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7 de febrero de 2021 | Nacionales

Los sueños ya no se comparten

El pregón de los garbanzos

Ya no nos hace partícipes de sus “sueños compartidos”. Si bien de vez en cuando le tira algún palo a Alberto Fernández, sabe que las elecciones se acercan y el humor social no es el adecuado.

Hay un tema que desvela a quienes comandan el Frente de Todos: la inflación. Una inflación que el mismo gobierno se encargó de alentar, con sus IFE, su emisión descontrolada y sus aumentos en los combustibles, que ya suman tres en menos de treinta días.

Pero, como la culpa siempre es del otro, era necesario encontrar un responsable, y Hebe de Bonafini lo encontró: "Los supermercados son una estafa”, aseguró. Y afirmó que era necesario hacerles un boicot, llamando a comprar en cooperativas y a modificar hábitos por la inflación en alimentos.

“Hay muchas cooperativas que venden de todo baratísimo, los supermercados son una estafa”, aseguró Hebe, quien salió a terciar en la discusión sobre los siderales precios de la carne. “No hay que comprarles más a los supermercados, disminuir el consumo de carne y reemplazarla por garbanzos, lentejas, quinoa o arroz”, sostuvo.

Ni se le cruzó que la causa principal de esos aumentos son las exportaciones descontroladas al mercado chino, donde ahora se consumen los productos que antes ocupaban la mesa de los argentinos. El gobierno precisa divisas, reparte responsabilidades y mira con cara de “yo no fui”.

Mientras la vicejefa de Gabinete se pasea con el ministro Kulfas, entre acusaciones diversas y salidas anunciadas que jamás podrían tener efecto alguno, y en el gobierno nacional empiezan a considerar la necesidad de consultar el “manual de Guillermo Moreno”, Hebe se puso a comparar los precios de las cooperativas con los de los supermercados. 

“Tenemos que aprender a caminar, hay que buscar precios. Hay muchas cooperativas que venden de todo baratísimo”, aconsejó la nueva Lita de Lazzari. Los empresarios sólo son unos “estafadores”, que obtienen ganancias excepcionales a costa del hambre de los argentinos.

“Tenemos que aprender a comprar y a suplantar. La lenteja, la quinoa y los garbanzos tienen muchísimas vitaminas y proteínas. Yo sé que da trabajo cocinar, que la quinoa hay que lavarla siete veces, pero se acostumbra. Tenemos que cocinar más que el churrasco y el asadito, de vez en cuando nos gusta, pero no estemos sentados en comprar y comer carne”.

Allí la dirigente de derechos humanos trazó una comparación muy poco afortunada: “Piensen que los chinos, los coreanos y los vietnamitas vivieron la guerra comiendo arroz. ¿Saben cuánto está el kilo? 60 pesos, de la mejor calidad”. Y remató: "Si hay pueblos que se alimentaron a arroz, garbanzos y lentejas, ¿por qué nosotros tenemos que comer todos los días carne? De esta manera vamos a ayudar al gobierno, porque si compramos carne los únicos que se llenan de plata son ellos (los supermercados)”.

Claro está que la Argentina no vive una ”guerra” y que tiene un gobierno que sólo ha sabido recular ante las presiones corporativas, por no hablar de que la inflación del último año se explica fundamentalmente a partir de las políticas oficiales adoptadas. Pero estos son argumentos que Hebe no consideró. Siempre es más sencillo apuntar para otro lado al momento de distribuir responsabilidades.

De todos modos, Hebe puede quedarse contenta, ya que el boicot a la compra de carne se va a concretar de todos modos. No por decisión de los consumidores, sino el propio gobierno, que sigue firme con sus políticas de destrucción del salario y el trabajo. O con lo que quedaba de ellos, después del saqueo que les impuso el domador de reposeras. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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