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9 de marzo de 2019 | Nacionales

Vedettes, fiscales y comisarios exonerados

La Agencia Federal de Inteligencia, entre el absurdo y el ridículo

Como si de las operaciones de la Brigada Z se tratase, los agentes del servicio secreto nacional protagonizan un tragicómico derrotero de caídas y tropezones sin sentido.

La escena se desenvolvió hace apenas unas semanas. Un agente encubierto de la Agencia Federal de Inteligencia (La AFI, ex SIDE) se apostó frente al Instituto Patria con el objetivo de hacer un seguimiento a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner. Antes de que la ex mandataria se asome al calor de la vereda, un custodio observa el accionar sospechoso de la persona que está enfrente y cruza la calle para hablar con él. El agente, torpe e inexperto, se deja llevar por el miedo y la improvisación y echa a correr por la calle Rodríguez Peña.

“Lo que está sucediendo en la AFI es realmente grave, no hay cosa más burda que espiar y ser descubierto”, explica un agente retirado de la ex SIDE. El relatado no es el único episodio bochornoso en el que se vio envuelta la agencia durante los últimos meses. “Son inexpertos. No saben lo que hacen. Recuerdo cuando salíamos a realizar tareas de campo y contábamos con cobertura profesional. Disfraces de barrenderos, periodistas, de todo. Incluso siempre había un auto con vidrios negros dando vueltas”, explica. “¿Quién les enseñó a trabajar a estos chicos? ¿Quién contrata a los informantes?”.

Tal vez, el papelón más grande cometido por el equipo que comanda Gustavo Arribas fue la creación de las delegaciones en el Conurbano bonaerense, a un costo de 100 millones de pesos. “Al mando de cada una pusieron a ex comisarios exonerados que no sabían nada de inteligencia”, comenta el agente retirado. El fracaso de las mismas fue absoluto.

Algo similar ocurrió con la mediática fallecida Natacha Jaitt, quien había ventilado que había espiado a políticos, famosos y periodistas a pedido de la AFI. A esa versión quedó vinculada la periodista del portal Infobae Ana Polero, quien se desempeñaba al mismo tiempo en la agencia como agente bajo las órdenes del ex director Eduardo Miragaya, hoy fiscal nacional y amigo personal de la jueza María Romilda Servini de Cubría. El entramado quedó expuesto en el prime time de la televisión y dejó en ridículo al servicio de inteligencia argentino.

La frutilla del postre, con toda seguridad, fue protagonizada por el supuesto mediador de Carlos Stornelli, Marcelo D’Alessio, quien en todo momento aseguró trabajar bajo las órdenes de personal de la AFI, quienes le encargaban diferentes operaciones, todas ilícitas. Acusado por extorsión, señaló a los ex comisarios bonaerenses Aníbal Degastaldi y Ricardo Bogoliuk como los agentes de inteligencia que le encargaron los trabajos, especialmente el del empresario del agro Pedro Etchebest.

En una de las grabaciones que Etchebest realizó durante el trayecto a Pinamar, D’Alessio explicita que el nexo de todo el entramado es Pablo Pinamonti, alto funcionario de la AFI de línea directa con Mauricio Macri a través de Daniel Angelici.

Comisarios, ministros, funcionarios nacionales, presidentes de clubes de fútbol, fiscales, jueces y hasta el propio presidente nacional. Todos involucrados en la estructura de una agencia de inteligencia que patina entre el absurdo y la improvisación, dejando en ridículo lo que alguna vez fue un símbolo de eficiencia. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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