Una situación de fuerte tensión se vivió este miércoles en el Honorable Concejo Deliberante de Luján, cuando dos concejales de La Libertad Avanza, Matías Braticevic Culacciati y Francisco Giacaglia, fueron señalados por reírse mientras exponían excombatientes de Malvinas en el recinto.
El episodio ocurrió en el marco del tratamiento de un proyecto vinculado al reconocimiento institucional permanente de la Causa Malvinas en el ámbito del Partido de Luján, una iniciativa que propone, entre otros puntos, que el Concejo exprese anualmente su beneplácito por el 2 de abril, por la tradicional Vigilia de Malvinas y por el día del Veterano de Guerra Lujanense, además de promover actividades educativas y culturales junto a asociaciones de veteranos.
En ese contexto, y mientras uno de los veteranos tomaba la palabra, Javier Eduardo Randazzo pidió intervenir para denunciar lo que acababa de ocurrir. “Le pedí el micrófono a 'Quique' porque me pareció una falta de respeto total”, expresó apenas comenzó. Luego apuntó directamente contra los ediles libertarios: “Cuando 'Quique' estaba hablando, el concejal acá Braticevic y Giacaglia se estaban riendo. ¿Eh? No sé por qué, ¿lo quieren explicar?”.
La escena dejó al descubierto un clima de profundo malestar en el recinto. Lejos de tratarse de una discusión menor, la interrupción se produjo durante una exposición de excombatientes, en una sesión dedicada a una causa que ocupa un lugar central en la memoria, la identidad y la historia de Luján. La reacción de Randazzo, cargada de indignación, condensó el sentimiento que generó la actitud observada: “Me parece una falta de respeto que se estaban riendo”, lanzó, visiblemente enojado.
Tras ese cruce, desde la conducción de la sesión intentaron encauzar el debate y bajar la tensión. “Por favor, sí. Continuemos con el cuerpo en comisión. Después vemos la cuestión en otro ámbito”, se escuchó desde la moderación, en un intento por retomar el tratamiento del expediente.
Más allá de la continuidad formal de la sesión, el episodio no pasó inadvertido. La imagen de dos concejales sonriendo o riéndose mientras hablaban veteranos de Malvinas generó un fuerte repudio por lo que representa simbólicamente: no solo una falta de consideración personal hacia quienes estaban haciendo uso de la palabra, sino también un gesto impropio frente a una causa que exige respeto, sensibilidad y responsabilidad institucional.
En una ciudad con una profunda tradición malvinera, donde la causa forma parte de la memoria colectiva y del reconocimiento permanente a sus héroes, lo ocurrido en el recinto impactó de lleno en ese consenso básico. Porque cuando hablan los veteranos, no habla solo una persona: habla también una parte dolorosa y honorable de la historia argentina. Y frente a eso, cualquier gesto de burla, liviandad o desdén adquiere una gravedad imposible de relativizar. (www.REALPOLITIK.com.ar)