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31 de diciembre de 2019 | Nacionales

Entretelones de la intervención

Vuelve a la AFI el camporista que manejó Contrainteligencia y se instruyó en Rusia y Cuba

Cuando CFK refundó la SI por la AFI, con la salida de Antonio Stiuso a principio de año 2015, Esteban Orestes Carella ocupó el cargo de director general de la poderosa base la 85 de Contrainteligencia, que se encontraba en la calle de EEU.U. al 2000. Hoy su nombre es pronunciado por propios y ajenos.

por:
Ariel Sancheta

El camporista también supo ser gerente de la agencia estatal Telam, desde donde impulsaba operaciones mediáticas a opositores políticos. En ese marco, fue desplazado de su puesto en enero de 2015, tras difundir información del vuelo de avión que tomó Damián Pachter, el periodista que informó en las redes sociales que algo había pasado en la casa de Alberto Nisman el 18 de enero de ese año, horas antes de que se diera el hallazgo de su muerte.

El “paso en falso” de Carella expuso aquello que Pachter venía sosteniendo: que el kirchnerismo seguía de cerca sus pasos. Pero no fue lo único que le costó la carrera en la agencia estatal: también se lo señala por manejos desprolijos en el manejo de los fondos de Télam. No obstante lo ocurrido, poco después el camporista fue “premiado” con su incorporación a la AFI (entonces Secretaría de Inteligencia) junto a otros 137 nuevos espías, muchos de ellos del riñón de La Cámpora.

CARELLA, ANTE LA LLEGADA DEL MACRISMO

Esteban Carella, fue expulsado del cargo de director de Contrainteligencia Institucional (DCI) luego de que se  conociera el plan K para controlar al entonces presidente Mauricio Macri. El gobierno avanzó contra el remanente de camporistas que quedaba dentro de la AFI  y la primera figura de peso en caer fue Esteban Carella, el abogado marplatense que desde marzo del 2015 se desempeñaba en la base 85  Contrainteligencia de la ex SIDE.

Carella llegó a convertirse en jefe de área de espías de la mano del necochense Roberto Porcaro. El camporista había logrado hacerse de la conducción de una de las dependencias claves de la mencionada base: la dirección de Contrainteligencia Institucional (DCI). En los papeles, la DCI es la encargada de reunir información para la protección del presidente, jueces y legisladores.

Claro está que durante la última década, el kirchnerismo concibió a la inteligencia como un método de control más de que de prevención. Y para ellos, el control fue poder. Sin embargo, luego de que trascendieran los planes K para vigilar al presidente, su suerte quedó echada. “La noticia fue un misil Exocet: a las horas lo llamaron para que pase urgente por la guardia de la 85 y ahí le entregaron sus pertenencias. El pibe no entendía nada, no lo podía creer. Nunca en la historia de La Casa pasó algo así, nunca echaron a alguien de esa manera. Lo que pasa es que la orden bajó directamente de presidencia”, recordó un protagonista.

Una de las primeras medidas del tándem Arribas - Madjalani fue “redireccionar” la base de la calle Estados Unidos de la AFI, que dejó de funcionar. Entonces, la dirección de Contrainteligencia se trasladó y comenzó a maniobrar en el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas (CITEFA), que se encuentra frente a Tecnopolis, en la avenida General Paz. Desde allí comenzó a operar un nuevo tópico, curiosamente a pedido de EEUU: “Terrorismo”.

Con la más absoluta reserva, en las últimas horas se hizo un recambio y viraje orgánico de los agentes directores de la AFI. Fueron removidos casi todos los jefes de departamentos y bases del interior que habían sido puestos por el tándem Arribas - Majdalani. Sus lugares serán copados por militantes que se identifican con el kirchnerismo, muchos de ellos camporistas y sin formación en el mundo del espionaje. Los únicos que se salvaron fueron los ex agentes retirados, que fueron convocados a prestar servicios en la era de Cambiemos y ahora les renovaron los contratos hasta fines de marzo del 2020. Estos agentes son de carrera y desempeñan funciones desde hace años. 

Personal de la AFI en actividad y con años por delante para un eventual retiro, explicó a REALPOLITIK: “Este es el verdadero cambio que quiere el presidente Alberto Fernández, dejar a personal retirado sobre los que radican casi todos los males y vicios que él mismo denunció ante la asamblea de asunción en el Congreso. O es para la gilada del pan y circo, cambiar para que nada cambie. Una intervención más parecida a una paparruchada”. 

No sin un toque de humor, dentro del organismo entienden que la intervención a la central de espía se parece más a un dibujito de Cartoon Network que a una serie de Neflix

Por lo pronto, hasta el momento el personal que reviste en actividad en la AFI aún no han cobrado el medio aguinaldo correspondiente al mes de diciembre y se ignora qué sucederá con el salario de enero del 2020. En ese sentido, la interventora Cristina Caamaño brindó numerosas pautas de cómo será su función ante los más diversos medios oficialistas, pero pareciera no tener en cuenta que detrás de cada agente hay una familia que necesitan de un sueldo para subsistir el día a día. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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