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24 de diciembre de 2020 | Nacionales

Adquisición de Sputnik V

Carrió denunció al gobierno por “envenenamiento”

Ellisa Carrió no es, precisamente, una persona estable. El año pasado anunció su retiro de la política. Días atrás anticipó que pretende ser gobernadora de la provincia de Buenos Aires en 2023. En el pasado afirmó que “hablaba directamente con Dios”, aunque no queda en claro si lo sigue haciendo.

En 2001 denunció por contrabando a Franco y Mauricio Macri, con las acusaciones más graves y extemporáneas, e hizo caer al presidente de la Corte Suprema de entonces, Julio Nazareno. Después convirtió a Mauricio en presidente, para afirmar semanas atrás que “Macri ya fue”. En cuanto a la Justicia, ya no recuerda sus juicios destructivos de dos décadas atrás. 

Pero la ex funcionaria judicial de la dictadura cívico - militar, reconvertida en la encarnación misma de la república, se supera constantemente en sus declaraciones fantásticas y en sus denuncias, generalmente sin sustento. Esta vez fue el turno de Alberto Fernández y del ministro de Salud, Ginés González García, a los que denunció judicialmente, entre otras razones, por “envenenamiento”. 

El escrito respectivo está plagado de errores de ortografía y de nombres mal escritos, y en el mismo acusa al presidente y a los funcionarios del ministerio de Salud por la compra de la vacuna Sputnik V. Lilita exige que se investigue si hubo "delitos de atentado contra la salud pública, defraudación al estado e Incumplimiento de deberes". ¿Para qué adquirirla, si su espacio político hasta no hace mucho recomendaba ingerir el contraindicado dióxido de cloro?

La compra de la vacuna rusa constituye para Carrió razón suficiente para acusar a Alberto Fernández, Ginés González García y la secretaria ministerial Carla Vizzotti de "envenenamiento". También sostiene que los funcionarios atentaron “contra la salud pública”, defraudaron al estado e incumplieron con sus deberes de funcionario público en las “gestiones, contratación y firma de contratos con el gobierno de Rusia para la reserva, adquisición y comercialización de la vacuna Sputnik V”.

Pero lo más insólito del escrito es que denuncia otro delito, al que sitúa dentro de las "acciones peligrosas" contra la salud pública: el potencial "envenenamiento" de la sociedad. Sin embargo a Lilita le pareció muy bien cuando su sucesora en la Cámara de Diputados, Mónica Frade, insistió en recomendar en plena sesión legislativa el consumo de dióxido de cloro para combatir el Covid-19, pese a que esté científicamente comprobada su acción negativa sobre la salud.

Elisa Carrió objetó que el gobierno "redireccionó –casi en exclusividad– todo su esfuerzo para la adquisición de la vacuna Sputik V, soslayando otras opciones de vacunas". También cuestiona que no se sabe cuánto pagó el estado argentino por las 300 mil dosis de la vacuna desarrollada en Rusia, “un producto cuya respuesta inmune se ignora y que no garantiza la seguridad de la población sometida a su aplicación, porque se ignoran los efectos colaterales y/o adversos”.

“La contratación y adquisición de esta vacuna, parece haber desplazado las otras opciones que ya completaron sus fases de experimentación y que han comenzado a aplicarse en países europeos y EEUU”, sostiene Carrió. En su opinión, se trata de una “operación comercial sin precedentes”. Y, desconociendo los últimos anuncios del gobierno ruso, aifrma ignorar "si será apta para humanos de entre 18 a 60 años", pero "si sabemos (que) no lo será para cumplir -de momento- la finalidad de proteger a los adultos mayores”, planteó. 

Como conclusión, Carrió afirma que "esta operación comercial pone en riesgo a la totalidad de la población argentina, en su integridad física y en especial a quienes serán sus primeros receptores. Tal anunció el gobierno argentino, será aplicada al personal de salud y seguridad; implicando esto, que serán ellos los elegidos para completar la Fase III, con desenlace impredecible y, con la posibilidad -según sus resultados- de tener bajas, en quienes tienen a su cargo la noble tarea de atender la cuestión de seguridad y sanitaria general". 

¿No debe vacunarse a la población entonces? Si el gobierno nacional hubiera optado por esta opción, ¿Lilita no hubiera presentado un escrito sobre “abandono de personas” y mal desempeño de sus deberes como funcionario público como hace ahora, pero por las razones inversas? Elisa Carrió ya no comparte si continúa hablando con Dios. El problema es que la oposición, en su acción conspirativa constante contra el gobierno nacional, continúa invocándola como si continuara haciéndolo. (www.REALPOLITIK.com.ar) 

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