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21 de agosto de 2019 | Cultura

La fiesta del cine independiente

Uncipar 2019: Cuando la realidad es más cruda que la ficción

Terminó en Pinamar otra edición del festival de cortometrajes más importante del país con premios a películas de corte social y una ciudad semivacía pese al fin de semana largo.

HORACIO DELGUY

por:
Juan Provéndola

La escena del cortometraje argentino tuvo otro fin de semana de encuentro y autocelebración con una nueva edición del festival Uncipar realizado en Pinamar, ciudad a la que mudó tras varias décadas en Villa Gesell. El legendario evento (que fue creado en 1979 y acaba de cumplir cuarenta años) tuvo un total de 63 películas entre la competencia nacional y la internacional, las cuales fueron preseleccionadas entre alrededor de 1400 postulaciones.

 

El clima de expresión artística y exhibición que habilitó la pantalla del Uncipar contrastó fuertemente con el frío polar que arreció una ciudad semivacía y con numerosos comercios cerrados, incluso a pesar de que se trataba de un fin de semana largo. La realidad de Pinamar fue más cruda que las ficciones más ásperas proyectadas durante los tres días en el teatro de la Torre de Pinamar.

 

Como es habitual en estas jornadas (que en esta ocasión se extendieron desde el sábado hasta el lunes) se entreveran numerosas formatos y narrativas, aunque a la hora de la premiación siempre se destacan aquellas que abordan distintas problemáticas sociales. Y así sucedió tanto en la manga nacional como en la internacional, donde los principales galardones fueron para sendas obras que profundizan en esa dirección.

 

El corto “Fe”, del realizador argentino Luciano Amadeo Meza, logró imponerse en la competencia criolla con una animación breve de dos minutos en donde la devoción religiosa es interpelada como una adicción que amarra a sus practicantes como única forma de morigerar el síndrome de abstinencia que produce la falta de fe. El trabajo recoge en cierto punto la máxima marxista que “la religión es el opio de los pueblos” para demostrar su lastimosa actualidad.

 

 

En tanto que la película “Tanafos”, del director iraní Farshid Ayoobinejad, se consagró en la tanda internacional con el relato crudo sobre un grupo de obreros de la piedra que trabajan bajo condiciones tan inhumanas que cada vez que cae una inspección a la cantera son encerrados bajo llave para no ser descubiertos. Un guión que tranquilamente pudo estar inspirado en Argentina, donde la legislación laboral deja muchos puntos oscuros en este y otros rubros del trabajo de materia prima a gran escala. 

 

 

Como es habitual en el festival de Uncipar, también hubo otros reconocimientos no solo en las competencias oficiales, sino también de mano de distintas entidades indispensables del circuito argentino de cortometrajes como Argentores, la Asociación de Cronistas, Directores Argentinos Cinematográficos, Autores de Fotografía, SAGAI y Cine.ar.

 

En la competencia nacional (cuyo jurado estuvo compuesto por el actor Claudio Rissi, el periodista Fernando Lima y las productoras Cynthia García Calvo y Mariel Bomczuk) el segundo lauro fue para “Trabajo sucio”, de Martín Bielinsky –que también obtuvo el premio al mejor guión que entrega Argentores-. En tanto que hubo menciones para “Yo maté a Antoine Doinel”, de Nicolás Prividera, y “Un deseo”, de Agustina Claramonte –ganadora además de los premios de la Asociación de Cronistas y de Directores Argentinos Cinematográficos-. Lo notable de estas películas es que las tres abordan la muerte desde un amplio rango que va desde la eutanasia hasta el humor.

 

 

Por su parte, la competencia internacional (a cargo la productora Patricia Primón, el director Fernando Luis Goldsman y el realizador Fernando Spiner, quien además proyectó su largo “La Boya” y conversó con el público) otorgó un segundo premio a “La collection”, del francés Emannuel Blanchard.

 

Además, como se dijo, hubo otras condecoraciones, como la de Cine.ar a “Los áridos”, de Jorge Sesán, la de Autores de Fotografía a “Severino”, de Mariana Bomba, una mención de Directores de Argentinos a “¿Quién es Mei Li Galván?”, de Sofía Medrano, y los reconocimientos de SAGAI a Laila Maltz -protagonista de “Un deseo”- y a Gabriel Fernández, actor de “Una cabrita sin cuernos”.

 

Entre las actividades fuera de la competencia se destacaron las proyecciones de “La Boya” (que contó con la presencia no sólo de Spiner sino también del poeta gesellino Aníbal Zaldívar, quien protagonizó el filme con el director) y “Potuto”, primer largometraje hecho enteramente en Pinamar. Además, hubo talleres de reciclado de material cinematográfico y videojuegos y una fabulosa master class sobre actuación de Jorge Román (actor de la película “El Bonaerense” y la serie “Monzón”, entre otras), quien además adelantó material de su inminente primer libro dedicado al tema. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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