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1 de abril de 2020 | Opinión

Incluso en tiempos de pandemia

El voluntariado, un movimiento siempre presente

Hay un sentimiento de esperanza que aflora en los momentos críticos como los que sellan este presente. Tiene que ver con la mayor necesidad de asistencia y colaboración para distintas actividades de bien público.

HORACIO DELGUY

por:
Martín López Lastra

En tiempos de amenaza del COVID-19 -en medio de una cuarentena que se ha extendido por un lapso prolongado en Argentina-, el territorio parece expandirse exponencialmente y el estado, en sus distintos niveles, empieza a sufrir la famosa metáfora del “cuello de botella”, donde las necesidades son muchas y la oferta para satisfacerlas es escasa.

Esto no significa que con aportes como los del voluntariado social -sea individual o de organizaciones- se concrete la eficacia en los servicios y asistencias. Pero sí es cierto que esa participación suele ser clave y a veces histórica en este tipo de instancias.

Ocurre que el voluntariado social, como en muchas partes del mundo, suele dar la nota desde casos o situaciones emblemáticas de emergencia. Y muchas veces se manifiesta como un óptimo complemento.

El voluntario es calificado como “un agente de cambio” o “un transformador social”, según la categórica definición configurada en un estudio de la facultad de Ciencias Económica y Sociales de la Universidad de Mar del Plata (Silva Peralta, Yamila y otros en revista FACES). 

En tanto, en un trabajo de Bernardo Klisberg titulado “El voluntariado en Latinoamérica, siete tesis para la discusión”, de obligada consulta, se describe al voluntariado como un movimiento caracterizado por su asociatividad, que genera confianza y refuerza la idea de construcción en equipo y fomenta los valores éticos predominantes en una sociedad.

Además, el reconocido autor hace referencia a que el voluntariado promueve un importante ahorro en sectores sociales más postergados, a la vez que hace un sustancial aporte al Producto Bruto Interno si se cuantifica en horas de trabajo y recursos los servicios y obras que realizan. Según algunos informes, esa participación, en determinados países, generó un ahorro de hasta el 5 por ciento del PBI.

Al voluntariado social también se lo puede mostrar como algo multivariado y diverso, dado que se manifiesta en distintas organizaciones con base religiosa o social o cultural. También se lo puede interpretar como una tendencia que crece en la sociedad en base a una nueva filosofía y mentalidad.

Por sobre esas cuestiones no menores, el voluntariado puede representarse como un universo homogéneo a partir de una configuración moral. Es decir, a partir de la vocación de servicio, de la solidaridad y del altruismo, virtudes que se van a observar en la acción de cada uno de los voluntarios, sin excepción.

En otras palabras, los voluntarios siempre van a estar en los momentos difíciles y no pondrán ningún condicionamiento a cambio. “Contá con nosotros” puede ser la frase que se escuche con mayor reiteración ante una convocatoria para asistir en barrios con escasos recursos, ante desastres meteorológicos, en cuestiones de salud, en auxilio de personas con capacidades diferentes, para colaborar en la protección del ambiente o en promoción cultural, por citar sólo algunos ejemplos.

En ese espíritu de colaboración, con el cual no se espera nada a cambio, aparece la idea de cierta deuda histórica de parte del estado mismo.

Una deuda que empezó a ponerse en agenda y que no terminó de saldarse. Que no se paga del todo con la creación de alguna repartición creada en sede administrativa para relacionarse con este sector.

Bueno es señalar que hace un tiempo se sancionaron a nivel nacional y provincial las leyes 25855 y 13447, respectivamente. Tales normas prevén ciertos beneficios como el de recibir capacitación desde el estado y también que los voluntarios sean tenidos en cuenta a la hora de concursar por cargos públicos. Lo cierto es que más allá de la letra legal falta mucho camino para recorrer.  La meta central sería la de contabilizar la mayor cantidad de acciones tendientes desde el estado para compensar o, al menos, dar mayor entidad a esta actividad social.

Tal vez éste sea el momento de generar acciones que dejen su huella en algún compromiso de acción para reconocer al voluntariado social.

Más allá de que esto se concrete o no en lo inmediato, sí se puede tener una certeza: el voluntariado dirá siempre presente, más allá de cualquier contexto o condicionamiento.  

 

 

(*) Martín López Lastra es doctor en Comunicación (UNLP).

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