Martiniano Molina, actual intendente de Quilmes, no se destacó jamás por sus habilidades políticas, sino por sus dotes culinarios. En estas últimas semanas, dirigentes políticos y vecinos de la región elevaron sus quejas por la falta de preparación de los funcionarios quilmeños, a tal punto que un sinfín de expedientes suelen atrasarse, acumulándose en los escritorios de los despachos ejecutivos.
“No podría ser de otra manera, el que maneja las cosas es su hermano, cuyas decisiones son absolutamente improvisadas”, aseguró el gerente de una importante empresa proveedora de limpieza, que aún no logra resolver el pago por sus servicios. El hermano de Martiniano es Tomás Esteban Molina, cuya experiencia política se basa en haber trabajado en una empresa de cátering. Es a él, a quien el intendente nombró secretario General de la Intendencia de Quilmes, un gran cargo para el que pareciera carecer de preparación alguna.
El padre de ambos, Jorge Molina, es un peronista de trayectoria en Quilmes, donde fue concejal de la misma línea que el ex intendente Francisco "Barba" Gutiérrez, con quien más tarde se distanció.
Jorge Molina había asumido como director provincial de Registro y Fiscalización Sanitaria, área dependiente de la subsecretaría de Gestión y Contralor del Conocimiento, Redes y Tecnologías Sanitarias del ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, fuentes calificadas aseguraron ante REALPOLITIK que el nombramiento de Molina jamás se concretó por falta de documentación.
Lejos de sentirse responsable, Martiniano Molina redobló la apuesta y posicionó a otro familiar: su madrastra, Raquel Coldani, quien, además de ser la esposa de su padre, preside el bloque Pro del Concejo Deliberante. No obstante las innumerables quejas que llegan al municipio y a las redes sociales, el intendente de Quilmes continuaría con su propósito y ya se estaría evaluando el próximo ingreso al gabinete de la esposa de uno de sus hermanos. (www.REALPOLITIK.com.ar)