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12 de septiembre de 2018 | Provincia

En los estudios de REALPOLITIK.FM

Marcó del Pont y Oscar Cuartango, sobre Cambiemos: “Hasta el FMI le pidió que pare un poco la mano”

El economista Marcó del Pont y el ex ministro Oscar Cuartango dialogaron con RADIO REALPOLITIK (www.realpolitik.fm) sobre la situación económica actual del país. “El futuro va a ser esa pelea, cómo hacer para tratar de mediar entre la población y los monopolios con el estado en el medio”, aseguró Marcó del Pont.

HORACIO DELGUY

por:
Alberto Lettieri

El economista Marcó del Pont y el ex ministro Oscar Cuartango dialogaron con RADIO REALPOLITIK (www.realpolitik.fm) sobre la situación económica actual del país. “El futuro va a ser esa pelea, cómo hacer para tratar de mediar entre la población y los monopolios con el estado en el medio”, aseguró Marcó del Pont.

A continuación, lo más destacado de la entrevista.

RP.- ¿Qué opinan sobre la cuestión de la reducción en las aéreas estratégicas de los ministerios, que en algunos espacios daban más una idea de asistencialismo que de políticas activas?

Cuartango: Eso es lo que tiene la seguridad social, que no hay que confundirla con el asistencialismo, como parece estar haciendo este gobierno. El área de Trabajo contemplaba precisamente al trabajador activo y también al que está en busca de actividad en la secretaría de Empleo, y el trabajador que ya culminó su vida activa, que es el beneficiario de las jubilaciones en la secretaría de Seguridad Social. Se los ha desmembrado de forma arbitraria y antinatural. Por lo menos desde el punto de vista de la justicia social, que es una de las banderas del movimiento político al cual pertenezco.

Esto no tiene que repetirse en la provincia de Buenos Aires, aunque mucho me temo que podemos llegar a transitar el mismo camino. Nosotros en el ministerio de Trabajo, tanto yo en el provincial como Carlos Tomada en el nacional, interactuábamos en forma constante con las aéreas de producción, el Banco Nación, el Banco Provincia, ARBA y AFIP, porque cuando la empresa tiene una crisis, el ministerio de Producción la debe asistir e incluso analizar la viabilidad del tipo de actividad y la factibilidad económica, pero después hay que trabajar de forma conjunta para preservar los puestos de trabajo, que son un valor no menor, porque hacen a la tranquilidad, la paz social y la movilidad social ascendente. 

Hoy la apertura de la economía, el ajuste, la pérdida de poder adquisitivo del salario, la pérdida de puestos de trabajo, están generando un círculo vicioso.

Marcó del Pont: Yo creo que es una apreciación que ni siquiera tiene que ver con modelos económicos, tiene que ver con pensamientos. El neoliberalismo ha brindado a la economía una teoría que desde mediados de los 80 hasta ahora nadie se le ha interpuesto, nadie ha puesto teorías en contrario, pero es la que ha primado y es la visión que ha modificado totalmente lo que es la economía en sí misma. 

No es necesario que una actividad tenga que solamente generar beneficios, es posible que en el largo plazo los genere. Nos es necesario ganar en el corto plazo, y más si el estado puede intervenir. Hay una cuestión de beneficios y otra es de la impronta que puede tener el estado para tratar de mediar en las políticas económicas. Acá el neoliberalismo lo que hace es, ficticiamente, sacar a este último, como si las partes pudiesen ponerse de acuerdo y tuvieran la misma capacidad una que otra. O sea, yo obrero me junto con la empresa y tengo que generar un acuerdo, que la verdad es bastante difícil, sobre todo en este mundo que está empezando a tender a que el monopolio es lo que sirve. De hecho, uno de los graves problemas que tiene el mundo ahora es que las grandes compañías monopólicas están determinando cuáles van a ser los mercados, la política fiscal y encima tienen a los inversores que juegan en todas las grandes compañías. O sea no solo tenés el monopolio, sino que tenés inversiones en el oligopolio.

RP.- ¿Este gobierno está tomando políticas neoliberales?

Cuartango: Incluso en el tema del empleo y trabajo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) está estudiando la influencia de la automatización, la robotización, la inteligencia artificial, en los procesos productivos donde se avizora en el mediano y largo plazo que cada vez va a hacer falta menos mano de obra para producir la misma cantidad de productos. La mano de obra o el empleo van a ser bienes escasos y se están buscando las alternativas para suplir esa escasez o para socializar el trabajo que haya.

Nosotros no podemos seguir abriendo nuestro mercado, importando mano de obra extranjera y perdiendo puestos de trabajo y poder adquisitivo de nuestros salarios. Es cierto que una cosa es producción y otra desarrollo, tal vez pecamos por unilateralizarnos en uno de esos aspectos y descuidamos el otro, tal vez ahí es donde debió haberse corregido en tiempo y forma la política económica. Pero creo que la cuestión tiene que andar en esos andariveles, ir en un equilibrio de producción y desarrollo. 

Marcó del Pont: Este gobierno está utilizando políticas de los 90, se quedó en una estrategia completamente diferente a la que se está brindando hoy. Pero lo que sí es importante es que no existe una mirada más racional acerca de los mecanismos de desarrollo e improntas que se está teniendo en el mundo las empresas y los monopolios. A esta altura que hablen de mercado me resulta hasta chistoso, porque que alguien me diga en dónde estamos hablando de mercado, porque están tan segmentados y tan concentrados que ya no hay mercados. Lo único que tenés es algún tipo de defensa desde el lado de la sociedad civil para tratar de parar algo que es inevitable. Económicamente, si uno trajera a Adam Smith con su "mano invisible", que decía que el problema era el estado porque es el que daba la patente de monopolio a cada una de las actividades, y que mientras éste no esté en el medio dando la patente de monopolio, eso no iba a suceder. Si uno tomara eso, los precios en general, una vez que se determinan los costos, termina siendo una cuestión de beneficios, y la forma más fácil de determinarlos es teniendo un monopolio. 

RP.- Había una función distorsiva del estado al dar monopolio en ese entonces, ¿ahora vemos a las grandes corporaciones imponiéndolo?

Marcó del Pont: El estado lo está utilizando. El 70 por ciento del comercio mundial se hace entre las mismas empresas, el restante 30 por ciento lo que hacen es presionar al estado para que facilite el comercio o cuestiones fiscales para tener mayores beneficios. Si los Estados no intentan poner un límite mínimo sobre esas cosas, va a terminar como estamos viendo la fotografía de Argentina. Esto no tiene fin, nadie le puede poner un límite a ninguno de los juegos, no hay ancla en ningún lado. Esto es una cosa que se viene, el futuro va a ser esa pelea, cómo hacer para tratar de mediar entre la población y los monopolios con el estado en el medio, porque si no te van a pasar por encima.

RP.- ¿Cómo ve el gobierno actual? 

Cuartango: Yo no le veo buen pronóstico al cambio que han generado. Los proyectos de reforma laboral que había presentado el ejecutivo, y que ante el rechazo de los sectores sindicales y del conjunto de la sociedad, el mundo de trabajo, fueron en alguna medida reproducidos mediante la subdivisión de tres proyectos que presentó Pinedo en el senado. Están direccionados a un crudo individualismo donde se pretende romper con el convenio colectivo, la negociación colectiva, eliminar el principio de irrenunciabilidad del derecho del trabajador, que en realidad es la única forma de protegerlo contra el excesivo poder económico del empleador. Si un trabajador individualmente considerado puede renunciar a beneficios que ha obtenido frente a grandes empresas, evidentemente la diferencia que hay entre el trabajador y la empresa es tan grande que no tiene ninguna alternativa u opción. Precisamente la razón de ser del derecho del trabajo es equilibrar las diferencias de poderíos económicos entre el trabajador y empleador y, a partir de logrado ese equilibrio, posibilitar entonces un debate en términos de igualdad. Las organizaciones sindicales con sus defectos y virtudes compensan esa desigualdad y permiten negociar en un relativo nivel de equilibrio. 

Este gobierno abiertamente opera contra la negociación colectiva como instituto democrático de establecer las relaciones entre trabajadores y empleadores. En la provincia de Buenos Aires no se cerraron las paritarias con los trabajadores docentes ni con los médicos y se les pone un tope que está por debajo de cualquier previsión inflacionaria para el año en curso. Realmente eso implica una pérdida de poder adquisitivo del salario considerable. Se han modificado los coeficientes de actualización de las jubilaciones. Son todas medidas que hacen recaer el precio del ajuste sobre los muchos que tienen poco. Por otro lado se restringió el cobro de impuestos en muchos aspectos a los sectores más poderosos, hasta el mismo FMI le dijo “pará un poco hermano porque esto así no es viable”. Hemos llegado a un extremo de esa naturaleza. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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