Miércoles 12.05.2021 | Whatsapp: (221) 5710138
12 de abril de 2021 | Nacionales

Pese a las cifras desesperantes

La política argentina sigue mirándose el ombligo

Que la pandemia no es un juego ni una “gripezinha” ya ha quedado bastante claro para toda la humanidad. O para casi toda. La política argentina parece no terminar de tomar conciencia y sólo utiliza a COVID-19 como un argumento para llevar agua para su propio molino.

Sólo en los últimos días Gran Bretaña anunció que se dispone a relajar mínimamente el estricto confinamiento que le permitió revertir una crítica situación epidemiológica. Pero mantendrá el cierre de la mayoría de los comercios, el confinamiento domiciliario y fijará un modesto tope de seis personas para las actividades físicas al aire libre. En Milán el cierre es absoluto desde hace cinco meses. Nadie se animó a acusar a las autoridades de pretender implementar una “dictadura” o de “atentar contra las libertades civiles”.

Diez días atrás Alberto Fernández se hartó y dispuso realizar la primera cadena nacional de su gestión. Decaído y ridiculizado incluso por su propia coalición política, les dijo a los argentinos que si no se cuidaban ellos nadie lo haría en su lugar. La relación de fuerzas, tanto hacia adentro como hacia afuera del Frente de Todos, le impedía tomar las decisiones indispensables para afrontar la segunda ola. Un sincericidio tan brutal prácticamente no tiene ningún antecedente en la historia argentina.

Después vino el anuncio de su contagio de COVID en el día de su cumpleaños, pese a haberse aplicado las dos dosis de la vacuna Sputnik y la imposible negociación con el gobierno de la CABA para imponer las restricciones que se adoptaron en Francia, Alemania, España y Gran Bretaña y, que, pese a todo, tuvieron un éxito relativo. Finalmente Alberto se hartó, abandonado a su propia suerte por Cristina Fernández y ametrallado por la oposición política y mediática, y lanzó su anuncio de las medidas que se adoptarían para combatir el crecimiento exponencial de la circulación del COVID.

En tales condiciones, sólo se trató de un maquillaje que no sólo no mejora las defensas de la sociedad, sino que crea problemas adicionales para la circulación de las personas. De todos modos, la oposición no perdió la ocasión de echarle en cara su pretendido “autoritarismo”, mientras que el 70 por ciento de la sociedad -según las encuestas disponibles- se decepcionó, esperando la adopción de medidas más duras y realmente eficaces.

Por las dudas, los empresarios e intermediarios no dudaron en cubrirse, enviando nuevas listas de precios con incrementos de entre el 10 y el 70 por ciento, y que impactarán en el desmadre inflacionario que ya nos acostumbró a constatar indicadores mensuales por arriba del 4 por ciento promedio en este 2021.

Alberto es la primera víctima de su propia indefinición y su escasa vocación de liderazgo político. Su insistencia en tomar decisiones por consenso en medio de la catástrofe heredada del gobierno de Cambiemos y potenciada por el COVID deja a todos los argentinos insatisfechos, con “gusto a poco”, y proyecta la sensación de que –de no mediar la negativa explícita de Cristina- el presidente está más deseoso de volver a la vida civil que de continuar en su cargo.

El ministro de Salud de la CABA, Fernán Quirós, dio a entender que las definiciones ideológicas de su espacio impiden tomar las medidas que harían falta, mientras que Axel blanquea que no hay ola de contagios sino un verdadero tsunami. El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán, alienta al personal de salud a continuar en el combate contra el COVID, aún a costa de tener que soportar una andanada de causas judiciales y de discursos opositores que demonizan la acción estatal frente a la pandemia.

Todo es caótico. Mientras el presidente llamaba a quedarse en casa, su ministro de Turismo, Matías Lammens, no dejaba de alentar el turismo interno en Semana Santa. 4 millones de argentinos atravesaron el país en medio de la llegada de la segunda ola. Sus consecuencias las veremos en los próximos días.

Mientras que Cristina no cesa de larvar la autoridad presidencial, en primera persona o a través de sus intermediarios, algunos funcionarios neurálgicos de La Cámpora, como el propio Gollán o la titular del PAMI, Luana Volnovich, salen a firmar solicitadas compartidas con los empresarios más poderosos de la corporación privada de salud, exigiendo medidas más duras. Toda una paradoja: mientras que el “populismo” se alía con los empresarios privados, los fundamentalistas de la libertad de empresa de la oposición denuncian el “ataque a las libertades públicas” del gobierno.

De todos modos, lo que queda en claro es que la Argentina afronta la guerra contra el COVID sin tener un general a cargo. Todos tratan de desembarazarse de la toma de decisiones que no pueden dilatarse sino al costo de profundizar la masacre que impone el COVID. En una situación en la que todos reconocen la necesidad de limitar el tránsito de personas se mantienen abiertas las escuelas, alegando que las burbujas educativas son exitosas. No es lo que sostienen los sindicatos docentes pero, aunque así fuera, el problema no es la escuela en sí, sino los millones de argentinos que cada día se movilizan en transporte y circulación pública alrededor de las clases presenciales.

A esta altura también queda claro que las “vacunas” no están suficientemente desarrolladas y que son más bien antibióticos fuertes que no impiden el contagio aunque limitan las consecuencias de los contagios. Por esta razón, poner todas las fichas en una campaña de vacunación que ha sido irregular desde un principio a causa de las trabas para su aprovisionamiento a escala mundial, resulta una sinrazón.

Con la pandemia como tema de confrontación pública, la dirigencia se ocupa de los temas que realmente le interesan: la cuestión judicial y la postergación de las PASO. ¿A cuántos argentinos realmente le resultan prioritarios estos temas en la actualidad?

Es hora de que la dirigencia argentina se ponga los pantalones largos y deje de poner como prioritarios temas que sólo le interesan a ella misma. El 70 por ciento de los positivos detectados en el AMBA corresponden a la cepa británica y a la de Manaos. La catástrofe está presente, no es una simple probabilidad. (www.REALPOLITIK.com.ar)

Si te gusta lo que hacemos, te pedimos que nos ayudes a seguir ejerciendo nuestra tarea periodística con la mayor independencia y objetividad posible.

Te invitamos a colaborar con realpolitik

ETIQUETAS DE ESTA NOTA

Argentina, Alberto Fernández, Coronavirus

¿Qué te parece esta nota?

COMENTÁ / VER COMENTARIOS