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22 de julio de 2021 | Historia

(1946-1952)

La política económica del primer peronismo

La política económica del peronismo tuvo como característica principal el desarrollo de estrategias tendientes a impulsar la producción y el consumo nacionales, con una firme tendencia a mejorar la distribución del ingreso entre empresarios y asalariados.

HORACIO DELGUY

por:
Alberto Lettieri

Siguiendo estos lineamientos, las políticas debieron ajustarse a partir de los cambios producidos a escala internacional, como consecuencia de la finalización de la guerra. Los años del conflicto armado habían sido muy favorables para las exportaciones argentinas. Sin embargo, la aplicación del Plan Marshall, en 1947, provocó un perjuicio considerable para nuestros intereses, en tanto otorgaba créditos para la reconstrucción de posguerra a las sociedades que habían combatido, a condición de que fueran utilizados para comprar productos norteamericanos.

Esto provocó la pérdida de mercados tradicionales y la caída de las exportaciones argentinas dentro del total mundial, que pasaron del 3,45 por ciento en 1946 a solo el 1,05 por ciento en 1955. Pese a esto, el PBI registró una suba del 48,9 por ciento en el mismo período, producto de la fabulosa expansión del consumo interno.

El Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI), creado una semana antes del acceso de Perón a la presidencia, desarrolló una acción esencial, al captar recursos del sector primario y transferirlos al desarrollo de la industria, el comercio y los servicios. El IAPI adquiría la producción primaria con la cual abastecía el merca-do interno y exportaba los excedentes.

Eso generaba recursos financieros que, administrados a través del BCRA, eran aplicados a impulsar el crecimiento de otros sectores, en particular el manufacturero. Si bien no fue su finalidad inicial, frente a los problemas generados por las sequías de los años 1949-1951 y de los efectos del Plan Marshall, el IAPI pasó a subsidiar al sector rural, incentivando la expansión de las siembras, con resultados alentadores.

La planificación ocupaba un papel central dentro del esquema político de Perón. A partir de las propuestas del Consejo Nacional de Posguerra, conducido por José Figuerola, se diseñó el Primer Plan Quinquenal (1947-1951).

El plan estableció tres objetivos centrales: a) hacer un estudio actualizado de los requerimientos en materia de bienes y servicios para el sistema productivo, como materias primas, energía, maquinarias, transportes y otros; b) impulsar un programa de inversiones para un adecuado desarrollo de la agricultura y la industria; y c) lograr una redistribución de las radicaciones industriales haciendo que las futuras inversiones tendiesen a localizarse en diferentes regiones del país, en atención a: la mejor relación productiva en función de la materia prima a utilizarse; la existencia de la energía indispensable y la posibilidad de distribuir los bienes elaborados a las zonas de consumo.

También se planteó atender los problemas de desajuste que provocaba la constante caída de los términos de intercambio, para lo cual era vital modificar de raíz el viejo modelo agroexportador. Por ello se debía dar un fuerte impulso a la industria, estatizar los servicios públicos, llevar adelante un desendeudamiento, apuntar a mejoras en salud y educación que permitieran elevar el nivel de competitividad por vías de una mejor calificación de los asalariados, utilizar el superávit externo para la financiación del crecimiento, mantenerse al margen de organismos como el FMI, el BIRF y los Acuerdos GATT y acrecentar las posibilidades financieras del estado mediante impuestos específicos para el consumo y el impulso del ahorro.

El gobierno de Perón impulsó políticas de estatización de empresas de servicios, a tono con iniciativas similares de los estados de bienestar de la época. Ya durante el gobierno de Farrell se había estatizado parte de la distribución de gas, lo que se completó entre 1947 y 1948 y permitió agregar una enorme masa de usuarios a los preexistentes.

Antes de cumplirse el primer mes de gestión presidencial, se estatizaron los teléfonos y en diciembre de 1946 se compraron los ferrocarriles franceses que operaban en nuestro país. La estatización de los ferrocarriles ingleses, ya planteada por el Plan Pinedo de 1940, quedó a cargo del presidente del BCRA, Miguel Miranda, e incluyó la utilización de las llamadas “libras bloqueadas”. Se trataba de fondos correspondientes a ventas realizadas durante la guerra, que se encontraban depositados en el Banco de Inglaterra, y que solo podían utilizarse para la adquisición de bienes, pero no para retirarlos en efectivo.

El 13 de febrero de 1947 se acordó la compra por 150 millones de libras esterlinas ($ 2.029 millones), pagaderos en parte con libras bloqueadas (£ 112 millones), debiendo cancelarse el resto con futuros superávits comerciales. Sin embargo, la grave situación financiera del RU hizo que se cambiaran las pautas, por lo que la Argentina obtuvo un beneficio de alrededor de 67 millones de libras (900 millones de pesos). La transferencia no solo incluyó la infraestructura ferroviaria, sino las tierras y numerosas empresas en las que habían reinvertido parte de sus ganancias.

Las políticas implementadas pusieron en marcha un proceso de movilidad social ascendente de los trabajadores. Los asalariados tuvieron la posibilidad de disfrutar de toda una oferta de bienes sociales y culturales, pero también económicos, como producto de la mejora en sus salarios. El consumo de los sectores populares se amplió, e incluyó vestimentas, electrodomésticos, etc., hasta las motonetas promocionadas por el propio Perón. (www.REALPOLITIK.com.ar) 


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