Los asentamientos humanos en el partido de Cañuelas son anteriores a la conquista española, debido a tribus de indígenas pampas y querandíes. Los primeros europeos se instalarán en el siglo XVII y se repartirán algunas tierras que conformarán las primeras estancias. En 1771, las autoridades coloniales levantan un fuerte, en tierras donadas por la señora Paula Gusiande. El mismo se denominó Guardia del Juncal y estuvo activo hasta fines del siglo XVIII y a su alrededor se irá conformando un incipiente poblado, siendo los primeros habitantes soldados y labriegos, con sus familias.
Tras la revolución de mayo y la independencia continúa el desarrollo de la región y los vecinos lograron en 1821 la inauguración de un oratorio en honor a Nuestra Señora del Carmen. El pago empezó a ser denominado “Nuestra Señora del Carmen de Cañuelas” y en 1821 se elige a José Hilarión Costa como su primer juez de Paz. En 1823 abre sus puertas una escuela de varones y ante el crecimiento de población se gestiona el trazado de un pueblo, a cargo del célebre agrimensor Felipe Senillosa, lo cual acontece en el año 1825. El pueblo, bautizado Cañuelas, se erigió alrededor de la Capilla del Carmen ya existente (el nombre provendría de unas gramíneas llamadas espadañas que poblaban la costa de un arroyo del lugar, luego denominado arroyo Cañuelas, similares a unas hierbas muy comunes en España llamadas justamente cañuelas) y comenzó a crecer especializándose en la ganadería y la industria del cuero.
Se asentaron pobladores europeos que comenzaron a perfeccionar la cría de ganado ovino y vacuno y desde 1860 se emplazaron las primeras alambradas en sus campos. En 1854 aparece la primera comisión municipal y el pueblo crece con nuevas obras, entre ellas una biblioteca popular y el alumbrado público, y el corolario final será la llegada del ferrocarril en 1873 cuando se conectó Cañuelas al ramal Lomas de Zamora - San Miguel del Monte, completado con el ramal Cañuelas - Lobos en 1892. En 1871 se hizo la primera exportación de trigo desde Cañuelas y en 1875 se procedió a la ampliación de la traza del pueblo ante el aumento de la población.
En 1889 abrió sus puertas uno de los primeros establecimientos lácteos de América Latina, La Martona, que será uno de los más moderno de su tiempo e impulsará el desarrollo de la comarca aún más. Se afirma así el especialísimo perfil productivo de Cañuelas, que seguirá creciendo aún durante el agitado siglo XX con el sudor y el tesón de su pueblo. Así proyecta su ilustre espíritu a futuro la pacífica y digna Cañuelas. (www.REALPOLITIK.com.ar)