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10 de diciembre de 2018 | Provincia

Salud y corrupción

Raúl Tassi, el monje negro de la medicina: Una vida entre la política y los negocios oscuros

Una historia que se repite en el país. Pequeños empresarios que, en tiempo récord, se transforman en poderosos multimillonarios al amparo del poder y sugestivos vínculos.

En tiempos en los que el estado nacional metía mano en la caja de la ANSES y la oposición aseguraba que la maniobra condenaba al 70 por ciento de los jubilados a sobrevivir con el haber mínimo, lo que los situaba por debajo de la línea de la pobreza y los fallos judiciales relacionados se incumplían una y otra vez, se denunció un curioso caso de saqueo a las arcas del PAMI, la obra social de los jubilados y pensionados, que pasó casi desapercibido.

Al parecer, a través de ingeniosas estrategias, se estaba utilizando el dinero de la obra social para fines políticos, con el obetivo de satisfacer los negocios de amigos del poder. Entre estos últimos se encontraba un oscuro empresario de la ciudad de La Plata, que comenzó su carrera con un comercio de venta de insumos médicos y, en apenas doce años, amasó una incalculable fortuna.

Según las denuncias de aquel entonces, la directora regional del PAMI, Araceli Mastellone, mantenía un tórrido romance con Raúl Alberto Tassi, empresario de la salud que, en tan sólo unos años, logró comprar al Instituto Médico Platense, el Instituto del Diagnóstico, la Clínica del Niño y la clínica privada Eco-Ber, entre otras. Como regalo de aniversario, Mastellone le habría asignado el 70 por ciento de las cápitas del PAMI sin que su novio cuente con el número suficiente de camas para respaldarlas.

A pesar de las denuncias demostrando la irregularidad y de los persistentes rumores de incompatibilidad por la relación sentimental entre ambos, nada de hizo. Una vez más, “el Gordo” Tassi, como lo conocen puertas adentro de su nosocomio, se quedó con el negocio.

A pesar de haber consultado a numerosos especialistas en la materia, incluyendo directores de sus propios emprendimientos clínicos, nadie logra explicar cómo hizo Tassi para dejar de tener un simple comercio a ser el empresario de salud más poderoso de La Plata en menos de diez años. “Es imposible juntar tanto dinero en tan poco tiempo, al menos legalmente”, aseguró uno de los médicos del Instituto del Diagnóstico.

Los negocios de Tassi se multiplican interminablemente. Sería el dueño, además, de las químicas Mar y Espacio, que se dedican a proveer insumos prostéticos y fue, además, el fundador de la Cámara de Proveedores de Prótesis e Insumos Médicos de Alta Complejidad (CAPRIMAC). Justamente, la provisión de prótesis fue puesta en el tapete de la Justicia este mismo año, luego de destaparse un entramado de coimas y sobornos entre el personal médico y las empresas prestadoras. Otra casualidad de dudosa legalidad en torno al polémico empresario.

La posible explicación del exponencial crecimiento patrimonial de Tassi puede estar en la política. Sus vínculos con el kirchnerismo solían ser sólidos y de relación permanente. Incluso sus propios empleados lo vinculan la cúpula del ministerio de Desarrollo Social de la Nación que conducía Alicia Kirchner.

Aquí entran en juego una serie de curiosas coincidencias. El desarrollo progresivo de los negocios de Tassi se dio justo cuando se hablaba de “bolsos de dinero” que provenían de uno de los pisos más altos del edificio de Desarrollo Social, ubicado sobre la 9 de Julio. Edificios, complejos de dúplex por la zona sur de la ciudad de La Plata, financieras y negocios relacionados con la salud se habrían creado a la sombra del dinero sucio. Entre los sospechados “bolseros” se encuentra Roberto Zapata, un ex ayudante de campo de Oscar Craviotto en Estudiantes de La Plata y Chacarita Juniors que, en tiempo récord, logró comprar casi toda la cuadra en la que vive.

Zapata es el propietario de la casa que robó la banda del juez Melazo. En un informe periodístico, se supo que el supuesto “bolsero” tenía custodia policial en la puerta cada vez que se iba de la casa. ¿Qué custodiaba la policía? Otro dato interesante: Fabián Zapata (hijo de Roberto) y Raúl Tassi compartieron una lista electoral para la elección de presidente en Gimnasia y Esgrima La Plata.

Las vinculaciones de Tassi con la política no se detienen ahí. Su pareja y ex titular del PAMI, Mastellone, habría comprado con su ayuda dos clínicas privadas en Berisso y Ensenada, bautizadas como “De la Comunidad”. Al frente de esos nosocomios pusieron al médico privado de Hebe de Bonafini, Juan Manuel de Rosa, integrante de la mesa nacional de Quebracho. Aparentemente, en la maniobra se quedaron con un negocio de 1.200 millones de pesos que estaban destinados al hospital público de Berisso.

Hay más. Cuando la policía arrestó a Hernán Bracco, ex administrador municipal de La Plata por los delitos de estafas reiteradas, administración fraudulenta y asociación ilícita, el detenido decidió hablar acerca de lo que ocurría puertas adentro del municipio. Mientras describía cómo se manejaba el dinero en negro obtenido de los espacios públicos, las compras sobrefacturadas y el depósito de dinero oscuro en cuentas privadas, soltó información sobre los negocios médicos. Según él, Raúl Tassi había sido el protagonista de una multimillonaria estafa al Instituto Obra Médico Asistencial (IOMA) con el cobro de implantes de prótesis que nunca existieron.

Una historia que en la Argentina pareciera ser la misma, repetida una y otra vez. Un simple comerciante que, entre negocios oscuros, vínculos políticos y sospechas de estafas, de un día para el otro se catapulta al estrecho mundo de los multimillonarios. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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