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29 de noviembre de 2020 | Opinión

Superhéroe real, no de ficción

Maradona fue la épica

Mucho más que solo un inolvidable e irrepetible jugador de futbol, Diego fue un artista épico. Imposible. Antinatural. Tan antinatural quizás como aquel deforme Garrincha. O tambien como aquella otra zurda mágica goleadora y asistidora quirúrgica húngara, luchando siempre contra la tendencia a la obesidad de Puskas.

HORACIO DELGUY

por:
Antonio Domínguez

Pero Diego fue más. Un control imposible, sobrenatural del balón, pudiendo hacer interminables jueguitos con el taco, tanto como pasándosela reiteradamente de hombro a hombro... en el aire. 

Imposible...pero lo vi.

Es cierto que el mejor Diego fue el de los seis años antes de su primera adicción. Aquel mismo lamentabemente que quedó afuera del plantel del mundial 1978 y que solo pocos meses después, inevitablemente asombraría al año siguiente primero a Europa y después al mundo en otro mundial en Japón. O acá con su Argentinos Juniors subcampeón 1980 del ultra poderoso River Plate, con seis campeones mundialistas en su equipo.

Pero después, lo que el genial Pelé ganaría por los puntos en el subdesarrollado Brasil de la primera mitad de los 60, Diego lo haría con el muy humilde Napoli asediado en Italia por el tremendo poderío cosmopolita de los grandes clubes con sus: Falcao, Platini, Boniek, Zico, Bruno Conti, Rumenigge, Toninho Cerezo, Sócrates, Gullit, Van Bastem, Mathaus, Klinsman, Laudrup, Roberto Baggio, Baressi, Maldini, etcétera; en aquella fabulosa liga italiana de los 80.

Mala suerte e incomprensible aquello de Diego afuera en 1978, pero lo del 82 al llegar a España y enterarse que la guerra de Malvinas en lugar de ganarse como nos decían, se perdía con sus familias dentro de Argentina fue demasiado... 

¿Se podía realmente acaso, psicologicamente, jugar un mundial así? 

El mundial 1986 fue más normal y por lo tanto Diego volvió a lo anormal. Al estado de gracia que lo hacía irresistible, como también en menor medida pero de nuevo en el 90, con una sola pierna encarando de nuevo ahora a medio equipo brasileño, para darle el gol decisivo a Caniggia

Épica. Épica pura. De superhéroe, pero real no de ficción. 

Sin nunca la compañía cercana de una pleyade internacional como Puskas, Gento, Del Sol ni Kopa.

Sin tampoco ningún Nilton Santos, Didi ni Garrincha que se las dieran siempre servidas. 

Sin tampoco aquella otra constelación de astros como Rivelino, Jairzinho, Gerson, Tostao ni Clodoaldo rodeándolo...

Sin la máquina naranja de los 70 que llegó a dos finales del mundo, con o sin Cruyff

Sin ligas de la justicia ni vengadores. 

Un Thor argentino, un D10S épico. Solitario. Inmortal.

Messi es cierto tiene aquel mismo instinto goleador serial de Pelé o Puskas, la velocidad e inteligencia tactica de Distefano o Cruyff y también la habilidad y capacidad de asistencias de Diego o Garrincha. Lío es un absoluto monstruo futbolistico. 

Obligó incluso a crear tácticas colectivas defensivas antes desconocidas para intentar neutralizarlo, como ese pressing piraña sistemático rival hasta en los mundiales. En lugar de tener que pasarlos uno a uno como hacia Garrincha en 1958 y 1962 o Diego despues, ahora con Lío la mitad de los equipos rivales ya abandonaba ubicación y función, para ir en manada a tratar de afixiarlo y lograr reducirle dramáticamente la ecuación directamente proporcional espacio / tiempo a su increible margen de maniobra; incluso hasta recibiendo a 30 / 35 metros del arco. Con solo uno o dos nunca alcanzaba.

Pero Lío nunca pudo rebelarse ante la adversidad, porque tampoco necesitó hacerlo en su vida. Cuando Higuain y Palacio dentro del área sin marcas y con la pelota picandole para su pierna hábil, a diferencia de Valdano o Burruchaga en el 86, le erraron hasta al arco. ¿Contra qué se podía Lío rebelar? No sobraba mucho en su infancia pero no hubo nunca hambre, no hubo nunca una Villa Fiorito...

La tambien irreal eficacia futbolista de Messi nunca necesito épica. Cuando su adolescencia comenzaba a forjar y definir su personalidad, ya estaba implantado con su familia en el primer mundo catalán. 

¿Qué épica hace falta asi allí? 

No hay rebeldías más que necesarias, imprescindibles como exige la miseria. 

Lío es un híbrido cultural formado técnicamente por el mítico potrero rosarino de Gabino Sosa, De la Mata, el "Chueco" Garcia, Martino o Pontoni; pero psicologicamente por el orden, la disciplina y seriedad europea. No hubo siquiera nunca un Nápoles en Lío que lo contagiara, que lo rebelara. 

Maradona fue producto muy temprano de la desesperante necesidad, el motor de Messi fue solo el placer de jugar. 

Y tampoco Lío nació escorpión como el propio Maradona, Pele, Garrincha, Francescoli o tambien Cruyff por equivalencia astral.

Puskas, Bobby Charlton, Beckenbauer, Cruyff, Platini, Zidane o Iniesta, fueron la extrema precision y eficacia europea.

Pelé como Garrincha o Sivori, Zico, Francescoli, Romario, Rivaldo, Ronaldo, Ronaldinho, Riquelme, etcétera, fueron genios creadores brotados del potrero "sudaca". 

Distefano y Messi fueron más allá, fueron híbridos culturales de dos mundos.

Maradona fue otra cosa. Fue más. Fue la épica del superhéroe solitario, luchando contra todos. Resistiendo y peleando hasta más allá del presunto final, ahora también contra sus adicciones. 

Aquel Espartano o Tupac Amaru que como tan bién describiera Benedetti, le demostró al mundo reiteradamente que él sur también existe.

Y que cuando no pudieron cortarle las piernas... los pasó por arriba.

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