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17 de mayo de 2021 | Nacionales

Misterioso futuro

Randazzo, entre la pérdida de rumbo y la abstinencia de poder

Desde hace mucho tiempo Florencio Randazzo se ha convertido en una incógnita en la política argentina. Después de su confrontación con Cristina Kirchner en 2015, cuando la entonces presidenta le clausuró la posibilidad de competir por la candidatura presidencial del Frente para la Victoria, el dirigente de Chivilcoy ha ido deambulando sin destino.

Su aventura de 2017, encabezando una lista que apenas alcanzó el 6 por ciento de los votos legislativos bonaerenses, lo volvió a su letargo, ya que muchos terminaron acusándolo de dividir los votos peronistas para posibilitar la victoria de Cambiemos en la provincia. Varios de los que lo acompañaron en esa iniciativa -con el Movimiento Evita en primer lugar- terminaron conchabándose en el Frente de Todos, y obtuvieron cargos y cajas relevantes en el gobierno actual. Y si bien Alberto Fernández intentó recuperarlo para la política activa, el veto de Cristina lo mantuvo en situación de outsider.

Demasiados años de abstinencia de participación en las grandes ligas de la política argentina lo han convertido en una incógnita. ¿Cuánto mide realmente Florencio Randazzo? ¿Conserva ese 6 por ciento de la voluntad de voto de los bonaerenses, o esos sufragios fueron aportados por el Movimiento Evita? Desde Juntos por el Cambio se lo observa como una alternativa valiosa, ya sea incorporándolo a la coalición como jugando por afuera, para pescar votos disconformes del Frente de Todos. 

Randazzo quiere jugar, pero no sabe cómo. Dialoga con Monzó, con Pichetto y con toda el ala del “peronismo amigable” cercano a Juntos por el Cambio. También buscó acercarse al gobernador cordobés Juan Schiaretti. La semana pasada participó como único orador en un foro de jóvenes políticos, empresarios y referentes sociales pertenecientes al peronismo, la UCR y el Pro, que se inscriben en la órbita del schiarettismo.  

Tal vez Randazzo supusiera que sus ácidas declaraciones sobre el gobierno actual y sobre los sindicatos, así como su apoyo a una eventual candidatura presidencial del gobernador cordobés no iban a trascender. Pero, una vez más, se equivocó. Y allí salieron de todos los rincones del Frente de Todos a pasarle factura.

Uno de los sectores más indignados por las declaraciones de Randazzo fue el sindicalismo. A punto tal que la CGT le dedicó un comunicado de repudio demoledor. "La Confederación General del Trabajo (CGT) de la República Argentina repudia las irrresponsables declaraciones de un compañero que hace mucho tiempo perdió el rumbo". La central obrera se sintió agraviada por las acusaciones del ex ministro del Interior y Transporte, quien había asegurado que las organizaciones sociales y sindicales "son parte del problema" de Argentina. 

Tampoco cayó bien en la CGT el respaldo de Randazzo a una “necesaria” reforma laboral. En el Zoom con los jóvenes “cordobesistas”, Randazzo aseguró que "es necesario" avanzar hacia un "proceso de transformación y de cambio", y subrayó que “la dirigencia sindical, en su mayoría, es parte del problema; las organizaciones sociales pasaron a ser parte del problema. ¿Cómo puede ser que la Argentina no pueda discutir una ley laboral nueva, moderna?”, disparó. 

El consejo de la CGT salió a responderle con los tapones de punta, lamentando que "mientras las desigualdades se profundizan en nuestro país y en todo el continente, la injusticia social se expresa del modo más violento y la pobreza alcanza niveles históricos, pretender debilitar más aún a las organizaciones sindicales y sociales es una irresponsabilidad intolerable". Para concluir: "Las reformas laborales que pregona Randazzo, sólo abonan la fortaleza de los sectores más radicales del pensamiento liberal".

Ahora Florencio Randazzo tendrá que remar mucho para recomponer su ya desfigurada imagen dentro del movimiento obrero y las organizaciones sociales. Desde su salida del ministerio del Interior, a fines del 2015, no le ha encontrado la vuelta. No es malo tratar de manotear un salvavidas en medio de un naufragio. Sólo que hay que ser cuidadoso y constatar que no sea de plomo, antes de aferrarse a él. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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