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28 de diciembre de 2020 | Nacionales

Corrupcion y desidia 

Chaco: Por falta de cobertura e higiene, el COVID-19 se cobró la vida de un efectivo de la PFA

El cabo Gustavo Lencina, de 34 años, murió por coronavirus luego de estar casi una semana internado en un hospital público ante la falta de cobertura de la obra social de la fuerza policial. Como es de conocimiento público, la misma se encuentra cortada totalmente a lo largo y ancho del país.

El fallecimiento causó preocupación y malestar entre el personal que presta servicio en la delegación Resistencia de la Policía Federal Argentina. Al parecer el efectivo no tenía enfermedades preexistentes ni crónicas y, por lo tanto, aflora nuevamente el descontrol en torno a la falta de protocolos, la sobrecarga de horarios y el inexistente acompañamiento médico.

Hace mucho tiempo que la obra social se mantiene cortada, principalmente en las delegaciones que la PFA tiene en el interior del país. Como contracara, en la mayoría de los controles que se hacen en las rutas, los operativos se realizan con hasta cinco ocupantes por móvil, pese a la negativa del personal. En ese marco, agentes elevaron sus quejas a través de la cadena de mando, pero nunca tuvieron repuestas en torno a esta exposición innecesaria al virus.

La muerte de Lencina enciende todas las alarmas, ya que a los efectivos que ingresan a esa delegación chaqueña no se les realiza el protocolo contra el COVID-19 previsto por el decreto presidencial: no se les practica la toma la temperatura ni tampoco se disponen sanitizantes y otros elementos afines; mucho menos se cumplen las pautas de distanciamiento debido a la superposición de agentes, suboficiales y oficiales en el mismo horario laboral.

Pese a que se requirió tanto al jefe de la Policía, Juan Hernandez, como al comisario inspector, Fausto Nuñez, a cargo de la Agencia Regional Federal NEA, exceptuar los controles ante el alto riesgo que implica el traslado de hasta cinco policías en un vehículo de guardia, el planteo no prosperó y los contagios en la dependencia se dispararon.

No obstante las malas condiciones de salubridad y el avance del COVID-19, el trabajo de los agentes federales continúa prestándose tanto en seguridad de edificios públicos, como en controles de rutas, cuidado y traslado de detenidos. 

Otro de los temores en los escalafones tiene que ver con la ausencia del médico de la institución. En esa línea, los uniformados afirman: “Aunque no le corresponde, obtuvo una licencia de lo más oscura y nadie controla a los contagiados que aumentan día a día”.

Es en este panorama desolador que el ministerio de Seguridad de la Nación, comandado por la antropóloga Sabina Frederic, desatiende por completo el problema de la obra social. Pasa el tiempo y los padecimientos angustiantes del personal a su cargo continúan: la ministra no sabe, no entiende o simplemente no le importa. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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