Una auténtica marea humana recorre la avenida Andrássy, el majestuoso bulevar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que culmina en la Plaza de los Héroes, donde han instalado el escenario para las 80 mil personas que puede albergar cómodamente.
Unas 40 bandas, entre ellas las más populares de Hungría, cantarán una sola canción cada una, que critica el sistema. Todos los artistas confirmaron su participación de forma gratuita, como muestra de apoyo a la causa.
En las pantallas gigantes instaladas a lo largo de la avenida Andrassy en la calle Dózsa György, se transmiten caricaturas de Viktor Orbán de las que el público se ríe y celebra entre gritos y aplausos. Hay algunos puestos de venta de merchandising y banderas de Hungría, por aquí y por allá asistentes con el logo de Tisza en la solapa o pancartas contra el gobierno, pero no son muchos. Pese a que es un concierto a cielo abierto, hay quienes hablan contra el gobierno, pero se niegan a ser filmados: explican que podrían ser despedidos de su trabajo o tener algún tipo de represalias por apoyar directamente a la oposición.
Pero hay muchos que sí tienen ganas de decir por qué están allí. Fanny está comprando pulseras de Tisza y tienen una bandera: “Estamos aquí por Tizsa, es muy importante para nosotros ganar esta elección. Los artistas aquí también están en apoyo al cambio y creo que es un momento histórico en la vida de los húngaros”. András opina lo mismo: “Nuestro país se ha convertido en el más corrupto de Europa, tenemos que cambiar de una vez este régimen corrupto y este es el momento de hacerlo”.
Por el altavoz alguien grita “Ruszkik haza!", una frase húngara que significa "¡Rusos, váyanse a casa!", y luego todos repiten “Ruszkik haza”, en referencia al rechazo de los vínculos de Orbán con el gobierno ruso.
El concierto está organizado por el Movimiento Resistencia Cívica, una iniciativa de la sociedad civil húngara cofundada por el intelectual y crítico cultural Robert Puzser y el presentador Tóth Jakab. El movimiento busca canalizar el descontento cívico popular a través del poder de la cultura, y en sus propias palabras: "Lo que hoy es cultura, mañana será política, y la historia nos enseña que la pluma es más poderosa que la espada".
La mayoría de los actos de campaña política se están realizando fuera de Budapest, en las pequeñas ciudades o distritos donde se juegan los escaños que son clave en las elecciones. Este mega evento es uno de los pocos que se celebran en la capital del país, y a solo dos días de los comicios, ya que en Hungría no rige la veda preelectoral. (www.REALPOLITIK.com.ar)