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23 de noviembre de 2019 | Opinión

Partida de defunción

Rectificación histórica sobre el deceso del general Juan Ignacio de Gorriti

Después de ciento ochenta y cuatro años (1835 – 2019), hemos accedido a uno de los repositorios documentales más emblemáticos de Bolivia y, por ende, de Hispanoamérica: el Archivo y Biblioteca Arquidiocesanos - Monseñor Taborga, en la ciudad de Sucre, capital constitucional de la República de Bolivia.

HORACIO DELGUY

por:
Elías Vacaflor Dorakis

José Ignacio de Gorriti y Cueto nació en San Salvador de Jujuy el 30 de julio de 1770, jurisdicción de la provincia de Salta. Fue un abogado, militar y político argentino que se destacó como patriota en la guerra de independencia de la Argentina (1810 – 1828).

El 4 de noviembre de 1831, Facundo Quiroga, caudillo de la Liga Federal, derrotó al caudillo unitario tucumano Gregorio Aráoz de La Madrid en la batalla de La Ciudadela y, el 13 de noviembre, venció al también unitario José Ignacio Gorriti en la batalla de El Bordo de Areco. Resultado de esos dramáticos hechos que configuran la historia argentina y las guerras civiles entre tropas de la Liga Unitaria (creada en 1830) contra la Liga Federal (creada en 1831), José Manuel de Rosas, caudillo de la Confederación Argentina, dispuso expulsar a miles de unitarios, quienes buscaron asilo en Bolivia.

De esa manera, con la anuencia del presidente de Bolivia, Andrés de Santa Cruz, y previas precisas instrucciones al gobernador de la provincia de Tarija, coronel Manuel Fernández Vacaflor, sobre el tratamiento a los exiliados, muchas familias salteñas y jujeñas se dirigieron a la ciudad de Tarija. José Ignacio Gorriti junto a su esposa Feliciana Suviría Castellanos y numerosa familia, partieron de Salta el 13 de noviembre y se dirigieron hasta la ciudad de Tarija, donde arribaron el 27 del mismo mes de 1831. Allí, experimentó momentos difíciles que, de una u otra manera, conspiraron contra su vida.

TRANSCRIPCIÓN PALEOGRÁFICA

“En el año del Señor de mil ochocientos treinta y sinco, el dia dies de noviembre: murió en la Comunión de N. S. M. la Iglesia el General de la República Argentina José Ignacio Gorriti, esposo de Feliciana Zubiría é hijo legítimo de Ignacio Gorriti y Feliciana Cueto, vecino de Jujui en la Provincia de Salta, y residente en este Sagrario. Se confesó para morir y recivió los demás Sacramentos, que se los administró el Teniente de Cura Don José Mariano de Escalier. Cuyo cuerpo Mayor fue sepultado en el Camposanto Gral. de esta Ciudad con oficio cantado y Cruz Alta. Y para que conste lo firmé yo el Cura Rector propio de este Sagrario de San Miguel Don Mariano Cabrera S”. (sic)

La transcripción paleográfica estuvo a cargo de quien escribe, en la ciudad de Tarija a las 15.20 del día lunes 9 de septiembre de 2019 de la partida original (libro número 35, folios 78v y 79), existente en el “Libro donde se sientan las partidas de entierros mayores de españoles y mestizos que empieza a correr desde el 14 de enero de 1824 hasta el 14 de octubre de 1894” del Archivo y Biblioteca Arquidiocesanos – Monseñor Taborga (ABAS), en la Ciudad de Sucre, Capital Constitucional de la República de Bolivia.

Al respecto, debemos señalar que, como todo documento generado por las diversas instituciones de la corona de España, tanto en la península como en sus colonias, todos los libros parroquiales –léase partidas de bautizo, matrimonio, defunción y reconocimiento- debían cumplir con determinados requisitos de composición. Es decir, todas las partidas debían poseer una mínima estructura diplomática conformada por protocolo inicial, cuerpo del documento y protocolo final.

Por esa razón, decidimos realizar la responsable y seria transcripción paleográfica de la partida original de defunción de José Ignacio Gorriti. Y, al constituirse, en la primera que se realiza de tan importante documento, pudimos evidenciar que ésta posee dicha estructura. Respecto al contenido y comparado éste con el de libros, periódicos, revistas, artículos, folletos, etcétera, publicados por historiadores, investigadores e instituciones vinculadas al quehacer histórico - cultural en las repúblicas Argentina y Bolivia y, por ende, de Hispanoamérica, no responden a la verdad histórica referente a la fecha y sucesos posteriores sobre el deceso del prócer argentino.

Es necesario subrayar que el contenido literario de la partida de defunción de José Ignacio Gorriti ofrece detalles muy importante de seis momentos irrepetibles que se desarrollaron en estricto orden y secuencia, y los mismos fueron registrados por José Mariano de Escalier –en primera instancia- y Mariano Cabrera J. –que validó la partida- en presencia de autoridades de la parroquia de San Miguel, el canónigo Juan Ignacio –su hermano-, dando cuenta del hecho histórico, porque en verdad, lo era.

Por ello, los autores de libros y otras publicaciones posteriores al deceso, incurrieron en las siguientes anomalías: no accedieron directamente a las fuentes primarias –léase libro parroquial ni partida de defunción-, sino simplemente repitieron y difundieron por escrito aquellos datos que la traición oral diseminó desde época difícil de determinar. A partir de ello, se generó una “falsa verdad” que definitivamente tergiversó cada uno de los datos registrados celosamente por el teniente de cura don José Mariano de Escalier y validado éstos por don Mariano Cabrera J., cura rector de San Miguel.

Y un detalle no menos importante que no debemos soslayar es la presencia del hermano mayor del difunto: el canónigo Juan Ignacio, quien sabía y conocía perfectamente el protocolo a seguir en estas circunstancias. Por la importancia que reviste este hecho histórico, que no debe ser minimizado ni tergiversado por ninguna circunstancia, hemos decidido contextualizar este capítulo de nuestra común historia, para que los lectores tengan cabal dimensión del hecho histórico, sus antecedentes y consecuencias.

CONCLUSIONES

Existe una frase que muy bien puede y debe ser guía y norte para cualquier trabajo de investigación documental y, particularmente, para rectificar un hecho tan relevante como el que hoy nos ocupa y arribar a responsables conclusiones: “Verba volant, scripta manent”. Es decir: las palabras, vuelan; los documentos, quedan.

De acuerdo a la estricta transcripción paleográfica de la partida original existente en el “Libro donde se sientan las partidas de entierros mayores de españoles y mestizos que empieza a correr desde el 14 de enero de 1824 hasta el 14 de octubre de 1894” del Archivo y Biblioteca Arquidiocesanos – Monseñor Taborga (ABAS, Sucre, Bolivia), de donde obtuvimos imágenes digitalizadas, podemos concluir diciendo:

1. Desconocemos en qué circunstancias, fecha y año se trasladó desde Tarija a Sucre.

2. La partida de defunción -como suelen brindar algunas partidas- no aporta detalles sobre las causas de su deceso.

3. “Parte superior, izquierda: glosa: José Ignacio de Gorriti, de sesenta y cinco años, con fábrica de cuatro pesos: falleció el 10 de noviembre de 1835, no sin antes recibir los auxilios de la santa iglesia católica y romana a través de los sacerdotes y autoridades eclesiásticas de la parroquia de San Miguel y la presencia de su hermano, el canónigo Juan Ignacio Gorriti (ex miembro de la curia de Salta).

4. Por lo tanto, José Ignacio Gorriti no falleció el 9 de noviembre como consignan todos los autores y libros publicados en años anteriores al presente trabajo.

5. De acuerdo al texto de la partida consultada, podemos deducir que estando en su casa y postrado en su lecho de enfermo, se confesó y recibió los otros sacramentos de manos del teniente de cura don José Mariano de Escalier.

6. Posteriormente, falleció en horario que desconocemos.

7. Podemos colegir que ese mismo día –desconocemos el horario- se procedió al traslado de sus restos mortales hasta el camposanto General de Sucre para su entierro.

8. Años después -desconocemos en qué fecha y año- sus restos mortales fueron inhumados del cementerio General de Sucre para su traslado al templo de San Miguel.

El año de 2004, y habiendo transcurridos169 años de desidia y olvido lacerante, una agrupación gaucha de Jujuy, con el propósito de revertir esa conducta impropia de pueblos cultos y respetuosos de sus símbolos y héroes, visitó la ciudad de Sucre y en acto protocolar mandó colocar una placa en la iglesia de San Miguel.

A través de dicho presente, el pueblo jujeño, expresó: “Gobierno y pueblo de la provincia de Jujuy. Asociación Gaucha Jujeña. Argentina. En homenaje a sus héroes y en reconocimiento al convento de San Miguel lugar donde yacen los restos de los próceres jujeños, el canónigo Juan Ignacio y el general José Ignacio Gorriti. Sucre, 12 de julio de 2004”.

Al año siguiente, es decir el 2005, los restos mortales de este preclaro hijo de Argentina y América fueron repatriados a la ciudad de San Salvador de Jujuy para depositarlos junto a los restos mortales de su hermano, el canónigo Juan Ignacio, en la catedral de esa ciudad Heroica.

Desde Tarija, nuestro sentido homenaje póstumo al prócer de América y su distinguida familia.

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José Ignacio de Gorriti y Cueto

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