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26 de abril de 2021 | Provincia

Nepotismo K

El meteórico ascenso del hijo del “Chino” Zannini, en el OPDS

Desde la asunción de Alberto Fernández como presidente y de su padre como procurador del Tesoro de la Nación, Francisco Zannini fue nombrado con inusual rapidez dentro del organismo ambiental. Ahora fue ascendido a subsecretario de Planificación Ambiental.

En enero de éste año, apenas unas semanas después de la asunción de Alberto Fernández en la presidencia de la Nación, el kirchnerismo más recalcitrante comenzó a mover sus piezas para ocupar puestos estratégicos con militantes de La Cámpora, amigos del poder de turno y familiares cercanos de históricos dirigentes del partido.

Entre ellos, Francisco Zannini, hijo del actual procurador del Tesoro de la Nación y ex secretario Legal y Técnico durante la década K, Carlos “Chino” Zannini, fue seleccionado a dedo para ingresar dentro de la estructura del Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS).

Desde entonces, el organismo que dirige Juan Brardinelli se halló en medio de una tormenta de críticas por una gestión cuestionable y por la enorme cantidad de asesores nombrados de entre las filas de La Cámpora. Sin preparación alguna para los puestos que atesoran, los jóvenes filo kirchneristas fueron beneficiados en muchos casos con cargos creados especialmente para ellos, y con salarios muy por encima de aquellos empleados que llevan más de una década de carrera dentro del OPDS.

De acuerdo al decreto 205/2021 firmado por el jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, y el gobernador Axel Kicillof, el joven Francisco Zannini, de apenas treinta años y sin preparación alguna, fue designado como director provincial de Controladores Ambientales. Su puesto se hizo efectivo a partir del pasado 22 de febrero.

De ese cargo fue ascendido en cuestión de días al cargo de subsecretario de Planificación Ambiental y Desarrollo Sostenible en reemplazo del sociólogo Ezequiel Coya, oriundo de la ciudad de La Plata. En tan sólo algunas semanas, el poder del nepotismo logró que un joven de treinta años, sin preparación alguna en la materia, pueda ser nombrado en un organismo superpoblado de trabajadores de carrera y, pocos días después, ascendido a uno de los puestos más elevados del mismo. Milagros, si los hay, de la vida política. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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