Sábado 26.09.2020 | Whatsapp: (221) 5710138
8 de agosto de 2020 | Cultura

“Ruidos en el cielo”

Limbo, la banda de culto post-Virus

Liderado por el guitarrista Julio Moura y el cantante Alfredo Pería, el proyecto duró poco pero dejó un interesante disco: “Ruidos en el cielo”.

HORACIO DELGUY

por:
Juan Provéndola

La primera noche de David Bowie en un escenario argentino fue también la última de Virus: la banda aprovechó la invitación al Derby Rock Festival de River para despedirse. Fue el 29 de septiembre de 1990. 

La muerte de Federico Moura -en diciembre de 1988- había apagado el ánimo y la estrella de un grupo que igual continuó durante casi dos años, aunque sin la misma intensidad. Lo curioso es que igualmente los músicos siguieron vinculados entre sí más allá de aquella disolución, aunque sin un propósito claro.

Y así como Virus provino de varias bandas de La Plata que fueron condensándose entre sí (Marabunta, de los hermanos Julio y Marcelo Moura, y Las Violetas, de los hermanos Mario y Rircado Serra, se unieron para formar Duro, la precuela de Virus sin Federico Moura), tras la separación se produjo el efecto inverso que dio origen a diversos proyectos.

Primero surgió Aguirre, una experiencia irregular con sucesivas formaciones (al principio Marcelo Moura, luego Ricardo Serra, y siempre con Mario Serra y el ex cantante de Marabunta, Pablo Tapia), pero cada una de ellas registrada en los cuatro discos que la banda publicó durante esa década. De ese mismo magma en el que los músicos se batían y mezclaban en la búsqueda de una solución artística a la salida de Virus surgió Limbo. 

A diferencia de Aguirre, Limbo fue un proyecto interesante pero muy fugaz, acaso atribulado en su tiempo y valorado recién con los años. Son numerosos los mensajes en foros y espacios digitales que reivindican el puñado de videos que circulan por YouTube y “Ruidos en el cielo”, el único disco publicado por el grupo compartido entre Julio Moura y Alfredo Pería.

“Creo que con Limbo me transformé en una persona del lado creativo”, le reconoció poco tiempo atrás Julio Moura al periodista platense Oscar Jalil. Efectivamente, ese experimento le permitió al ex guitarrista de Virus (y compositor de grandes canciones como “Dame una señal”, “Pronta entrega”, “Me puedo programar” o “Mirada speed”) sublimar toda la capacidad brotaba de él, incluso a pesar de que aquella se trataba de una época de “mucha confusión interna, existencial: estaba perdido en algún punto y bloqueado”.

Alfredo Pería conocía a Julio Moura desde la década del ’80 porque su entonces banda Mimilocos ensayaba en la misma sala que Virus: la célebre TNT, en Moreno casi 9 de Julio. Pería también participó en Aguirre y circula en la mitología del rock argentino la idea de que pudo haber sido parte del Virus post-Federico, ya que la similitud con su voz y su estilo es notable.

El nombre del grupo está inspirado en el local de ropa que Federico Moura había abierto en la galería Jardín del microcentro porteño, y en parte también remite a aquel lugar al que, según el cristianismo, procesan las almas de los jóvenes fallecidos. La canción “Una sensación desconocida”, parece dedicada a Federico: “¿Qué mentira pudo transportarte al más allá? Ruidos en el cielo y no hay dolores ya”, lamenta este tema nostálgico en en el que Julio acompaña a Pería con un piano mientras, de fondo, se entrevera un acordeón.

“Ruidos en el cielo” contiene doce canciones, exactamente la misma cantidad de signos del zodíaco, por lo que cada una de ellas estuvo acompañada de una figura astrológica en el booklet del disco. Algunas lucen muy cercanas al aire hit-pop de Virus, tales como “La vereda del sol” y “Sentidos”, las cuales -no por casualidad- abren sendos lados de la original edición en casete y eran las más utilizados por el grupo a la hora de presentarse en televisión.

Registrado y mezclado entre 1992 y 1993, una parte en Buenos Aires y otra en Nueva York, y con músicos sesionistas, el disco parece más bien algo experimental antes que un proyecto orgánico y monolítico. La evidencia es que el resultado global surge como la suma de canciones de distintas procedencias, entre ellas tres reversiones de Marabunta: “Paiu paiu”“Nativo” y “El placer es mío”  (originalmente llamado “Es un placer”). 

Entre las dedicatorias del booklet figuran no sólo Federico Moura, sino Alberto Olmedo y Diego Maradona. Vista toda esta info a la distancia, “Ruidos en el cielo” perdura como postal de esa transición cultural entre dos décadas que no se quieren reconocer como sucesoras: los 80’s de post-dictadura tratando de acomodarse en unos 90’s de globalización vertiginosa. La muestra es la presentación de Limbo en el programa Ritmo de la Noche con un Marcelo Tinelli sobreexitado, el grupo haciendo playback y, de fondo, bailarinas del canal en polleras cortas.

Como sea, el derrotero de Limbo en vivo una vez lanzado el disco fue más bien breve. Hay un registro del 19 de agosto de 1993 en el teatro Coliseo Podestá, de La Plata y otro del 22 de septiembre de 1994 en Prix D’Ami de la calle Monroe, en el límite entre Núñez y Belgrano. Entre ambos recitales pasó poco más de un año y varios cambios de formación. Julio Moura no lo imaginaba como un proyecto a largo plazo, y así fue: en noviembre de 1994 Virus se rearmó oficialmente para tocar en la celebración por el aniversario de La Plata y entonces las bonitas canciones de Limbo quedaron flotando en su nombre. (www.REALPOLITIK.com.ar)

Si te gusta lo que hacemos, te pedimos que nos ayudes a seguir ejerciendo nuestra tarea periodística con la mayor independencia y objetividad posible.

Te invitamos a colaborar con realpolitik

¿Qué te parece esta nota?

VER COMENTARIOS

Comentá esta nota

Los comentarios publicados a continuación son entera responsabilidad del visitante. Por lo cual, vale aclarar, reflejan exclusivamente la opinión del lector, y no necesariamente la de REALPOLITIK.
Loading...
Su comentario fue enviado correctamente.
Su comentario NO fue enviado. Intente nuevamente.