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13 de mayo de 2019 | Interior

Sospechoso

Schiaretti arrasó y no se calló nada

El gobernador Juan Schiaretti obtuvo una contundente victoria en las elecciones celebradas en el día de ayer en la provincia de Córdoba, con 54,05 por ciento de los votos, sacándole más de 36 puntos a Mario Negri que se ubicaba en torno a los 17,78. El radical Ramón Mestre (h) debió resignarse al tercer lugar, con 10,96.

HORACIO DELGUY

por:
Alberto Lettieri

La elección cobró mayor importancia aún, ya que Cambiemos perdió también por amplio margen en Córdoba Capital, donde Martín Llaryola obtuvo una holgadísima victoria sobre sus oponentes, recuperando así un distrito que le venía siendo esquivo al peronismo desde 1973.

Si bien se descontaba una victoria de Schiaretti, quedaba el interrogante por el porcentaje que alcanzaría y sobre el destino de la ciudad de Córdoba. En ambos casos, la elección revistió el carácter de un verdadero plebiscito que confirma el rol de Schiaretti como -cuanto menos- gran elector del peronismo federal.

Si bien resultaba muy importante dilucidar esas preguntas, todos estaban a la expectativa del discurso que enunciaría el candidato de Hacemos por Córdoba, coalición que incluyó, además del PJ, al Partido Socialista y al GEN. Y tampoco en este caso Schiaretti decepcionó las expectativas, ya que lanzó definiciones concretas y muy claras que, si bien fueron expresadas para el caso cordobés, tienen necesariamente traducción a nivel nacional.

Schiaretti inició su alocución remarcando que se trataba del “triunfo de una coalición plural, democrática y progresista”. Y allí vinieron las primeras definiciones: pertenencia al peronismo federal, democrático y republicano. Un peronismo que debe ocupar su rol como garante de la república y del futuro de los argentinos, en las antípodas del populismo y de los liderazgos carismáticos.

“Y los peronistas, que formamos parte de esa coalición, somos y pertenecemos al peronismo federal, democrático y republicano. Estamos convencidos de que no habrá república en la Argentina sin el peronismo, y no habrá futuro para el peronismo si no es republicano”.

Por si a alguien le quedara alguna duda sobre la clase de liderazgo que auspicia para sacar adelante a la Argentina, afirmó: “Siempre seré una circunstancia en la vida institucional de la provincia de Córdoba”. Ni culto al líder, ni religión cívica.

Schiaretti dedicó la victoria muy especialmente a Juan Manuel de la Sota, recordando al compañero recientemente desaparecido, atacado impunemente tras su deceso por la diputada Elisa Carrió.

A continuación, definió claramente el rol del estado, de un estado presente y eficaz, y destacó la importancia de la interacción con los empresarios.

No menos importante fueron las definiciones que presentó sobre distintos momentos de su trayectoria, que implicaron otras tantas definiciones políticas. Manifestó que sus orgullos eran haber estudiado en el Liceo Militar y ser actualmente subteniente de Reserva, haber sido uno de los dirigentes estudiantiles del Cordobazo y haber sido perseguido por la “dictadura asesina”, y haber llegado a ser gerente de una empresa internacional cuando se vio obligado a exiliarse.

Dejó en claro asimismo que el afán de revancha o de venganza no se incluye en su ideario. “No guardo ni guardare rencores con nadie -remarcó-. Ni siquiera con aquellos que me balearon cuando tuve el honor de ser dirigente estudiantil”. “Pero siempre llevo y llevaré el dolor por los 30 mil compañeros desaparecidos que masacró la dictadura a quienes hoy rindo mi homenaje”.

Schiaretti trató de desnacionalizar los comicios, sosteniendo que “fue una elección municipal que nada tiene que ver con las próximas elecciones nacionales”. “Es apresurado sacar conclusiones nacionales y de las próximas elecciones presidenciales sobre las próximas elecciones de Córdoba”. Y no se olvidó de recordar las visitas de diversos referentes y funcionarios de Cambiemos para respaldar a Negri. “Los de afuera son de palo. Por más que vengan no van a influir en nuestra decisión”.

También hubo tácita mención a Mauricio Macri y a Cristina Fernández de Kirchner, al destacar: “Los cordobeses queremos la moderación. No queremos la grieta que tanto daño a la Argentina y que algunos piensan que les puede servir para ganar elecciones, pero no sirve para gobernar. Y hoy Córdoba demostró que a veces tampoco ganan elecciones”.

Tras agradecer al equipo que lo había acompañado en su gestión y durante la campaña, resaltó que “lo importante son los hombres y mujeres de Córdoba. Son los hombres y mujeres del campo, nuestros empresarios, no están esperando que le saquen una ley, no son prebendarios, son pioneros, y ese es otro de los motivos del progreso de Córdoba. Son nuestros técnicos, nuestros profesionales, nuestros científicos… Nuestro sistema educativo, nuestras universidades. Los trabajadores de la economía formal y también de la economía popular”.

Mención especial tuvieron “Nuestros jóvenes: (que) dicen no somos el futuro, somos el presente de nuestra provincia” y “Nuestras mujeres, las mujeres cordobesas. No solo son el sostén de nuestras familias. Ellas son las que desde hace tiempo quieren igualdad de derechos, igualdad de género. Y vamos por la igualdad de género. Hasta no llegar no paramos”.

“Lo importante en definitiva es nuestro pueblo. Ellos son los responsables del progreso. Córdoba está llamada a ser uno de los motores del crecimiento y del desarrollo de la Argentina”.

Tras destacar los méritos de la sociedad cordobesa, Schiaretti cerró su discurso en clave federal: “Córdoba no es el cordobesismo. Córdoba es parte de la Argentina del interior profundo. Es parte de la Argentina federal que quiere igualdad de oportunidades en todos los rincones de la patria”.

“Estamos convencidos de que todas nuestras provincias son viables”.

Y finalmente cerró con dos pedidos: “Quiero pedirles que sigamos juntos. Que sigamos siendo solidarios con los que menos tienen”.

Por más que el gobernador Schiaretti se esforzó por remarcar la dimensión estrictamente provincial de la elección, sus implicancias políticas a nivel nacional resultan indisimulables. Para Cambiemos, a pocos días de la convención nacional de la UCR, la drástica derrota exigirá evaluar con mucho detenimiento el curso de acción a seguir. Para el pan peronismo, las definiciones de Schiaretti implican, tal como se esperaba, un potente respaldo para la construcción de una tercera alternativa, republicana, plural, progresista y democrática.

Y también para el propio Schiaretti, que en su discurso enunció una serie de definiciones que implican un verdadero plan de gobierno. ¿Será, en definitiva, el gran elector y el jefe de campaña de Alternativa Federal? ¿Podrá disuadir a los gobernadores que, en las últimas semanas, le reclamaron que encabece la fórmula presidencial, propiciando la extensión de la Coalición Hacemos por Córdoba a escala nacional?

Si bien Juan Schiaretti ya era una figura nacional con vuelo propio dentro de la dirigencia argentina, la elección proyectó esa condición al conjunto de la sociedad.

Como se advierte, la elección cordobesa despejó interrogantes, pero dejó planteados otros nuevos, tal vez mucho más decisivos para el futuro de todos los argentinos. Las próximas jornadas serán determinantes para comenzar a resolverlos. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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