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22 de abril de 2018 | Provincia

Panorama REALPOLITIK

Anacrónico: Le piden a la población que ahorre energía, pero en los ministerios todo es derroche

Acorde a los especialistas pagos por el gobierno que pululan por los canales de televisión nacionales pregonando el ahorro de energía, un aire acondicionado conlleva un 90 por ciento más de consumo de electricidad que un ventilador de techo. De hecho, genera un consumo eléctrico equivalente a entre 10 y 30 ventiladores de pie encendidos a la vez.

La ecuación pareciera ser, en realidad, bastante simple. Cuando la cuenta no la tiene que pagar uno, todo vale. El verano se ha extendido un poco pisando al otoño y abril presenta sensaciones térmicas que alcanzan los 30 grados, como no sucedía desde el año 2006. Los edificios públicos, de oficinas oscuras y paredes gruesas, suelen ser un lugar de trabajo fresco, que incluso presenta algunas incomodidades en el crudo invierno. No obstante ello, en el ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires, por solo citar un ejemplo, el aire acondicionado está encendido en 21 grados desde las 7 de la mañana hasta el final del día.

Acorde a los especialistas pagos por el gobierno que pululan por los canales de televisión nacionales pregonando el ahorro de energía, un aire acondicionado conlleva un 90 por ciento más de consumo de electricidad que un ventilador de techo. De hecho, genera un consumo eléctrico equivalente a entre 10 y 30 ventiladores de pie encendidos en simultáneo. ¿Cuánto gasta diariamente en aire acondicionado, entonces, el vetusto edificio de 7 entre 45 y 46?

“La ignorancia que nos atraviesa como sociedad nos hace pensar que las cuentas del Estado las paga una billetera mágica, que nadie conoce, en la que el dinero se crea solo por generación espontánea y que eso no nos afecta de ningún modo. Pero no es así. Las empresas de electricidad le cobran la luz al gobierno exactamente igual que a cualquiera de nosotros, y la plata que se abona sale de nuestros impuestos, de nuestros bolsillos directamente. Si el Estado gastara menos, ese dinero podría ir a parar a obra pública, aumentos de sueldo, educación. Sin embargo, es nuestro dinero el que termina financiando que un empleado del ministerio de Economía haga uso y abuso del aire acondicionado en su oficina”, asegura un economista, actualmente director de área, del mismo ministerio.

El problema incluye un dilema en torno a la salubridad del aire que se respira en las oficinas. El aire acondicionado no purifica el ambiente. De hecho, el recircular el aire una y otra vez en oficinas con ventanas herméticamente cerradas genera una atmósfera cargada de bacterias que actúan sobre el sistema inmunológico de las personas.

“Todo podría solucionarse con ventiladores de techo y ventanas abiertas que permitan la circulación de aire y una mayor oxigenación. Además, generaría un gasto eléctrico mucho menor al que actualmente se está recurriendo tendenciosa, innecesaria y caprichosamente”, agrega. (www.REALPOLITIK.com.ar)

 


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