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1 de diciembre de 2019 | Cultura

Inimaginado

Adiós Sui Generis en dictadura: Preestreno en una base naval y la censura que no fue 

Una investigación revela que la película sobre la despedida del grupo fue proyectada por primera vez a metros de un centro clandestino de detención y con la idea de eliminar una canción por un motivo delirante.   

HORACIO DELGUY

por:
Juan Provéndola

A la ya mitológica despedida de Sui Generis con dos shows a sala llena en el Luna Park el 5 de septiembre de 1975 se le suma ahora un ribete impensado: la película que registró ese hito fundacional del rock argentino (nunca una banda había logrado convocar tantas personas en una misma noche) tuvo un inimaginado preestreno un día de semana a 700 kilómetros de Buenos Aires pero muy cerca de un centro clandestino de detención.

Así lo certificó Javier Tucci en una investigación publicada semanas atrás en la revista PPV. Según averiguó el periodista oriundo de Punta Alta, la película Adiós Sui Generis fue exhibida en público por primera vez el lunes 19 de julio de 1976 en el salón de actos Comodoro Rivadavia de la Base Naval de Punta Belgrano mientras, en simultáneo, eran secuestradas, torturadas y asesinadas distintas personas.

Es que en esa base naval (la más grande de la Armada Argentina) se montó un centro clandestino de detención sobre el ARA 9 de Julio, crucero apostado en el amarradero.

La película fue filmada el 5 de septiembre de 1975 bajo idea del productor musical Jorge Álvarez, la dirección del realizador de Bebe Kamin y la supervisión de Leopoldo Torre Nilson luego de aquellos dos shows en el Luna Park que marcaron un precedente en la cultura rock argentina, ya que hasta ese entonces ningún otro grupo había convocado tanta gente en una misma noche.

La idea original era estrenarla en salas comerciales de cine el 26 de febrero de 1976, poco menos de un mes antes del golpe de estado perpetrado por las Fuerzas Armadas contra el gobierno de María Estela Martínez de Perón. En ese entonces, con Sui Generis ya disuelto, Charly García estaba preparando la formación del grupo La Máquina de Hacer Pájaros, mientras que Nito Mestre hacía lo propio con Los Desconocidos de Siempre. 

Sin embargo, el plan original se postergó más de medio año, ya que la película finalmente fue proyectada el jueves 2 de septiembre. Aunque hubo un estreno previo y hasta este momento desconocido: el lunes 19 de julio el filme fue exhibido en la sala de cine de la Base Naval Puerto Belgrano ante un selecto grupo de asistentes compuesto en su mayoría por hijos de militares.

“¿Por qué los militares proyectaron esa película en ese lugar?”, se preguntó el periodista puntaltense Javier Tucci. “Podemos aventurar que, como han dicho las diferentes voces aquí consultadas, los militares enviaron la cinta a Puerto Belgrano porque sabían que en su cine iban a poder obrar libremente con el ojo del censor sobre las hormonas adolescentes de los hijos e hijas de oficiales y suboficiales de la marina y de algún que otro pibe o piba proveniente de la ciudad de Punta Alta, para cumplir con el objetivo máximo que era la calificación del film. Obrar sobre las reacciones típicas de adolescentes que, pese a ser hijos de militares, eran amantes del rock, sobre todo por el acceso a la información y tecnología que tenían por justamente ser hijos e hijas de marinos que viajaban por el mundo”.

Tal como supone Tucci, la edición de Adiós Sui Generis estaba siendo efectivamente escudriñada por el Ente de Calificación Cinematográfica. De hecho figura en las fichas de la película archivadas en el INCAA una observación que hizo el tristemente célebre censor Miguel Paulino Tato, el cual sugirió cortar “una canción que menciona a un guerrillero preso liberado con fianza de un amigo y la muerte de un oficial”. Se trataba de “Confesiones de invierno”, tema fue repuesto en la cinta justo el mismo día que el filme era proyectado en la base militar de Punta Alta (“Se devuelve el corte solicitado en primera calificación, fue eliminado en esta segunda presentación”, indica otra ficha).  

Esta desconocida historia le suma a una película de rock un hecho tenebroso, ya que la sala de cine Comodoro Rivadavia de Puerto Belgrano fue el lugar elegido por la Armada Argentina en marzo de 1976 para notificarle a los militares de la zona el golpe que se estaba urdiendo. “En los días previos al golpe, el contraalmirante Luis María Mendía eligió su sala de cine para informar a la oficialidad que se avecinaba una guerra sin uniformes, con torturas cotidianas y eliminación física de personas, que serían dopadas y arrojadas al mar desde aviones navales para preservar ‘la ideología occidental y cristiana’”, indicó el periodista bahiense Diego Martínez en un artículo publicado en Página/12 en junio de 2006. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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