Mauricio Macri no se resigna e intenta reconstruir su desvencijado Pro para tratar de competir en las elecciones presidenciales del año próximo. Pese a los desilusionantes resultados obtenidos en las últimas competencias electorales y la fuga masiva de cuadros y militantes ha decidido redoblar la apuesta para tratar de recobrar protagonismo en la liza política. Seguidor como perro de sulki, asegura a quien quiera escucharlo: “Somos muchos más de lo que todo el mundo piensa”.
Envalentonado por la drástica caída de Javier Milei y de su gobierno en las encuestas, que registran una disminución de 15 puntos en lo que va del año, y ante los críticos guarismos que arroja la economía real y que sólo prometen desplomarse más en lo sucesivo ante la falta de reacción de las autoridades, el expresidente cree que se le abre un arco de posibilidades concretas para apropiarse de los votos del centroderecha y del antiperonismo. Por esta razón convocó este jueves a gobernadores, intendentes y legisladores de todo el país a una convención nacional en Parque Norte para reagrupar fuerzas e intentar la resurrección
El encuentro fue denominado “Protagonistas del futuro”, con el objetivo de relanzar al partido, mostrar unidad interna y exhibir musculatura política de cara a las presidenciales del año próximo. Todas las expectativas estaban puestas en el discurso de cierre, donde se esperaba que el expresidente realizara sus primeras definiciones políticas para esta nueva etapa. Sin embargo, su crítico discurso sobre el gobierno de Milei no estuvo acompañado de ningún anuncio respecto de candidaturas presidenciales.
Macri aseguró: "Somos el próximo paso". Aunque evitó dar mayores precisiones. Queda claro que está interesado en su propia candidatura, aunque sólo tomará una decisión al respecto el año próximo, cuando se lance la campaña concreta, para evitar el desgaste que le implicaría montarse ya en clave presidencial. Tampoco bendijo a otros eventuales candidatos, ante las divergencias existentes en la cúpula del Pro, y la propia reticencia de los dos outsiders que pretende prohijar –Marcos Galperín y Jorge Brito-, que no están dispuestos a enfrentar a Milei, al menos con tanta antelación.
Quienes sí aceptarían encantados son dos dirigentes procedentes de la política, que administran sus propios distritos: su primo Jorge Macri e Ignacio "Nacho" Torres, el gobernador de Chubut.
Antes de la alocución de Mauricio Macri hizo uso de la palabra Soledad Martínez, intendente de Vicente López, quien fue muy clara en sus definiciones políticas: "Tenemos claro el rumbo: para adelante, preparados para acompañar pero también para reemplazar y ser los próximos. Sabemos cómo hacerlo. Nos han subestimado en otros momentos y volvimos más fuertes".
Próximo paso pic.twitter.com/tuLKpDU1hh
— Mauricio Macri (@mauriciomacri) March 19, 2026
Del encuentro pegaron el faltazo una serie de dirigentes históricos del Pro que ahora forman parte del gobierno nacional. Macri salió a abrir el paraguas, afirmando: "No nos robaron a la gente, para nosotros es un orgullo que estén ahí", aunque pocos creyeron en su sinceridad.
Como siempre, el expresidente navega entre su ambición de recuperar antiguos cargos y logros y su temor a una derrota que pondría fin a su carrera política. Le pasó en las elecciones de Boca Juniors de 2023 y ahora la escena parece replicarse. Para no exponerse intenta crear outsiders detrás de los cuales esquivarle el cuerpo a un posible fracaso, pero éstos nunca consiguen levantar vuelo, por lo que ya aparecen derrotados antes de las batallas decisivas.
¿Será distinto ahora? La ambigüedad de los pasos que ensaya no autoriza a creerlo. Más bien parece esperanzado en la alternativa de un derrumbre de Javier Milei que deje expedito el campo de la derecha y del antiperonismo, ofertando una salida por derecha a una eventual crisis de gobernanza final. El problema de esta estrategia es que, a los ojos de la sociedad, puede ser leída más como una voluntad conservadora de sucesión sin ponerle el cuerpo a la confrontación, antes que a una actitud decidida para obtener la victoria.
En definitiva, más que a ganar, Mauricio Macri parece interesado en no perder, lo que puede ser una estrategia muy apropiada para salir subcampeón –haciendo referencia a su pasión futbolera-, pero difícilmente le granjeará el camino de la victoria. (www.REALPOLITIK.com.ar)