En el marco de un nuevo hito de la exploración espacial, Guillermo Matías Gancio, responsable del observatorio del Instituto Argentino de Radioastronomía, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) y detalló el rol que cumplió Argentina en la misión Artemis II, a partir del desarrollo y seguimiento del nanosatélite Atenea.
“Nuestro rol dentro de lo que fue Atenea estuvimos en dos partes fundamentales. Primero una parte técnica que fue caracterizar y medir las antenas de comunicación de la Atenea previo, obviamente al armado y al lanzamiento”, explicó. En esa línea, agregó: “Luego mediante otro proyecto que estábamos llevando adelante, que era la construcción de una estación terrena propia, pudimos recibir los datos de la Atenea en el momento que empezó a funcionar”.
El especialista destacó la relevancia del momento en que lograron captar la señal del satélite a miles de kilómetros de la Tierra. “Primero la emoción de haber recibido el dato del satélite que estaba casi 70.000 km de distancia. Eso ya es un hito para nosotros”, sostuvo.
Además, remarcó la sorpresa por la rapidez del proceso: “Había muchas cosas que podían fallar”. Y añadió: “Funcionó todo perfecto y lo vimos enseguida al momento, así que estábamos muy contentos”.
Gancio puso en valor la articulación entre organismos y universidades nacionales en tiempo récord. “Lograr que todos trabajen de forma coordinada, en tiempo, es fantástico”, expresó.
En ese sentido, destacó que el logro no fue improvisado, sino resultado de años de desarrollo: “Los grupos de trabajo ya venían trabajando hace muchos años... ya hace cinco, seis, ocho años que ya estaban desarrollando esta tecnología”.
Sobre el proceso de recepción y análisis de datos, detalló: “Primero es una etapa donde simplemente se graban los datos... y a posterior se empieza a analizar para ver si esos datos realmente tienen sentido”. Y confirmó: “No solo recibíamos la información, sino que estaba bien”.
También explicó el alcance temporal del trabajo argentino: “El satélite tenía una vida aproximada de unas 20, 22 horas total de vuelo... donde Argentina por suerte lo recibía la mayor cantidad de tiempo”.
El referente del Instituto Argentino de Radioastronomía resaltó el valor del sistema científico nacional y su impacto a largo plazo. “Tenemos la materia, tenemos la gente, tenemos la experiencia, tenemos los recursos... y dar esta respuesta en muy poquito tiempo a una institución tan importante como la NASA”, afirmó.
En cuanto al vínculo con la sociedad, destacó: “Tratamos desde el instituto toda la tecnología que desarrollamos... también darle una vuelta y tratar de volcarlo a la sociedad”.
Finalmente, dejó un mensaje para las nuevas generaciones: “Argentina siempre fue un país complicado, pero a pesar de eso siempre hay mucho esfuerzo detrás, hay mucho entusiasmo. Nosotros realmente trabajamos porque nos apasiona esto”. (www.REALPOLITIK.com.ar)