Resulta anacrónico, en un estado que promueve el libre mercado y el achicamiento del gasto público, que la factura de un servicio determinado tenga tanto de consumos como de impuestos. Por encima de ello, pareciera ridículo que además le sumen un servicio funerario y el consumo de internet de la empresa proveedora. No obstante ello, todo esto ocurre en la ciudad de Luján.
La localidad que cobija a la famosa basílica a la que año a año peregrinan miles de católicos, es también conocida por su falta de “moral cristiana”. Hace tan solo unos meses, el polémico intendente Oscar Luciani se vio envuelto en un verdadero escándalo, cuando fue denunciado por ofrecerle 15 mil pesos mensuales a los padres de la pequeña Mélani, una beba de ocho meses que había fallecido en el hospital Nuestra Señora de Luján, a cambio de que éstos no presenten una denuncia por mala praxis. El acuerdo fue cancelado de cuajo por los familiares de la víctima quienes, además de radicar la correspondiente denuncia, acusaron al dirigente de soborno y encubrimiento de un delito. El caso fue llevado a los medios nacionales y al Concejo Deliberante local, donde en medio de una verdadera batalla campal se decidió la continuidad de Luciani en el cargo.
Es en esta ciudad en donde la Cooperativa Eléctrica y de Servicios Públicos Lujanense LTA se hizo cargo del servicio de luz de todos los vecinos. Para indignación de éstos, las facturas que entrega dicha entidad vienen repletas de gastos e impuestos que poco y nada tienen que ver con la energía que utilizan en sus hogares. Por ejemplo, a una factura cuyo consumo alcanzó un costo total de 332.57 pesos, la empresa le suma doce impuestos y tasas diferentes por 306 pesos más. Es decir, un 100 por ciento más de lo que el usuario consumió en costos estatales.
Como si todo esto fuera poco, se le agregan dos gastos insólitos: servicio de internet, a un costo de 500 pesos y el irrisorio servicio funerario, por otros 100. De este modo, una persona que debiera pagar 332 pesos termina pagando 1.238 al incluir doce impuestos distintos, internet y funeraria. Pareciera que el achique estatal, por ahora, no llegó a Luján. (www.REALPOLITIK.com.ar)