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11 de enero de 2020 | Séptimo Arte

Entrevista REALPOLITIK

James Duval: “Gracias a ‘Día de la Independencia’ dejé de ser mozo”

El actor interpretó a Miguel en la cinta de 1996 dirigida por Roland Emmerich. Habló de cómo obtuvo el papel, de lo que aprendió con Will Smith y hasta del final original del film.

HORACIO DELGUY

por:
Federico Carestia

Pensar en “Día de la independencia” es pensar en una de las cintas más “pochocleras” de la década del 90. Con un claro mensaje pro norteamericano y la reflexión sobre la unión ante un enemigo en común del espacio exterior, el film se convirtió en un clásico y hasta tuvo su secuela a mediados de la década pasada, aunque sin tanto impacto como la original.

A más de veinte años de su estreno, resulta interesante reflexionar sobre el mensaje que plantea la película, de encolumnarse detrás de la táctica y el armamento norteamericano para combatir al villano que parece poner en jaque la paz mundial. Casi en sintonía con la situación actual con Irán y la forma en la que Donald Trump maneja su política exterior.

En 1996, “Día de la Independencia” debutaba para darle -al menos, en la cultura popular- un nuevo sentido a la festividad de los Estados Unidos. Pero, además, le daba un nuevo sentido a la vida de James Duval, que pasaba a convertirse en uno de esos actores con caras conocidas que se vieron en más de alguna película. Por citar el caso más claro: Donnie Darko, donde interpretó al conejo del film de culto.

La situación para el intérprete dio un giro de 180° luego de tener esta chance, ya que pasó a convertirse en un actor de tiempo completo, cuando hasta ese momento había tenido apenas cuatro papeles en largometrajes. “Cuando llegó ‘Día de la Independencia’ no trabajaba en películas desde el 91, había estado cuatro años sin trabajo”, explicó Duval.

RP.- ¿Cómo conseguiste el papel?

Conocí al director y al productor cuando fui mozo de ellos. Vinieron y me reconocieron, sobre todo Roland Emmerich por una de las películas que había hecho con (el director) Greg Araki. Era mozo para pagar mis cuentas, fue “Día de la Independencia” lo que me sacó del restaurant. Me reconocieron por esa película de Araki y me preguntaron qué estaba haciendo. Les dije que todavía actuaba, si podía tomarles la orden. Volvieron después de un festival de Sundance donde se presentó la última película que estuve con Greg y habían escrito un guion de “Día de la Independencia”, y me dijeron que tenían una parte que era ideal para mí.

RP.- ¿Tuviste que audicionar?

Hice una audición, estaba nervioso, pero ya conocía al director por haber sido su mozo por algunos meses. La hice una o dos veces, me dijeron “genial”, y a las dos semanas me ofrecieron el papel. Fue mi primera película en un estudio importante. No dejé el restaurante hasta un mes después cuando empezó el rodaje. La única forma de poder hacerla era estando una semana en Utah, y volando a Los Ángeles, tiñiendo mi pelo y poniéndome aros para la película nueva de Araki que protagonizaba. Hice eso durante un mes, intercalando las películas. Es una de las memorias más placenteras de mi carrera.

RP.- ¿Qué tal se llevaban en el set?

Todos sabíamos que estábamos haciendo algo importante, teníamos todos los juguetes para hacer esta loca película de extraterrestres. Jeff Goldblum y Will Smith se cantaban canciones entre escena y escena. Terminaron haciendo algo de eso y metiéndolo en la película durante el rodaje. Todo el mundo estaba feliz.

RP.- Los efectos especiales eran bastante prácticos. ¿Qué recuerdos tenés del rodaje?

El director me invitó a ver cómo los hacían, porque lo hicieron cuando terminamos de rodar. Tenían 5 unidades, todo era práctico, hubo algunas cosas en animación, pero tenían naves espaciales de tamaño real. Hasta habían armado las ciudades de 2 metros de alto, y por ejemplo, las ponían de costado, tiraban fuego desde abajo y apuntar la cámara desde arriba para que pareciera que el fuego se acercaba. Es genial, eran pequeños trucos. Hoy puede ser más barato hacer todo eso en computadora.

RP.- ¿Cómo fue trabajar con Will Smith?

Una historia de la que nunca me voy a olvidar, vi a pocos actores hacer esto. Es la escena en la que tiene que golpear al alien y arrastrarlo por el desierto, no había diálogo. Pero cuando empezaron a filmarlo, empezaron desde la parte en la que cae en paracaídas. Me dijeron: “¿Querés ver lo que es actuar?”. Todo lo que hizo ahí lo inventó en el momento, fue improvisado. Eso es ser actor, estar en el momento y ser creativo. Aprender experiencias de primera mano es genial.

RP.- ¿Qué sabés del final original de la película?

Originalmente mi padre, el personaje que interpretaba Randy Quaid, no se recuperaba del alcoholismo, sino que está divagando en una nave con un misil y salvaba al mundo borracho. Pero cuando hicieron las pruebas con la audiencia, la gente se preguntaba por qué iba a salvar al mundo ebrio, así que cambiaron eso.

RP.- ¿Por qué no estuviste en la secuela?

Sé que hubo algunos guiones con Will Smith incluido y al parecer yo también estaba, pero no estoy seguro. Cuando Will no quiso volver, reescribieron todo. Creo que nuestras historias estaban conectadas. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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