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11 de diciembre de 2020 | Nacionales

Juntos por el Cambio y su adicción conspirativa

Un latiguillo de la política argentina afirmaba que era imposible gobernar con el peronismo en la oposición. El gobierno de Cambiemos demostró exactamente lo contrario, y reveló que, en realidad, lo que caracteriza a la oposición es su incapacidad para gobernar. 

HORACIO DELGUY

por:
Alberto Lettieri

Otra de las verdades reveladas contrastadas permanentemente por la historia argentina asevera que el peronismo no es democrático ni republicano, y que estos atributos corresponderían a la oposición. Pero fue justamente la oposición la que promovió el golpe del ’55, la que prohibió al partido mayoritario durante una década y media, la que aprovechó para llegar al gobierno gracias a esa prohibición, acuerdos mediante con las cohortes armadas y el poder económico. En los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri se designaron jueces de la Corte Suprema por decreto, se suprimieron leyes dictadas por el Congreso Nacional por otros tantos decretos, se endeudó de manera inédita al país para propiciar la fuga de divisas, despreciando las disposiciones constitucionales que exigen su aprobación por parte del Congreso, se aplicó compulsivamente la denominada “Doctrina Irurzun” –que implica la negación de las garantías constitucionales más elementales-, etcétera. 

¿Quiénes son los autoritarios, en realidad? ¿Quiénes los que desprecian la república y el texto constitucional? Los hechos demuestran que latiguillos y verdades reveladas demuestran su inconsistencia. La historia la escriben los que ganan –asevera una frase de dominio público-. Las grandes verdades de la política, también. 

La oposición acaba de hacer un nuevo papelón, que demuestra su escasa convicción democrática y, sobre todo, su inexistente disposición a colaborar para tratar de reparar la catástrofe que provocó cuando le tocó ser gobierno.  En la presentación del informe de gestión del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, los legisladores de Juntos por el Cambio formularon más de 1.900 preguntas por escrito. La mayoría de ellas fueron chicanas, agresiones y descalificaciones, tanto dirigidas al gobierno actual como a la democracia y a la política republicana en general. La adicción conspirativa que caracteriza a esta coalición opositora se explicitó sin filtro, en sintonía con el oposicionismo que viene desplagando desde el 10 de diciembre de 2019.   

Un breve repaso sobre este cuestionario demuestra la precariedad moral y política de la oposición. Preguntas tales como "¿Vuelve La Mazorca?", "¿Por qué hay muros de Berlín dentro del país?" o "¿Por qué usan el odio para odiar?", dan la pauta de la preocupación de Juntos por el Cambio por participar del rescate de la Argentina heredada del macrismo.

El radical Pro Álvaro de Lamadrid llegó al extremo de preguntarle al jefe de Gabinete: "¿Siente que su cargo pende de un hilo como ha trascendido porque la vicepresidente planea removerlo?".

Entre los interrogantes formulados por los legisladores de Juntos por el Cambio pueden destacarse: “¿Vuelve la mazorca al país y el ataque y persecución a quienes no son oficialistas y defienden sus ideas ?,  ¿Por qué el gobierno es el plan de su vicepresidente y poner en vilo al país, las instituciones y al propio presidente?, ¿Por que falta futuro en la política del futuro y sobra pasado y persecución?, ¿Por qué la vicepresidente y el Instituto Patria son dueños de la agenda del gobierno y dictan sus políticas? ¿Por qué insisten con promover la reforma agraria ? ¿Busca el gobierno una nueva oligarquía del poder y los amigos del poder, como en El Calafate, donde se apoderaron con rapacería impune la tierra pública? ¿Por qué mantienen presos liberados y apañan delincuentes con declaraciones desde el poder? ¿Por qué hay muros de Berlín dentro del país entre provincias y en la entrada de municipios generalmente oficialistas? ¿Por qué estamos en estado de sitio sin haberse declarado el estado de sitio? ¿Por qué está cerrado el poder judicial? ¿Siente que su cargo pende de un hilo como ha trascendido porque la vicepresidente planea removerlo? ¿Quieren copar la Cámara Electoral para que avale nuevamente candidaturas testimoniales, reformas electorales que perjudiquen a los partidos políticos y la oposición, reformas electorales como la ley de Lemas y eventualmente de la constitución nacional, que sean trajes a medida del poder? ¿Por qué imprimen temerariamente como si no hubiera mañana y generan estanflación sin preocuparse por ello? ¿Porqué insistieron con el cepo y más restricciones cuando el problema no es el dólar sino los Fernández y las políticas que aplican, que son las que deben cambiar? ¿Por qué no presentaron presupuesto en 2020 y ahora presentan uno para 2021 que es sarasa, absolutamente ficticio y con metas y estimaciones dibujadas? ¿Qué le gustó más la postura de Raimundi en la OEA o el voto del embajador Federico Villegas en la ONU sobre Venezuela? ¿Por qué destruyen empleos (un millón en siete meses), con una cuarentena que fracasó y es la peor del mundo? ¿Por qué alientan la expulsión y salida de empresas del país con la patota de Moyano? ¿Por qué no le pagan un dólar real al campo para que pueda liquidar y no una suma de 52 pesos que es una burla?  ¿Quién mató a Fabián Gutiérrez?”.

Como puede apreciarse, las preguntas de los legisladores de Juntos por el Cambio privilegiaron las agresiones, los juicios de valor, las descalificaciones y las falacias. El interés por las políticas de estado, por el balance de la situación heredada, por el curso de las políticas implementadas o por los proyectos a mediano y largo plazo estuvo prácticamente ausente. 

Mucho menos se formularon consultas sobre la manera en que la oposición podría contribuir a rescatar al país de la catástrofe que ella misma provocó. A diferencia del respaldo que el pan peronismo otorgó reiteradamente a las iniciativas de Cambiemos cuando las consideró positivas, la estrategia de Juntos por el Cambio consiste desde el día uno en montar una fabulosa máquina de impedir, para tratar de conseguir el fracaso del gobierno del Frente de Todos. Sin importar los medios: toda acción es válida para tratar de obtener su ansiado retorno al poder institucional. Sin importar los costos. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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