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21 de junio de 2021 | Nacionales

El nivel de la clase política toca piso

Fernández y Macri: Antigestión y antivacuna

Más de 4,3 millones de contagios y casi 90 mil muertos no fueron suficientes para que Macri comprendiera la gravedad de la pandemia. Desentendido de la catástrofe que afronta Argentina –en parte por el gobierno de Alberto y en otra parte por el suyo-, el ex presidente continúa recorriendo el país presentando su libro “Primer Tiempo”.

En los últimos días, Macri profundizó su perfil negacionista, afirmando ante medios de todo el país que el coronavirus no es más que "una gripe un poco más grave" y reveló que no entiende por qué la gestión de la pandemia deja "sin dormir" a los gobernantes.

"Nunca he creído realmente que esta gripe un poco más grave es algo por lo que uno debe estar sin dormir”, afirmó Mauricio. Y agregó que, para él, la solución hubiera sido sencilla:  "Hubiera comprado todas las vacunas disponibles".

El presidente que disolvió el ministerio de Salud y dispuso una política salvaje de desinversión en el área, arremetió contra las autoridades actuales sin contemplaciones: ”El manejo de la pandemia ha sido una desgracia para los argentinos”, afirmó, e insistió en cuestionar la "cuarentena eterna".

También justificó su decisión de inocularse en los Estados Unidos, pese a haber manifestado que iba a esperar su turno en el plan de vacunación oficial en la Argentina. "Yo no viajé a vacunarme, viajé por una conferencia”, pretendió argumentar, para luego calificar su cambio de opinión como "una contribución".

"Cumplí. No usé una vacuna de las que entraron a la Argentina. En lugar de esperar mi turno para mayores de sesenta años, aproveché, viajé y me vacuné para liberar una dosis. Pagué mi vacuna. Hice una contribución". 

Pero la situación que afronta la Argentina no deja lugar para las burlas características de las intervenciones de Mauricio Macri, por lo que fue denostado por la prensa y por buena parte del arco político y social -entre ellos, por su ex secretario de Salud, Adolfo Rubinstein-, ni bien sus dichos trascendieron.

Por esta razón, horas después el ex presidente utilizó su cuenta de Twitter para discuparse por sus declaraciones: ”De ninguna manera minimizo el impacto mundial del COVID y el sufrimiento que ha causado”. Y agregó que lo que "quiso" hacer era una crítica política.

"Pido perdón por el error que cometí al hablar de la pandemia y envío mis disculpas a las personas que fueron afectadas por este virus y a sus familiares”, sostuvo.

Macri pareció haber tomado súbitamente conciencia del despropósito en el que incurrió, por lo que su hilo se fue multiplicando: ”Aprovecho este tweet para aclarar el sentido de mis palabras. Lo que quise decir es que la enfermedad no se puede usar como una excusa para que el gobierno avance sobre las libertades de las personas y avasalle institucionalmente a la república”, argumentos que no estuvieron presentes en sus declaraciones iniciales.

Y allí intentó sacar ventajas, al asegurar que "la pandemia no justifica que el gobierno destruya las vidas, el trabajo y la educación de los argentinos. Paralizaron al país pero la Argentina aparece en el último puesto del ranking de gestión de la pandemia”.

Por más que ensayó la marcha atrás, el daño ya estaba hecho. Para los argentinos, tanto para Macri como para su amigo Jair Bolsonaro, el COVID no es más que una “gripezinha” que en Brasil ya superó los 500 mil muertos, y en la Argentina se acerca a los 90 mil. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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