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10 de abril de 2021 | Cultura

La música que hizo bailar y pensar

Los orígenes del rock (III): El código genético

En la tercera entrega de esta saga analizamos todas las influencias musicales que devinieron en el género más revulsivo de la historia.

HORACIO DELGUY

por:
Juan Provéndola

A principios del 1900 no solo nace un siglo, sino también un idioma musical: en Nueva Orleans y alrededores surge el jazz. Según varios autores, su ímpetu provocador queda establecido desde el mismo nombre, ya que estos sostienen que alude al acto sexual. Pero más allá de esa cuestión simbólica (para nada desdeñable), la aparición de este género responde a una necesidad de contradecir la centenaria rigidez del sistema musical occidental, donde -entre otras cosas- estaban prohibidas tanto la improvisación instrumental como las expresiones del público en un concierto. En este último aspecto, el sociólogo francés Paul Yonnet ejemplifica que, en un concierto brindado en París en 1881, el violinista y director de orquesta Charles Lamoureux le exige expresamente a su público que no haga ninguna manifestación antes de finalizar la ejecución.

Sin embargo, el jazz cometió el error histórico de ir a contrapelo de la dinámica social que estaba burbujeando en los Estados Unidos de aquel entonces: la de la integración racial. Por un lado, el agente transmisor de ese género era aquel mestizaje entre descendientes de padres franceses y madres negras que según el mismo Yonnet, "hablaban francés, se enorgullecían de tener una educación francesa y se negaban a ser negros". 

Los músicos negros, cansados de ver pasar de largo los beneficios de un género que consideraban propio (no podían ir a los mismos hoteles ni restaurantes de los blancos, por ejemplo), responden incubando el bebop en el Harlem neoyorkino a principios de los años 40 de la mano de exponentes como Charlie Parker o Dizzie Gillespie.

Pero cuando el bebop salió de sus guetos, el jazz estaba agonizando (para mediados de los '40 ya se habían disuelto varias de las más famosas orquestas de swing, entre ellas las de Benny Goodman y Tommy Dorsey) y el público negro se había volcado hacia un nuevo género musical: el rhythm and blues, estimulado por las Race Records ("grabaciones de raza", tal su literal traducción, y destinadas a los negros).

Así las cosas, en 1947 el cantante Roy Brown había grabado "Good rocking tonight" en clave blues. Se trataba de una parodia en la que se utilizaba de forma ambigua el término "rock" tanto en el sentido religioso como en el sexual: en la música gospel, el fonema significaba, indistintamente, "mecer" ("Rock me in the arms of Moises", es decir, "mecerme en los brazos de Moisés") o "estremecer" ("¡Rock me, Jesus!"); mientras que en ámbitos seculares aquello aludía al acto sexual ("encuéntrame rápido en el granero [...] porque esta noche estremeceremos nuestras tristezas" propone "Good rocking tonight"). 

Wynonie Harris tomó "Good rocking tonight" y le dio una vuelta de tuerca al fusionar el blues de Roy Brown con ciertos aspectos de la música gospel tales como el palmeo en el segundo y en el cuarto compás, seña que se volvería habitual en el rock de allí en más.

Esa inyección de potencia en el ADN rítimico del rhythm and blues se volvió tan recurrente en los discos de esos años, que a partir de 1952 se escindió de aquel para convertirse en un estilo propio a instancias del musicalizador de Cleveland Alan Freed, quien lo bautizó como rock and roll. Según el músico Bo Diddley, fue él mismo quien inspiró la frase al ser presentado por Freed en radio como "un hombre con un sonido original quien los hará estremecer y saltar (R: una traducción de rock and roll) de sus asientos".

Si bien hay unanimidad al señalar a Alan Freed como acuñador del término, no existe análogo consenso a la hora de determinar el momento exacto en el que el DJ lo dijo en público por vez primera. La anécdota de Bo Diddley tomó notoriedad al ser repetida en todas las necrológicas publicadas por medios del mundo tras su muerte, ocurrida el 2 junio de 2008. Diddley fue pionero en incluir a una mujer en una banda de rock, usar una guitarra eléctrica de caja cuadrada y aplicar efectos de reverberación y trémolo. Y, como si eso fuera poco, también se trató del primer rockero afroamericano en tocar en TV (para "El show de Ed Sullivan", en su caso), de modo que es probable también aquella historia vinculada a Alan Freed, dado su notable perfil innovador que lo hizo acreedor del apodo "The originator". Poco antes de morir, incluso, había sido homenajeado por el alcalde de Mc Comb, Mississippi, con una placa que decía "Bo Diddley, aclamado como el fundador del rock and roll". 

El término rock and roll era utilizado en la jerga náutica para definir los movimientos de una embarcación sobre el agua, donde "rock" representaba la inclinación hacia adelante y hacia atrás; y "roll", de un lado a otro. En el plano musical, la expresión aparece varias décadas antes de su explosión: en 1912 un cuarteto gospel canta "rock and roll me in your arms" (es decir: "méceme en tus brazos") en el disco "The camp meeting jubile".

En 1952 y 1953, varios grupos vocales adolescentes dedicados a baladas de amor como Crows, Ravens, Orioles o Cardinales, incluyeron temas rítmicamente veloces en los lados B de sus discos. Los sonidos regionales de Estados Unidos recibían la influencia del nuevo género y de allí surgían novedosas formas de concebir a la música como el rockabilly en el sur, el zydeco en Lousiana, el rock and roll en castellano de los chicanos de costa oeste, e incluso, al otro lado del océano, el skiffle inglés. 

El rhythm and blues no era muy difundido en las radios norteamericanas de fines de los años 40. En lugares como Nueva York, sonaría en las estaciones recién a fines de 1952. Por esa época, los nuevos discos de 45 revoluciones por minuto habían desplazado a sus ancestros de 78 RPM, los que a su vez fueron eliminados de las discotecas por su peso e incomodidad, e impidieron de este modo que artistas editados bajo el viejo formato pudieran lograr rotación radiofónica. 

Pero todavía faltaba un elemento más para condensar todas las influencias y colocar al incipiente rock and roll en el mercado de consumo de los Estados Unidos de posguerra: un hombre blanco. Lo veremos en el próximo capítulo... (www.REALPOLITIK.com.ar)

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