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1 de mayo de 2021 | Cultura

Un auténtico papelón

Polémica en el rock: Al final, los decadentes eran otros

Una institución del gobierno porteño reescribió una canción de los Auténticos Decadentes en favor de las clases presenciales pero fue repudiado por sus autores. Pero no fue la primera vez que ocurrió. 

HORACIO DELGUY

por:
Juan Provéndola

“¡Sumate a cantar para que el colegio siga abierto!” titula un flyer enviado por la Usina del Arte, dependiente del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires). El envío fue dirigido a niños de 8 a 12 años que participan de un taller titulado “Micrófono abierto”. El mensaje, enmascarado como una actividad regular de dicho taller, exige en tono imperativo: “Invitá a tus compañeros/as del colegio, a tus amigas/os y a todos los chicos y las chicas que conozcas. Sumemos todas las voces para mantener la presencialidad en las escuelas”. 

Además, el texto incluye una especie de instructivo que indica buscar “un lugar cómodo, con buena luz, que te permita bailar, saltar y disfrutar de lo que se viene”; ver un video adjunto con la canción (“¡Repasala varias veces, así te sabes bien la letra!”, insta entre signos de exclamación el texto) y mandar la filmación a una dirección de mail.

La acción consistía en aprenderse, filmarse y sumar el video a una insólita versión de “La guitarra”, pero con una nueva letra que parece reconvertir a la conocida canción de Los Auténticos Decadentes en un jingle de la batalla que CABA libró con Nación a raíz de la presencialidad de las clases.  

“Tengo un problema de difícil solución, una pandemia que afecta mi día a día / Voy desde la cama a la PC, y no ir al cole me quita la alegría / Yo solo quiero una vida normal, jugar un poco con mis compas todo el día / Seguir viendo a todas mis amigas, un recreo, un fútbol, un gol”, son las estrofas iniciales de esta reversión. 

Pero la polémica llega a la hora de uno de los estribillos: “Porque yo, sí quiero ir a estudiar, sí quiero ir a jugar, ya no aguanto más / Quiero poder ir al cole muchos días, y que la gente nos ayude por favor / Vos, mejor que te cuides, mejor no te juntes y usa el barbijo bien / Ya me cansé de ver por Zoom a la maestra, te pido, porfa, que te sumes hoy en esta”.

Ni bien trascendió, la acción derivó en un escándalo que obligo al propio Jorge Serrano -el autor de la canción- a tener que aclarar públicamente que ni él ni la banda habían sido siquiera consultados al respecto. El músico calificó esto como “pésimo”, “horrible” y “bajo” no sólo por la utilidad política que se le dio a la canción, sino también porque “están los chicos de por medio”.  

La aparición de Serrano (conocido en el ambiente como El Perro Viejo) demuestra el nivel de fastidio generado: las canciones de los Auténticos Decadentes han trascendido la esfera de la propia banda a partir de innumerables reversiones, desde cánticos de cancha hasta interpretaciones personales, sin el que el grupo jamás se opusiera. Pero esto pareció demasiado, y más aún cuando es fomentado desde un órgano gubernamental.

Como si aquello hubiera sido poco, encima desde La Usina del Arte eligieron para esta campaña en contra del DNU sobre las clases presenciales una canción de los Decadentes cuya versión original refleja —en torno picaresco— exactamente lo contrario. La letra es un canto contra la “vida normal” y los “horarios de oficina” de un tipo que en el estribillo proclama: “No quiero trabajar, no quiero ir a estudiar, no me quiero casar”. 

Sin ánimos de entrar en polémicas, el Perro Serrano simplemente quiso dejar en claro que ni él ni los Auténticos Decadentes estaban anoticiados sobre lo que sucedió. “No pueden usar la canción sin permiso. El tema es que cuando empieza a compartirse en las redes sociales, no hay forma de pararlo. Entonces hago mi descargo en algunos medios para que no crean que estamos vinculados a esto. Luego lo mejor será restarle entidad y dejar que pase”, reflexiona el músico.

OTRAS CANCIONES, OTROS TIEMPOS

No es la primera vez que el gobierno porteño tiene un problema por el uso indebido de una canción perteneciente a una banda argentina de rock. En 2011, cuando Mauricio Macri fue reelecto como Jefe de Gobierno de la Ciudad, desde el PRO utilizaron una y otra vez “Arde la ciudad”, de La Mancha de Rolando. La canción quedó fuertemente vinculada a la fórmula ganadora (completada por Horacio Rodríguez Larreta como vice), ya que el tema sonaba repetidamente en el búnker partidario mientras todos los medios transmitían en vivo los festejos por el triunfo electoral.  

Al igual que sucedió esta semana, aquella vez el autor de la canción también se manifestó públicamente en el mismo sentido: Manuel Quieto, cantante y guitarrista de La Mancha de Rolando, dijo en su cuenta de Facebook que estaba “plenamente en desacuerdo” con el uso de su obra porque “genera la falsa idea de una asociación con un proyecto político”. Además Quieto envió una carta personal a Macri, en calidad de presidente del PRO, intimándolo a que “cesen en toda y cualquier utilización de la misma, y cualquier obra que me pertenezca, que han venido realizando durante su campaña política y dentro de los festejos de la misma”.

Cuatro años después de la desautorización que Macri padeció de La Mancha de Rolando, un episodio similar le ocurrió a Cristina Fernández de Kirchner con el grupo Attaque 77: al término del discurso con el que la entonces Presidenta daba por inauguradas las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación para 2015, la TV Pública terminó la transmisión con la canción “Donde las águilas se atreven”. El tema es una de las piezas centrales de “El cielo puede esperar”, disco que popularizó a la entonces joven banda punk en 1990, y especialmente recordado por su estribillo: “Podrán pasar mil años, verás muchos caer, pero si nos juntamos no nos van a detener.

Al instante llegó la respuesta pública de Ciro Pertusi, autor de la canción en cuestión y cantante de Attaque 77 al momento de ser grabada: "Dicha canción fue atesorada durante más de 26 años en el corazón de miles de seguidores, preservándola de todo tipo de proselitismo y, llegado el caso, no es justamente este modelo el ideal como para semejante obra, la cual promulga unión y no el divide y reinarás”. 

Pertusi reconoció que la canción “si bien es de uso público, puesto que está en manos de todos, no me cae en gracia en absoluto”, a la vez que agregó: "Estamos en democracia y tengo derecho a decir: 'No me siento identificado con este modelo, no me representa. Punto”. Y, por último, dejó una frase concluyente: “Los políticos pasan, pero las canciones quedan…”. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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