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10 de enero de 2020 | Municipales

Violencia, negocios y política

La negligente muerte de Pedro, el perro que puso al descubierto una red de prácticas ilegales

Pedro era un cocker negro que le daba amor y alegría a una familia de Castelar desde hacía más de diez años. Ante la partida por vacaciones y para que no sufra de la soledad, sus dueños decidieron contratar los servicios del pensionado canino “La vuelta al perro”.

por:
Ariel Sancheta

La organización está ubicada en la calle Lacarra 2675 de Castelar, partido de Morón, y está a cargo de Emiliano Giberti y Florencia Callozo, quienes en la redes sociales se presentan como fervientes proteccionistas, rescatistas de animales e integrantes de la Fundación AMORA.

Lo cierto es que Pedro murió por la negligencia de los responsables de la guardería apenas dos días después de haber ingresado. Giberti, que dio aviso a sus dueños ocho horas más tarde, explicó que se ausentó de la guardería entre las 21.00 del sábado y la 1.00 del domingo, dejando a la mascota solo en un patio delantero. Otro can superó los únicos obstáculos que los separaban de él, que consistían en una reja floja y muchos escombros ubicados al lado de una pared. Acorde a sus dichos, el perro agresor habría trepado los escombros, saltado la pared de aproximadamente dos metros de alto y atacado a Pedro, quien habría muerto durante la pelea a causa de un episodio cardiaco, ya que según Giberti, las heridas de Pedro no eran mortales.


Emiliano Giberti junto a su pareja, Florencia Callozo.

Pedro fue entregado a uno de sus familiares el domingo 5, en horas de la mañana, envuelto en una sabana y llamativamente sin grandes rastros de sangre. Ante la desconfianza en el relato, la familia decidió hacer una necropsia cuyo resultado preliminar fue contundente: la muerte del can se produjo por asfixia traumática, ruptura traqueolaringea, ruptura traqueal, efisema cutáneo y hematoma en la región cervical. En resumen, Pedro fue brutalmente atacado por su lado izquierdo por un perro de envergadura muscular fuerte y con la capacidad necesaria para producirle las heridas que le provocaron la muerte en pocos minutos (se cree que fue un pitbull). El cuerpo además presentaba heridas post mortem realizadas por el animal agresor, que son habituales en este tipo de ataques mortales porque llevan como objetivo la confirmación de la muerte del animal agredido, lo que demuestran el instinto asesino del atacante.


Imagen de Pedro, publicada por su dueño Oscar, en redes sociales.

De acuerdo con la opinión de especialistas que tuvieron acceso al resultado preliminar del estudio y a las fotografías tomadas al cadáver de Pedro, no existen dudas de que Giberti y Callozo tenían en su pensionado canino y cerca de Pedro a un perro agresivo, antisocial, con capacidad e instinto para provocar heridas a las personas o, como es el caso que nos ocupa, la muerte a otros canes, al cual debieron separar del resto de los animales. Hasta el presente, y a pesar de los pedidos de la familia Giberti y Callozo, se han negado a identificar al animal agresor y a ponerlo a disposición de las autoridades competentes.


Ficha del prontuario policial y judicial de Giberti.

A raíz de la gran difusión que tuvo el caso en las redes sociales se ha tomado conocimiento de que estas personas formarían parte de una red que realizaría castraciones a bajo costo, efectuadas en lugares inapropiados y por personas no habilitadas. También hay sospechas acerca de si esas actividades se extienden a la comercialización ilegal de medicamentos y el adiestramiento de perros para peleas clandestinas.

Aunque por temor a represalias, prefirieron no ser identificadas, diferentes fuentes de entidades de protección animal describieron a Giberti como una persona “violenta” que se jacta de su impunidad, gracias a la protección política de Graciela Fayt, hija del fallecido juez de la Corte Suprema, Carlos Fayt. Además, aseguraron que la organización recibiría dinero desde el municipio de Ituzaingó. De hecho, se ha establecido que tiene antecedentes penales por lesiones leves y graves en la IPP 146251600 de fecha 15/4/2016 de la UFI 2 de Ituzaingó, al menos dos hechos de agresión contra semejantes y no tiene una ocupación registrada y actividad ante la AFIP.

¿Es posible que una persona que agrede a sus semejantes pueda defender a los animales de los malos tratos? Ante el pedido de la comunidad, ¿se pondrán las autoridades municipales, provinciales y nacionales al frente del reclamo para que se terminen este tipo de prácticas? ¿Dejará la mala política de apadrinar a personas violentas e inescrupulosas que, escudándose detrás del disfraz del proteccionismo, el rescatismo y los movimientos pro animales, aprovechan para realizar sus propios negocios? ¿No será el momento para que los legisladores por fin sancionen una nueva ley de protección a los animales?

Ojalá Pedro no haya dado su vida por nada y que su muerte contribuya para dar más y mejor vida. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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12 Jan | 12:58
Horacio | Mail
SI ESTOS 2 HIJOS DE RE MIL PUTAS, GIBERTI Y CALLOSO, MALTRATAN A LOS ANIMALES, HAY QUE MATARLOS COMO SE MATA A LAS RATAS. Ademas quien carajo es la negra puta graciela fayt que protege a un criminal?. Leña tambien a esa puta lacra. A quien carajo le importa que el padre de esa negra puta haya sido el viejo de mierda fayt?
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