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7 de junio de 2021 | Nacionales

En silencio y con optimismo

Con la premisa “vacuna y asado”, el Frente de Todos comienza a cerrar sus listas

Hasta el 24 de julio hay tiempo para presentar las listas para las elecciones de este año. En el Frente de Todos hay mucho más optimismo que hace algunas semanas. Las encuestas le dan un promedio de 8 por ciento de ventaja sobre la oposición.

Vacuna y asado es el slogan. No hay clima social para mayores restricciones. Con algunos aumentos salariales y en los planes sociales, la devolución de ganancias y algunos beneficios que podrían sumarse en los últimos sesenta días previos a las elecciones creen que alcanzará. Si no se puede frenar la inflación, se recuperarán ingresos poniendo más dinero en los bolsillos de la ciudadanía. Y, en lo interno, bajar los niveles de confrontación con tendencia a cero. Lo determinante será consolidad la unidad.

Las reuniones van en paralelo. Como muestra el peso creciente de Axel Kicillof en las políticas del gobierno nacional, la última reunión de la mesa chica se realizó en La Plata. Allí estuvieron presentes el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; el ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro; el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el ministro de Desarrollo Comunitario de la Provincia, Andrés Larroque, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; y el presidente del bloque oficialista en la cámara baja, Máximo Kirchner.

Cristina Fernández de Kirchner no está en esa mesa, pero interviene a control remoto. La vicepresidenta ha decidido tomar un rol mucho más protagónico en la gestión del gobierno nacional en el año electoral. En los últimos días convocó a los ministros de Economía, Transporte, Turismo y Agricultura, para exigirles la baja del precio de la carne y dar respuestas al sector turístico y hotelero. Deberán implementarse una nueva IFE o similar y ayudas a las empresas afectadas. También terminó de enterrar el tope del 29 por ciento para la inflación y la renegociación salarial, al conceder un 40 por ciento a los trabajadores legislativos, que el año pasado habían sufrido las consecuencias del recorte salarial a la política. En las próximas semanas se reabrirán las paritarias que ya fueron cerradas a niveles menores y se completarán las que aún restan.

Queda claro que la vicepresidenta jugará un rol determinante en la composición de las listas electorales bonaerenses, respetando la distribución de cargos con la Frente Renovador y el “albertismo”. Los comicios presentan la oportunidad de asignarle destino legislativo a varios de los “funcionarios que no funcionan”, y de posicionar en lugares clave del parlamento a otros que responden directamente a su jefatura. Si todo sale como planea la ex presidenta, los primeros dos años de Alberto habrán sido de transición, y los dos últimos de avance en un programa de transformaciones que sería profundizado por Axel tras una eventual victoria en las presidenciales de 2023.

Por esta razón, entre los nombres que circulan de manera reservada para integrar las listas se encuentran los del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; los ministros Daniel Arroyo, Gabriel Katopodis, Matías Lammens y Felipe Solá, a los que se les brindaría una salida honorable. Distinto es el caso de la presidenta del ANSES, Fernanda Raverta; la titular del PAMI, Luana Volnovich; el ministro de Seguridad, Sergio Berni; la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza; la responsable de AYSA, Malena Galmarini; la máxima autoridad del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, Victoria Tolosa Paz; y el asesor presidencial Leandro Santoro; a quienes se pretende dar un posicionamiento estratégico mucho mayor de cara al bienio final de Alberto Fernández y las presidenciales de 2023.

Por último, muchos piensan en el embajador en Brasil, Daniel Scioli, en las listas. El ex gobernador siempre suma. Pero a él no le interesa abandonar su destino en la nación hermana, a excepción de la alternativa de ser promovido a la cancillería.

El juego de las candidaturas recién se inicia, y dependerá mucho de cómo resuelvan finalmente su interna el Pro y JxC, y cómo terminará la nueva aparición de Florencio Randazzo al momento de definir los nombres propios.

Pero lo que impera es el optimismo. Han tomado nota de la necesidad de mejorar la comunicación política y de centralizarla. De abrir un poco el juego a nivel de algunos municipios para garantizar la contención de muchos sectores que contribuyeron a la victoria en 2019 y quedaron después con las manos vacías.

Vacuna, asado. Dinero en el bolsillo y ayudas sociales y empresariales, son la clave. Con un componente de fondo que es la precondición para conseguir el éxito: la unidad.

En el oficialismo creen que el perfil de los candidatos opositores definirá el estilo de la campaña y analizan ventajas y desventajas de apostar por la moderación o la beligerancia. Por ahora no está definido y hay distintas opiniones. “La moderación no existe en el mundo, miremos a Estados Unidos, a Brasil, a España. ¿Por qué funcionaría en la Argentina?”, dijo un vocero del kirchnerismo. “Ojalá podamos ir a un tono de consenso, pero vamos a ver qué hay del otro lado”, aseguró un referente cercano a Alberto Fernández, cuyo perfil moderado le permitió ganar las adhesiones de los desencantados de 2019.

El pleno del Frente de Todos carga las culpas de la profundización de las diferencias entre oficialismo y oposición al ala dura de Juntos por el Cambio, con la presidenta de Pro, Patricia Bullrich, y el ex presidente Mauricio Macri, a la cabeza. “Ojalá podamos ir a una disputa pública seria, pero ellos no dejan margen, diciendo que la vacuna es veneno o que no queremos comprar vacunas”, ejemplifican.

Esta semana, poco después de que se confirmara la fecha de las elecciones postergadas, oficialismo y oposición dieron las primeras señales del tono que tendrá la campaña. Ocurrió durante el informe de gestión del jefe de Gabinete ante el Senado. La oposición atacó con fuerza, entre chicanas, al representante del gobierno nacional, por la fallida negociación con Pfizer. Cafiero respondió con un tono similar, entre frases subidas de tono. El balance del gobierno, en un clima de enojo, era que el funcionario tuvo que defenderse. “Su tono vehemente no fue nada en comparación con las mentiras flagrantes que tiraron”, deslizó un vocero del gobierno, irritado. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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