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28 de abril de 2021 | Interior

Escándalo

Santa Fe: Un funcionario participó de una fiesta clandestina en medio de la crisis sanitaria

El apellido Candioti es ilustre en la provinicia de Santa Fe. Nada menos que el primer gobernador santafesino lo llevaba. Después hubo varios Candiotis destacados, hasta la actualidad. Pero el presente de la Argentina no es ilustre.

Lucas Candioti, el subsecretario de Comercio Exterior de la provincia, difícilmente será recordado por otra razón que la de haber perdido su cargo por participar de una fiesta clandestina. La celebración del cumpleaños de un reconocido empresario provincial tuvo lugar en el barrio cerrado Aires del Llano durante el fin de semana pasado. Tal como REALPOLITIK dio cuenta días atrás de una fiesta de casamiento en Entre Ríos donde participó la primera sociedad de esa provincia -poder político, judicial y económico incluídos-, ahora le llegó el turno a la vecina Santa Fe. Lucas Candioti aparece en los videos viralizados bailando animadamente, sin barbijo y abrazándose estrechamente con otros participantes de la reunión clandestina, como si la pandemia no fuera un drama y más del 90 por ciento de las camas santafesinas de terapia intensiva no estuvieran ocupadas, con números récord de contagios. 

El escándalo que provocó la difusión de las imágenes que muestran cómo un funcionario provincial es el primero a la hora de violar las normas que debería cuidar y garantizar, lo llevaron a presentar su renuncia a su superior, el ministro de la Producción, Daniel Costamagna. Pero, llamativamente, su jefe interpretó que su conducta no era tan grave, y se la rechazó, prometiendo aplicarle una “sanción ejemplificadora”.  

No fue de la misma opinión el gobernador Omar Perotti que sí aceptó la dimisión, apelando a un elemental sentido común del que ni Candioti ni Costamagna parecen estar provistos.  La sanción "ejemplificadora" que había ideado Costamagna consistía en reducirle a Candioti la mitad de su salario de 200 mil pesos durante tres meses. Ese dinero sería donado a instituciones que luchan contra la pandemia. Adicionalmente Candioti debería realizar tareas comunitarias a contra turno y durante los fines de semana durante el mismo lapso.

Por supuesto que esa “sanción ejemplificadora” no fue tomada de ningún código judicial nacional o provincial. El año pasado Perotti sancionó el Decreto Nro. 337 que dispone que cuando algún agente del estado transgreda las disposiciones vigentes, "cualquiera fuere su situación de revista o escalafón", esta será considerada "infracción a los deberes propios del cargo, a los fines disciplinarios correspondientes", aunque se refiere más bien a las acciones de los empleados públicos que a los funcionarios.

A Candioti la fiestita le costó cara. Para el gobierno provincial fue un escándalo. Para la provincia fue un papelón. Sin embargo, lamentablemente no se trata de un caso aislado, ya que a lo largo del país son muchísimos los casos de quienes, por su función política o su situación económica y social se creen eximidos de cumplir con las normativas vigentes. Sólo que después esas acciones tienen consecuencias en los contagios, y las camas de terapia intensiva terminan agotándose. (www.REALPOLITIK.com.ar) 

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