Desde temprano, las inmediaciones del predio comenzaron a poblarse de grupos de amigos, banderas, remeras y ese ritual tan característico que acompaña cada presentación de Don Osvaldo.
“No puedo creer estar acá, vengo viajando desde Mendoza, los veo en todos lados”, señalaba un hombre con una remera de Señales.
“Mi hija está cuidando a sus hermanos para que yo pueda venir al show. Estoy súper emocionada, también fui al Hipódromo de La Plata”, contaba una mujer junto a su grupo de amigas.

Ya dentro del lugar, el clima era de ansiedad contenida. Cuando finalmente se apagaron las luces, el estallido fue inmediato. La banda salió a escena y el público respondió como una sola voz, marcando desde el inicio que la noche iba a ser intensa.
“Alma”, “Políticamente correcto” y “9 de Julio” fueron las tres primeras canciones.
El show se desarrolló como un viaje emocional. El repertorio combinó temas que ya son himnos con otros más recientes, logrando sostener una conexión constante con la gente. “Otro viento mejor”, “Parte menor”, “Soñando” e “Invisibles” fueron algunos de los hitazos del repertorio heredado de Callejeros.
“Salud, La Paternal, muchísimas gracias por recibirnos”, expresó Patricio Fontanet, agradeciendo al club Argentinos Juniors por el trato recibido.

Cada canción fue coreada de principio a fin, en un ida y vuelta permanente entre el escenario y el campo. No hubo pausas: la energía se mantuvo alta durante todo el recital.
En uno de los momentos más fuertes de la noche, Pato pidió por la gente de All Boys que está luchando por el predio del Roca: “El Roca fue concebido para cuidar a los chicos, terminó siendo una casa de menores. Hoy el Gobierno de la Ciudad cree que es un buen negocio inmobiliario”.
La banda se mostró sólida y comprometida en cada interpretación. Para sorpresa de todos, “Sé que no sé”, “Prohibido”, “Ilusión”, “Morir” y “Creo” aparecieron como la frutilla del postre.
Además, el cantante anunció: “El 1 de mayo, mis amigos de Los Gardelitos en el hipódromo de La Plata”.

Tampoco faltaron las palabras de los integrantes de No Nos Cuenten Cromañón y un sentido homenaje a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
El cierre encontró a todos exhaustos pero felices. Nadie quería que terminara, pero la emoción quedó reflejada en el tema final: “Suerte”. “Vuelvan tranquilos, en paz, y nos vemos mañana”, se despidió el cantante.
Don Osvaldo volvió a demostrar en Malvinas Argentinas que lo suyo trasciende el formato de recital: es un ritual, una experiencia compartida que sigue creciendo con el paso del tiempo. (www.REALPOLITIK.com.ar)