensar por qué decimos Nunca Más”.
Además, valoró el aporte del prólogo de su libro, que invita a recuperar el sentido de las luchas históricas: “Es importante correrse del lugar de víctima y volver a poner en el centro por qué luchaban: por una sociedad más justa e igualitaria. Ese es un mensaje clave para las nuevas generaciones”.
Finalmente, la autora reflexionó sobre el rol docente en este escenario: “Es una pedagogía de la memoria. No hay lugar para la resignación. Las madres y abuelas sostuvieron 50 años de lucha, eso tiene que ser un faro. Hoy más que nunca hay que insistir, hacer buenas preguntas y seguir construyendo memoria”.
En vísperas de un nuevo 24 de marzo, Jiménez concluyó: “Invito a que el libro siga generando diálogo. No hay recetas, pero sí una necesidad urgente de seguir pensando cómo construir memoria, incluso en los contextos más difíciles”. (www.REALPOLITIK.com.ar)