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12 de diciembre de 2020 | Historia

1862 - 1880

La construcción del estado nacional y los orígenes de la oligarquía argentina 

Entre 1860 y 1865, se incrementó considerablemente la demanda de lana en el mercado internacional, ante la defección de los Estados Unidos, inmerso en su guerra de secesión. El alza de los precios favoreció el establecimiento de plantaciones algodoneras en Santiago del Estero, Corrientes, y las actuales provincias del Chaco y Formosa.

HORACIO DELGUY

por:
Alberto Lettieri

Bartolomé Mitre (1861-1868} utilizó las rentas públicas para granjearse el apoyo de las dirigencias provinciales, mecanismo que sería aplicado en adelante por sus sucesores. Esta política de cooptación también incluyó numerosas obras públicas, que se convertían en negocios brillantes para los empresarios porteños o extranjeros. En Buenos Aires se construyó la primera línea férrea durante la gobernación de Mitre en 1857, y bajo su presidencia se avanzó con el trazado nacional, con un sistema de abanico cuya finalidad consistía en comunicar rápidamente los espacios productivos con el puerto, para favorecer las exportaciones.

Sin embargo, las cuentas públicas mostraban un deterioro considerable debido a la tradicional política del liberalismo argentino de “vivir de prestado”, pagando altos intereses por un endeudamiento frecuentemente innecesario, y por la incapacidad recaudatoria de un estado diseñado para favorecer la evasión fiscal de los más poderosos. 

Nicolás Avellaneda, ante la gravedad de la situación producida por la crisis internacional de 1873 - 1876, lanzó el primer plan de brutal ajuste de la historia argentina: se debía “ahorrar con el hambre y la sed de los argentinos”. 

El rojo de las cuentas era tal que la denominada “Campaña del Desierto”, organizada por su ministro de Guerra, Julio A. Roca, debió ser financiada con la venta anticipada de las tierras a conquistar, mediante la suscripción de 4 mil bonos de 400 pesos, cada uno de los cuales daba derecho a 2.500 hectáreas. De este modo, un total de 10 millones de hectáreas fueron vendidos por el estado nacional a comerciantes y estancieros bonaerenses en forma previa a la conquista. 

Las tierras que no fueron objeto de preventa se remataron en Londres y París en 1882, en lotes de a 40 mil hectáreas cada uno, permitiendo así que se filtraran los primeros terratenientes de esos orígenes en los campos argentinos. 

Toda esa inmensa superficie pasó a manos de solo 344 propietarios, con un promedio de 31.596 hectáreas cada uno. Así nacía la oligarquía argentina, articulada en torno a la Sociedad Rural Argentina, fundada en 1866, pero que recién comenzó a jugar un papel político - corporativo determinante hacia fines de la década de 1870. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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