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25 de diciembre de 2018 | CABA

Vaciando el Estado

Robos hormiga en CABA: Funcionarios vacían las cajas chicas con gastos inventados

Inventan costos para que sumen exactamente la totalidad de lo permitido para gastar y luego rinden planillas falsas. El dinero va a parar a sus bolsillos.

El llamado “robo hormiga” es una de las tantas herramientas de las que los funcionarios públicos se valen para evadir los controles y quedarse con parte del dinero del Estado. La creatividad argentina puesta al servicio del arte de quedarse con lo ajeno se expresa de diferentes formas cuando uno forma parte de la administración pública. Licitaciones fraguadas, contrataciones con una sola empresa, compulsas que se publican cuando el servicio ya está siendo brindado hasta aspectos mucho más mundanos, como marcar la entrada y volver a salir o quedarse con una lapicera. La lista sigue tan preocupante como interminablemente.

Desde tiempos inmemoriales, donde hay una dependencia pública con caja chica disponible, hay robo hormiga. En pocas palabras, numerosas oficinas tienen un presupuesto propio para emergencias, dinero que pueden tomar en caso que falten elementos de trabajo o haya que cubrir algún gasto inesperado. Lo que se espera, naturalmente, es que se tome de allí lo indispensable y luego, a fin de mes, se rindan los gastos. Por ejemplo: Si una oficina tiene una caja chica disponible de 10 mil pesos mensuales, a fin de mes debe rendir gastos. Así, si se ha invertido 2.500 pesos en artículos de librería y otros 2.500 en el arreglo de un problema de plomería en el baño que no podía esperar a ser resuelto con una contratación, se presenta la rendición. Los 5 mil pesos sobrantes pasan para el siguiente mes, y el Estado cubre los 5 mil gastados para mantener el volumen de la caja chica en 10 mil pesos.

Ante la falta de un control eficiente sobre la veracidad o no de los gastos rendidos, los funcionarios comenzaron a darse cuenta que podían inventar estos conceptos y simplemente, quedarse con el dinero. En un primer momento, y sea por vergüenza o por miedo, sólo se llevaban una parte del dinero de la caja chica. Hoy en día, actúan con absoluta impunidad y trastocan todos los conceptos y los montos para llevarse todos los meses la totalidad del dinero y no dejar si quiera 10 centavos. Literalmente vacían la caja en sus bolsillos.

Algo de esto pareciera haber ocurrido en la dirección general de Programas de Cooperación Interjurisdiccional y Representaciones de la Ciudad. Allí, los 15 empleados de la dependencia parecieran haber gastado exactamente los 50 mil pesos que contienen la caja chica. Por increíble que resulte, los gastos en taxis, remises y transporte público, todos con centavos y decimales, sumaron mágicamente los 50 mil de la dirección, ni un centavo más ni uno menos. La coincidencia merece ser tenida en cuenta en el libro Guinness de los Récords. O, tal vez, es un simple hurto.

Aunque resulte un monto imperceptible para el país, las arcas de la administración pública se encuentran en un estado desesperante, en un contexto en el que incluso se considera la posibilidad de que el gobierno no pueda responder a sus obligaciones de deuda para el año 2020. En este escenario, el robo hormiga de las cajas chicas suma millones de pesos anuales. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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