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29 de marzo de 2021 | Nacionales

El peronismo, recalculando

CFK y un cabildo abierto desordenado

Días atrás, en un reportaje concedido a REALPOLITIK FM, “Chiche” Duhalde expresó lo que, a esta altura, es un pensamiento compartido por amplios sectores del peronismo: “O salimos definitivamente, ganándole a Cristina Kirchner y a La Cámpora o nos terminamos de hundir, y para eso tiene que haber consenso. Decisión de dejar los egoísmos de lado”.

Las afirmaciones de la dirigente bonaerense están en sintonía con lo que Guillermo Moreno viene expresando desde hace tiempo, y que lo llevaron a crear su partido Principios y Valores: la experiencia del Frente de Todos puede terminar siendo la sepultura de un peronismo que tiene escasa o nula participación dentro de las decisiones de gobierno, pero al cual se le adjudican todos sus fracasos. 

Con la consagración de Alberto Fernández como presidente del PJ nacional, obtenida mediante el la censura y el silenciamiento -una vez más- de los afiliados, funcionarios del Frente de Todos se apropiaron de su estructura institucional. La operación -fogoneada por Cristina Fernández- demuestra cuál es su valoración sobre el PJ y sobre el peronismo en general. Le impuso como presidente a un sujeto devaluado, sin consenso en la sociedad y que ni siquiera es peronista. Si se avanza en la estructura de la nueva conducción, habría que descender hasta la cuarta vicepresidencia para encontrar a un peronista. Y es nada menos que Juan Manzur, tal vez el más cuestionado de los gobernadores de ese signo, en pleno proceso de guerra civil interna con su vice, Osvaldo Jaldo.

El autogolpe dentro del PJ dejó heridas y rencores que no se habrán de superar fácilmente, y que podrían tener gravísimas consecuencias en un año electoral en el que el gobierno nacional se juega demasiado. Los argumentos para invalidar la presentación de la lista encabezada por Alberto Rodríguez Saá y que presentó más de 65 mil avales –frente a los poco más de 20 mil de la lista oficial-, corresponden al orden del realismo mágico. Como también lo son los utilizados para invalidar el amparo presentado por el vicepresidente del PJ bonaerense Fernando Gray. Llamativamente algunos de los argumentos utilizados por la Junta Electoral del PJ nacional para sacar del juego a la lista opositora impedirían la aprobación de la lista única encabezada por Máximo Kirchner en la provincia de Buenos Aires. ¿Lawfare? No, aparentemente el término sólo es aplicable cuando la víctima es Cristina.

Carlos Maslatón, verborrágico libertario, aseguró que apelando al análisis de los ciclos económicos la Argentina colapsará en algún momento antes del mes de diciembre de este año, y advirtió que esas crisis se llevan a los gobiernos puestos. ¿Habrá nuevo gobierno en nuestro país tras las elecciones de este año, si es que el COVID permite realizarlas? ¿O la bomba de tiempo de la economía estallará antes?

El analista Andrés Malamud acaba de asegurar que “si Cristina Kirchner quisiera gobernar tiene que soplar y Alberto se cae". Cada vez resulta más evidente que el presidente se somete "a la voz de mando" de su vice, y así "está demostrando que no tiene poder".

El análisis de Malamud es compartido por buena parte del peronismo y de la sociedad argentina. Lo que sería grave en cualquier parte, en nuestro país se multiplica al tratarse de un sistema político históricamente presidencialista.

Presa de una debilidad indisimulable, la estrategia de Cristina consiste en profundizar la grieta para impedir el surgimiento de una tercera opción competitiva en las legislativas. Pero tratar de justificar la incapacidad propia responsabilizando a Macri y a la pandemia no parece ser una estrategia razonable. “Si no podían con la herencia no deberían haberse presentado a elecciones”, señala un avezado protagonista de la política argentina.

Con Tucumán en plena anarquía dentro de su gobierno, con la fractura cada vez menos disimulable de la relación entre Juan Schiaretti y el cristinismo en Córdoba, y la casi certeza de una derrota electoral en Santa Fe y Entre Ríos, el futuro del Frente de Todos es incierto.

No sólo el malhumor comprende a la dirigencia peronista. También la militancia de base y los independientes que votaron al Frente de Todos en 2019 reconsidera seriamente su conducta electoral en las legislativas de este año. ¿No sería un suicidio político para los gobernadores y para muchos dirigentes y agrupaciones peronistas que quedaron excluidos del loteo de cargos seguir aferrados a una coalición que parece dispuesta a hacer estallar al peronismo en mil pedazos?

Guillermo Moreno desde hace tiempo promueve la creación de una nueva coalición capaz de articular las voluntades atomizadas con un programa peronista y productivo. “Chiche” Duhalde sostiene lo mismo. Miguel Pichetto junto con el ex intendente de San Miguel, Joaquín De la Torre, la legisladora Claudia Rucci, varios ex jefes comunales -como Gilberto Alegre y Jesús Cariglino-,  Guillermo Britos (actual intendente de Chivilcoy) y varios referentes referentes del conurbano y del interior bonaerense acaban de lanzar el “Peronismo Republicano” en Buenos Aires, y recientemente el ex senador y actual auditor General de la Nación presentó Alternativa Republicana Federal en Mendoza, promoviendo “cambios estructurales para gobernar con orden fiscal y superávit comercial” en la Argentina. En su entorno aseguran que “es un espacio con los valores del peronismo, pero adaptado a la realidad, esta es la apoyatura de lo que a nivel nacional es Alternativa Republicana Federal” y con la que Pichetto –o alguien muy próximo- competirá en las legislativas de la CABA este año.

En la provincia de Buenos Aires Fernando Gray no parece decidido a bajar los brazos y Florencio Randazzo  está armando un nuevo espacio denominado “Nueva Dirigencia”. Entre quienes lo acompañan se cuenta Francisco Echarren (intendente de Castelli), quien ahora retornó al Frente de Todos.

Informalmente, el peronismo no cristinista lleva adelante una especie de cabildo abierto desordenado. Una de las cosas que los divide es la posición a adoptar frente a Juntos por el Cambio. Para algunos debe articularse un espacio independiente. Para otros, incorporarse provisoriamente a esa coalición para conseguir financiamiento. Pero las diferencias distan de ser irreconciliables. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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