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16 de abril de 2019 | Cultura

El rock insiste y resiste

Toti, de Jóvenes Pordioseros: “No me creo el mejor, sino un tipo con convicciones”

El cantante Cristian Iglesias repasa con REALPOLITIK la historia del grupo que lidera desde hace veinte años, y con el cual acaba de grabar su primer disco en vivo.

HORACIO DELGUY

por:
Juan Provéndola

Habiendo pasado por distintas etapas y formaciones, Jóvenes Pordioseros cumplió veinte años y lo tomó como excusa para grabar el primer disco en vivo de su historia.

El material saldrá en CD y DVD, además de un contenido exclusivo para Spotify con rarezas. Fueron dos noches calientes en la sala porteña El Teatrito, donde el grupo actual repasó el catálogo de canciones escritas por el cantante Cristian Iglesias a lo largo de dos décadas.

Se espera un gran material que, en otro aspecto, hará justicia con la figura de Toti Iglesias como uno de los estandartes de la escena que en algún momento se bautizó peyorativamente chabona o barrial. Ese estilo prodigó artistas desde mediados de los ’90 hasta el poscromañón con distintas fortunas, curiosamente malas para quienes parecían mejores perfilados, como ocurrió con Pity Álvarez o Callejeros, por ejemplo.

Con un perfil mucho más bajo, en cambio, Iglesias fue persistiendo y perdurando. Algunas veces, incluso, sobreviviendo. La historia pordiosera sabe de éxitos y también de desencuentros, pero si aquellas canciones hoy se están tallando en el cancionero popular es porque Toti las mantuvo siempre vivas, ya sea en estadios o yendo a tocar a cumpleaños de quince en el interior. Todas las formaciones dejaron buenas obras, aunque para la perdurabilidad fue necesaria la abnegación de Iglesias, un tipo capaz de tocar 98 veces en 60 días como hizo algún verano en Villa Gesell.

La actual formación de Jóvenes Pordioseros se terminó de consolidar en 2015 con el ingreso de Germán Drago (guitarrista de General Rodríguez que en simultáneo sigue tocando con bandas de allí), aunque desde antes ya estaban el bajista Leo Raffa, el baterista Lucas Fiorentino y Gustavo Zorry, tecladista que viene desde Hijos del Oeste, grupo que armó Toti Iglesias tras la separación de Jóvenes Pordioseros en 2009.  

Una noche después del segundo concierto de grabación en El Teatrito, los Jóvenes Pordioseros actuales se aparecieron de sorpresa en el bar Álvarez de Caballito para tocar entre las mesas. “Somos una banda que toca mucho, aunque ensayamos poco”, reconoce Toti en una charla con REALPOLITIK producida, curiosamente, en las salas de ensayo Rocket. Ahí prepararon los shows que luego serían grabados y hay algunos videos dando vueltas sobre esas sesiones preliminares. “Eso sí: en la media hora previa a un recital me pongo muy nervioso. Así se trate de ir a tocar a la casa de un amigo por su cumpleaños, algo que por cierto solemos hacer. Siempre escuché a los actores decir que, si perdés los nervios, perdés todo. Ese nerviosismo es el reflejo de que querés que todo salga bien y no sea un papelón”.

“Siempre salí a tocar. Y mucho tiempo por necesidad. Claro que es más lindo hacerlo por deseo propio, pero igual no me quejo porque siempre me gustó. Como cuando tocaba en el pasillo del subte que está debajo de la 9 de Julio”, asegura Toti. “He ido a cumpleaños de quince en los que tenía que hacer 400 kilómetros para tocar dos temas acústicos y entregarle la rosa a la piba. Ida y vuelta en la misma noche, todo apretado en un auto. Y era raro, porque uno imagina una fiesta arriba y de repente aparecés vos con una guitarrita. Además, me preguntaba: ‘¿No será que en realidad la música le gusta más al papá que a la piba?’. O caer y que la piba diga: ‘¡Papá! ¡Yo te pedí a Piti, no a Toti!’”.

RP- ¿Por qué hicieron falta veinte años para sacar un disco en vivo que registre y resuma la carrera de la banda?

A lo mejor porque cuando era más joven sentía que podía ir re bien ensayado, pero a la hora de que se apretara el REC iba a ponerme nervioso. Ahora tal vez logro distenderme más. No es que pierda la secuencia, pero al menos ya no me pone contra la pared. No me considero un músico, sino un decidor de cosas que siento. Y tampoco sé si lo hago bien, pero al menos creo que logré otro entendimiento con el micrófono y los instrumentos. La edad, finalmente, no vino al pedo.

RP - Para el disco en vivo invitaron a Ciro Pertusi a cantar un tema de Attaque 77. Cuando Jóvenes Pordioseros empezó, 20 años atrás, era inaceptable esa mezcla entre punks y stones…

A mí me gusta la música porque te acaricia el alma. Y si una canción de Shakira me llena al alma… la escucho. No todo tiene que ser un River-Boca. Ahora los pibes capaz son más abiertos en ese sentido, aunque también es cierto que a lo mejor tienen 200 canciones en el celular y ni saben quiénes son. A mí me pasa lo contrario: si me gusta una canción, ya quiero saber todo sobre el que la hizo. Me pasó, por ejemplo, con los Lamas, banda de cumbia santafesina de guitarras. Un amigo me la hizo escuchar y al otro día le pedí que me trajera los veinte discos del grupo. El Ratón Duarte, su cantante, terminó grabando un tema con nosotros en nuestro último álbum. La gente de la cumbia es re trabajadora; no fallan, aprendí mucho de ellos y los amo.

RP - A la inversa, vos también solés aceptar invitaciones sin tanto prurito…

¡Depende, eh! Alguna vez fui a tocar con unos músicos que me parecieron re estrellas y entonces pegué la vuelta. No pude durar más de diez minutos. Tenía que hacer tres temas, me pagaban muchísimo y realmente necesitaba la guita porque venía muy astilla. Pero me sentí mal. Algunos pruritos tengo, a lo mejor con los máscaras.

RP - Durante muchos años Jóvenes Pordioseros y la escena a la que pertenecen fueron despreciados por otros sectores de la cultura rock. ¿Tomás estos veinte años como una reivindicación?

Los más difíciles creo que fueron los periodistas, aunque me parece que con los años lo entendieron un poco mejor. Como en todos lados, habría grupos que lo hacían en serio, o con cierta honestidad, y otros que se subían a la ola, por así decirlo. Nada diferente a lo que pasa en otros palos. Como por ejemplo el reggae, que en una época fue casi una moda, pero ahora bajó la espuma y perduraron los que lo sentían. Yo toco ahora como lo hice antes, cuando llenamos Obras o cuando hacía canciones de Sandro y Calamaro en el subte. Aunque también tocaba varias mías, ojo. No me creo el mejor, pero sí un tipo con convicciones. Te puede gustar o no lo que hago, pero que aunque sea me gané el respeto. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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