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15 de agosto de 2020 | Historia

¿La mano de Dios?

La leyenda del monumento a San Martín en Boulogne Sur Mer

Varias son los países que han levantado estatuas ecuestres en homenaje a nuestro libertador, el general José de San Martín, fuera de la Argentina. Un simple racconto nos permite ubicar algunas de ellas en New York, Berlin, Londres, Madrid, Viena, Guayaquil y Lima, México, Asunción, Bruselas, Montevideo y Cádiz.

HORACIO DELGUY

por:
Alberto Lettieri

En nuestro país, todas las provincias tienen una, a excepción de Tierra del Fuego. La más antigua en el territorio nacional se inauguró el 13 de julio de 1862 y fue producto de una típica “avivada” argentina. Puesta en conocimiento de que el chileno Benjamín Vicuña Mackenna había impulsado la iniciativa en su país y se había trasladado a Paría para contratar al artista Luis Joseph Daumas, la dirigencia aprovechó el viaje del escultor a Sudamérica para encargarle una copia de la obra. Este aceptó inmediatamente. Pero, a sabiendas de que el gobierno trasandino planeaba inaugurarla el 5 de abril de 1863, al cumplirse el 45 aniversario de la batalla de Maipú, nuestros compatriotas les ganaron de mano. En síntesis, la copia fue inaugurada antes que el original. Otra demostración de “viveza criolla”.    

Si bien existen decenas de monumentos al general San Martín esparcidos por todo el mundo, ninguno de ellos dio origen a una leyenda como el que se inauguró en Boulogne Sur Mer, en Francia, en la avenida que besa al mar, el 24 de octubre de 1909. Argumentos no faltan, ya que la estatua ecuestre consiguió sobrevivir, casi sin mella, a los bombardeos descargados durante las dos guerras mundiales. Una vez más, el San Martín humano se entremezcla con el mito y la leyenda. 

Sobre todo durante la segunda guerra mundial, Boulogne Sur Mer -próxima al canal de La Mancha y al puerto de Calais- se convirtió en un blanco estratégico que fue ocupado por las tropas alemanas. Durante su desalojo la localidad sufrió 487 bombardeos aéreos y reiterados ataques navales, que destruyeron barrios enteros como Capécure, Ave María y Saint-Pierre. Este último, lindante con la estatua del padre de nuestra Patria, fue el más dañado. 

En efecto. El 6 de junio de 1944, el famoso día D, los aliados iniciaron el desembarco de Normandía para desalojar a la ocupación alemana. Eran 250 mil soldados alistados para infligir la estocada final al tercer reich. Días después, durante la noche del 15 de junio, alrededor de 300 aviones lanzaron 1200 toneladas de proyectiles sobre la base de submarinos instalada a unos 200 metros de la estatua de San Martín.

La lucha fue encarnizada y arrasó con todo lo que encontró a su paso. El barrio de Saint - Pierre desapareció de la faz de la tierra. Los edificios de la Rue Saint-Beuve desaparecieron. Las casas y los hoteles tuvieron igual destino. Lo único que sobrevivió, afectada apenas por unos pocos impactos, fue la estatua de nuestro libertador. 

Nunca consiguió explicarse, sobre parámetros racionales, cómo el monumento al general San Martín se mantuvo ileso, ya que se habían dispuesto para su protección apenas unas pocas bolsas de arena. 

Esto dio lugar a la leyenda de que la “mano de Dios” o de “una voluntad superior” dispuso la protección de la obra que celebra la gloria de nuestro héroe máximo. Y no faltó quién viera en esto una confirmación del mito popular de que “Dios es Argentino”. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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José de San Martín, Boulogne Sur Mer

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