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13 de diciembre de 2019 | Nacionales

La necesidad de llamarse a silencio

Por hablar de más, Alberto Fernández aglutinó a tres poderosos sectores opositores

Alberto Fernández habla y hace anuncios a destajo. La mayoría son bien recibidos por la opinión pública. Sin embargo, su efectividad es dudosa, ya que, en lugar de anunciar sus cambios y reformas una vez implementadas y cerrados todos los grifos de las vías de escape, anticipa iniciativas con las que, finalmente, sólo logra el efecto inverso...

Cuando hablamos de efecto inverso nos referimos a poner sobre aviso a los potenciales afectados, que aprovechan la dilación para consolidar sus posiciones o poner a recaudo sus intereses. Así le pasó, por ejemplo, con el anuncio durante la campaña de la reinstalación de las retenciones. Sólo consiguió que los grandes productores e intermediarios anticiparan sus ventas -sobre todo de soja- antes de la culminación del mandato de Mauricio Macri, y aceleró la reunión de un sólido frente agrario dispuesto a defender sus intereses a cualquier costo. En síntesis, no sólo no recaudará, sino que favoreció la rearticulación de un enemigo formidable. 

Sus anuncios sobre la intervención y reforma de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) tuvo un efecto parecido. No podrá cortar el chorro de los fondos reservados hasta que consiga que el Congreso Nacional le apruebe una nueva ley de Emergencia Económica. Mientras tanto, deja un compás de espera que permite a los afectados emprolijar los papeles y gastar a gusto. 

El tercer escenario sobre el que se mostró terminante fue el de la Justicia. Siendo un hombre de leyes, debería haber tenido en claro que la corporación judicial aprovecharía para abroquelarse y fortalecer posiciones antes de que se avanzara con una reforma que ni siquiera está cerrada en los papeles. Este jueves recibió el primer cachetazo: Martín Irurzun, el instrumento más característico del lawfare para perseguir al kirchnerismo fue reelegido como presidente de la Cámara Federal porteña. 

A diferencia del voluntarismo de Alberto Fernández, sus adversarios son pragmáticos y conocen a la perfección las armas de las que disponen para abroquelarse y consolidar sus posiciones. No tiene nada de inocente la reelección de Irurzun, el juez que identificó con su apellido la doctrina que postula la detención de ex funcionarios a partir de los “poderes residuales” que podrían conservar dentro del aparato estatal. Como es sabido, si bien la tesis fue instalada internamente por el entonces presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, el encargado de explicitarla a través de sus sentencias fue el magistrado reelecto. De ahí que quedara registrada como “doctrina Irurzun”.  

El pasado martes, los medios kirchneristas se mofaban de la cara de desagrado de Ricardo Lorenzetti cuando Alberto Fernández anunció grandes cambios en la Justicia para el 2020. Pero el poder real actúa en las sombras, sin grandes anuncios. Comunica sus decisiones una vez tomadas y ejecutadas. La Cámara Federal es el tribunal encargado de revisar las sentencias de los jueces de primera instancia de Comodoro Py. Entre ellas, las del emblemático Claudio Bonadío

La decisión de renovar la presidencia de Irurzun fue adoptada por sus pares Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Mariano Llorens. Si bien existía un acuerdo previo entre los miembros de la Cámara de rotar la presidencia cada año, todos estuvieron contestes en la conveniencia estratégica de renovar el mandato de Irurzun para el año 2020. Nada tuvo de inocente ni de improvisada la decisión adoptada. Baste con recordar que Irurzun fue el eje de las denuncias de Alberto y de Cristina Fernández, y que el nuevo presidente llegó a sostener que “algún día (Julián) Ercolini, Bonadio, Irurzun, (Gustavo) Hornos y (Juan Carlos) Gemignani van a tener que explicar las barrabasadas que escribieron para cumplir con el poder de turno". Por no hablar de la afirmación de Cristina en su reciente alegato ante el Tribunal Oral por la causa de las obras públicas en la provincia de Santa Cruz: “Irurzun te escucha, Irurzun te mete preso”, disparó.

Tres frentes abiertos. Tres adversarios formidables abroquelados. Seguramente Alberto Fernández deberá haber empezado a valorar el único consejo valioso que le acercó Mauricio Macri: “Creo que también dice demasiadas cosas y eso para un presidente no es bueno”. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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13 Dec | 03:35
Méndez Mario Orlando | [email protected]
Puede ser que deba usar otro metodo.- Mario.-
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