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14 de febrero de 2021 | Cultura

QEPD

Menem y el rock: No solo fue un Rolling Stone

Además de la célebre foto con la banda inglesa y sus encuentros con Charly García, el expresidente organizó un multitudinario encuentro con rockeros en la Casa Rosada ni bien asumió su primer mandato. Conocé estas historias.

HORACIO DELGUY

por:
Juan Provéndola

El 10 de febrero pasaron se cumplieron 26 encuentro de una de las fotos más inolvidables del crossover entre rock y política: aquella en la que Mick Jagger se puso un saco verde para lucir irreverente en la residencia presidencial de Olivos… pero la atención finalmente la terminó atrapando Carlos Menem con un estridente traje amarillo. Era la primera visita de los Rolling Stones a nuestro país y el contacto fue generado por la embajada inglesa en Argentina y Juan Bautista Yofre, entonces jefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y acérrimo fanático del blues. 

Menem buscaba ese mismo año su reelección y utilizó al rock como plafón de proyección hacia el electorado joven. La muestra fue que su equipo de campaña había escogido la canción “Matador”, de los Fabulosos Cadillacs, aunque sin el consentimiento del grupo. “Nos pareció éticamente horrible que no nos haya pedido permiso. Y si lo hubiera pedido, le hubiéramos dicho que no”, opinó la banda en 1999, quien se vengó de esa engañifa inspirándose en el riojano para dedicarle otro hit de título explícito: “Mal bicho”.

Aquel estrecho encuentro con la banda británica no fue la única “relación carnal” de Menem con el rock: quedará para la historia la presencia de Charly García en Olivos, una pomposa cena y hasta un disco que todavía circula por la web. Ambos se habían conocido personalmente a fines de 1998 en la producción fotográfica de “Los personajes del año” de la revista GenteCharly había amenazado en 1989 con irse del país si Menem (o “Nemem”, como lo llamaba el músico) ganaba las elecciones, pero el presidente fue esa noche a saludarlo con simpatía y sin rencores. 

Según las crónicas periodísticas del momento, Menem se jactó de haber estado“todo el día” escuchado “El aguante”, disco que García publicó meses antes. La cumbre máxima se produjo el 30 de junio del año siguiente, cuando el músico ofreció un concierto privado en la residencia presidencial para el primer mandatario, su hija Zulemita y unos pocos privilegiados del núcleo íntimo. La grabación sonora de ese acontecimiento circuló luego de manera apócrifa bajo el nombre de “Charly & Charly”, donde no solo se escuchan las piezas de García, sino también las voces de Pipo Cipolatti y Zulemita Menem, también la de otros personajes y hasta el crujir de carnes asándose en una parrilla. Al término de las siete canciones, se oyen unas breves melodías de piano ejecutadas con mucha precariedad, aparentemente ejecutadas por el propio Menem

El disco pretende reflejar la informalidad de un episodio que, por el contrario, fue minuciosamente concebido. Es que la realización del evento fue clave el entorno Alberto Kohan, el secretario General de la Presidencia, quien dispuso de fotógrafos para que dejaran debido registro del acontecimiento. Ningún detalle quedó librado al azar y el encuentro fue un éxito, al menos para Carlos Menem, quien sumó una nueva foto a su álbum de instantáneas rockeras.

LO SIGUIERON… Y LOS DEFRAUDÓ

Pero antes de esos dos encuentros, como hubo otro que fue fundacional, más multitudinario y, sin embargo, menos recordado. A instancias del periodista musical Douglas Vinci, un grupo de rockeros fue convocado a la Casa Rosada el 27 de diciembre de 1989 por el secretario de Prensa y Difusión, Jorge Rachid; la subsecretaria de la Juventud Claudia Bello; y el subsecretario de la Juventud capitalino, Fernando Melillo.

Pappo, Los Violadores, MorisLuis Alberto Spinetta, Virus y Los Guarros habían llevado un petitorio (también firmado por Attaque 77, Memphis, Divididos, Las Pelotas, Los Auténticos Decadentes y La Portuaria) en el que solicitaban: “La creación y/o ampliación de espacios para la difusión radial, televisiva y gráfica, la promoción de artistas locales, la federalización del rock, la profundización de la ‘conquista de importantes mercados latinoamericanos’ mediante un mayor apoyo oficial y la oposición al sistema de razias indiscriminadas por el personal policial”. Los artistas, a cambio, se ponían a disposición para tocar en institutos hospitalarios y apoyar campañas contra la droga, el SIDA y el analfabetismo. 

“Nos citaron vía Jorge Rachid para ver en qué podíamos ayudar. Nosotros exigimos la derogación de los edictos policiales. Y también que, en cierta forma sonara la música en español, que hubiera un espacio, porque en esos años había frenetismo por pasar música solamente anglo”, recuerda hoy Pil Chalar, entonces cantante de Violadores, en diálogo con REALPOLITIK.

“También estaba la idea de grabar un disco con temas de cada banda. Yo había compuesto uno con letra y arreglos musicales. Se llamaba “Década tras década”: cada una de ellas azotaba al país. Me acuerdo que lo había cantado con los músicos que estábamos. Casi que fue como un preanuncio de lo que sucedería en esa década”, agrega Pil

“Nos pusieron en un salón donde había muchas bebidas y entremeses, cosas para picar… pero, sobre todo, mucha bebida, jaja. Y ya sabemos lo que puede pasar si dejas rockeros solos con varias horas de bebida: estábamos todos bastante picados”.

“Estábamos charlando entre músicos hasta que, bueno… llegó Carlos. Su aparición fue con toda la pompa, solo faltaba que sonara de fondo “Pompa y circunstancia”, la marcha orquestal de inglés Edward Elgar”, bromea el actual cantante de Pilsen. “Nosotros llevamos unos afiches de “Y que Dios nos perdone”, el disco que habíamos sacado con Violadores ese año, y se lo dimos. Debo reconocer que nos abrazó muy afectuosamente. ¿Por qué aceptamos ir siendo una banda punk? Porque, en cierto punto, nos parecía muy importante romper algunos protocolos. En dictadura nos habían corrido en aquel recital de la Universidad de Belgrano y en democracia ese grupo parapolicial Prolatín nos inventó una causa que después se demostró que era una farsa. Veníamos de padecer arrestos y pasar cincuenta mil cosas”.

En un momento de ágape, Menem tiró: “Yo, a mi manera, soy un violador de la política”, jugando con el nombre de Los Violadores, claro. Con el paso del tiempo y las consecuencias de sus dos presidencias, esa extraña frase puede ser leída de múltiples maneras, probablemente ninguna de ellas graciosa. 

Como sea, el encuentro de rockeros y autoridades políticas en la Casa de Gobierno fue posterizado en una fotografía.  “Ojalá los jóvenes de pelo largo, verdaderos transgresores y violadores como yo, logren hacer algo por nuestra cultura a través del rock”, profundizó el presidente. Pero advirtió: “Sé que hay cosas que hago que no les gustan. Díganlo, igual las vamos a seguir haciendo”.

Algunos músicos siguieron yendo para afinar las ideas originalmente charladas, aunque Menem parece que había conseguido lo que siempre buscaba cuando se vinculaba con algún música: la foto. “Al principio iba a la Rosada y no me palpaban ni me pedían nada, entraba como pancho por su casa. Debo haber sido el que más veces fue a la Casa Rosada, porque realmente me parecía importante articular esas ideas conversadas. Pero, al final, todo quedó en nada: la última vez que fui me revisaron todo, me pasaron por detector de metales. Fue un aviso muy claro de lo que vendría luego”, concluyó Chalar ante este medio. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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