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29 de julio de 2021 | Interior

El oficialismo cada vez más dividido

Santa Fe, un nuevo foco de conflicto para el gobierno nacional

Le salió muy mal su proyecto de evitar la competencia en las PASO en la provincia al Frente de Todos y, lo que es más grave, su intervención desacertada culminó en una crisis dentro del Gabinete nacional.

El acuerdo alcanzado entre Cristina Fernández de Kirchner y Omar Perotti resultaba inaceptable para los segmentos más progresistas del Frente de Todos, y confirmaba a la vez el liderazgo del gobernador, algo que para buena parte del peronismo santafesino resulta inaceptable.

Por esta razón, ni Agustín Rossi y mucho menos el Movimiento Evita aceptaron convertirse en el “pato de la boda”, aunque su negativa ha generado mal humor y rispideces al interior del gabinete, y su proyección es una incógnita.

"Lamento que el ejemplo de Cristina (Kirchner) de priorizar el interés colectivo por sobre los individuales no haya llegado a todos los dirigentes", le confió el ministro de lnterior, Wado de Pedro, al periodista Iván Schargrodsky.

Si bien existieron algunos distritos en la provincia de Buenos Aires en los que el avance de La Cámpora colapsó con el albertismo, como en el caso de Hurlingham, la mediación de Andrés "Cuervo" Larroque evitó que la sangre llegara al río.

Pero en Santa Fe la situación es muy diferente, porque se trata de una provincia clave para definir el equilibrio de poder dentro del Congreso Nacional. El acuerdo entre Cristina Kirchner y Perotti no fue fruto del amor, sino del interés común. El gobernador quería lista única a su medida y la vicepresidenta conservar a María de los Ángeles Sacnún en la cámara alta.

Para el gobierno nacional, Perotti es mejor que Rossi en una provincia agraria, donde recolecta pocos votos y muy focalizados, y habría sido un suicidio ponerse en contra del jefe de Gobierno provincial ante las luchas que se darán en los próximos meses.

Esta mirada de REALPOLITIK confronta con la caracterización que hacen tanto Rossi como el Evita. Cederle la provincia a Perotti implicaría la victoria de un "neomenemismo" muy parecido al de Juan Schiaretti, con juego propio y una mirada "provincialista", que dificultaría la contención de los sectores más progresistas.

Para el Evita sería un avance más de la alianza entre CristinaMáximo Kirchner que se registra a nivel de varios municipios bonaerenses y que tiene como premio mayor la designación del nuevo ministro de Desarrollo Social que deberá reemplazar a Daniel Arroyo.

Desde el entorno de Agustín Rossi aseguran que Perotti nunca quiso negociar una lista de unidad y que prefirió privilegiar a su propio círculo.

Por mandato del presidente Alberto Fernández, el ministro de Defensa hizo tres propuestas para cerrar una lista de unidad. La primera fue encabezar la lista de senadores, la segunda encabezar la de diputados y la tercera que su socia política, la vicegobernadora Alejandra Rodenas, sea quien lidere la lista de diputados y él personalmente baje su precandidatura. Perotti descartó todas las opciones.

“El gobernador me dijo taxativamente que yo no esté encabezando la boleta de diputados nacionales, a pesar de que soy el dirigente político que más mide en las encuestas para estas elecciones. No me gustó, pero seguí intentando”, dijo hoy Rossi en el programa “De acá en Más”. “En realidad, lo que no querían es que participemos. Ahí hay un límite con las políticas y estados de ánimo al interior de la provincia de Santa Fe”, afirmó.

Con ese nivel de abierto desacuerdo, Agustín Rossi planteó que es un “error” pensar que lo que sucede en la provincia de Buenos Aires, donde no hay competencia en las PASO del oficialismo en las precandidaturas nacionales, “es trasladable al resto de las provincias”.

También puso el dedo en la llaga, al sostener que el gobierno nacional no entiende el federalismo: “Santa Fe tiene una tradición en PASO, existen desde 2007 cuando en Nación recién aparecen en 2011. En el 2017 y en 2019 también tuvimos PASO, en la elección que terminó con Perotti como gobernador al enfrentar a María Eugenia Bielsa. Después trabajamos todos juntos y ganamos las elecciones”, rememoró el ministro de Defensa.

E inmediatamente ejemplificó: “Cambiemos lleva en Santa Fe cuatro listas; y el Frente Amplio Progresista, dos. Las listas locales de Rosario tienen 10 listas de precandidatos a concejales. Lo que desde Buenos Aires aparece como disruptivo, en Santa Fe es algo habitual que suceda”. 

Pero desde la gobernación niegan las afirmaciones del ministro de Defensa, tratándolo de “mentiroso”. "RossiAlejandra Rodenas y El Evita tienen funcionarios en áreas de gestión muy sensibles, está a la vista que eso es mentira".

Desde la mesa chica de Perotti van mucho más allá y afirman que la vicegobernadora Rodenas y el Frente Progresista hicieron todo lo posible para debilitar al gobierno provincial. E incluso asocian esta actitud con la decisión del gobernador negarle su respaldo al senador provincial, Armando Traferri, quien es investigado por sus vínculos con una red ligada al juego clandestino y las extorsiones que avanza en Sede Judicial.

Perotti demostró su deseo de cerrar una lista única en la provincia viajando a Buenos Aires antes del cierre, y ofreció sacrificar a Roberto Mirabella (actual senador y mano derecha del gobernador) para ubicar al periodista Marcelo Lewandowski, y mantener en el segundo para la Cámara alta a María de los Ángeles Sacnun, una senadora que responde a la vicepresidenta de la Nación. La oferta le valió la aprobación de Cristina y de Alberto, pero Rossi se mantuvo incólume.

Sin voluntad alguna de llegar a un acuerdo, el ministro presentó una lista sin consultar al gobierno nacional, que integran él mismo como primer candidato a senador, acompañado por la vicegobernadora Alejandra Rodenas, en la que el primer candidato a diputado (Eduardo Tonioli) pertenece al Movimiento Evita.

Hoy el mar de fondo que provocó esta decisión resulta indisimulable. Y se anticipan movimientos sísmicos aún mayores, ya que Rossi manifestó su voluntad de mantenerse como titular de la cartera de Defensa, cuando la confrontación con el presidente y la vicepresidenta alcanza una temperatura cercana a la ebullición.

“Siempre pensé que los cambios de gabinete se daban cuando había ‘funcionarios que no funcionaban’, no cuando un dirigente político, con los años de trayectoria que tengo yo en la provincia de Santa Fe y en todo el país, decide participar electoralmente en su propio distrito”, declaró ante la creciente presión que recibe para presentar su renuncia en las últimas horas.

En realidad, la situación de Santa Fe es sólo un capítulo de la grave crisis que va saliendo a la luz dentro del Frente de Todos, donde cada vez son más los disgustados con los repartos parcelarios de poder y candidaturas entre los grandes jugadores de la coalición. Es que no sólo se juega el 2021, también los posicionamientos para el decisivo 2023.

Tan grave es la situación que no puede descontarse que ese malestar se traslade a las urnas, afectando la gobernabilidad de una gestión que insiste en crearse problemas internos, como si no le bastaran los que les plantea el contexto de crisis y de pandemia, y los ataques de la oposición. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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