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5 de agosto de 2021 | Nacionales

Problemas en la coalición

Los juegos facciosos de Alberto

Cada vez que puede, Alberto Fernández intenta ponerle límites a Cristina Fernández. Son señales, gestos, decisiones que hacen enojar a la vicepresidenta, pero que permiten dejar en claro que el presidente sobrevive y, cuando puede, tiene juego propio.

Del cierre de listas del Frente de Todos, tal vez el escenario más resonante, más controversial, fue la provincia de Santa Fe. Una provincia en la que las internas son un clásico y que Cristina Kirchner intentó suprimir dentro de su coalición. No pudo.

Fueron nada menos que Alberto Fernández y Santiago Cafiero quienes alentaron a Agustín Rossi a presentar una lista alternativa en las PASO. “Lo hicieron su candidato, entre otras razones, por la tensión que existe entre Alberto y el gobernador Omar Perotti", sostuvo Carlos Pagni en la última emisión de Odisea Argentina.

Era un secreto a voces que transitaba el tablero político. La relación entre el presidente y el gobernador de Santa Fe se deterioró considerablemente durante las idas y vueltas del affaire Vicentín. Por el lado de Rossi, la enemistad con Perotti es histórica. Pero Cristina Kirchner hizo todos los esfuerzos posibles para cerrar una alianza con el mandatario santafesino porque “no nos podemos dar el lujo de perder a un gobernador. Y menos de las provincias grandes”.

Ni Rossi ni Alberto Fernández pensaban los mismo. Tanto el kirchnerismo duro como el “albertismo” tienen en claro que Perotti no sólo no defiende a Cristina Kirchner, sino que dejará el Frente de Todos tarde o temprano para sumarse a una alianza con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta y el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. El nexo entre los tres es el consultor Guillermo Seita, quien los asesora. Hace mucho que Seita está enemistado con el presidente.

Alberto puso a Rossi sobre el ring para forzar a Cristina a apoyarlo, dejando en soledad a Perotti. Pero la vicepresidenta no modificó su estrategia santafesina. "¿Qué hicieron Fernández y Cafiero ante este escenario?”, se preguntaba Pagni. “Sobreactuar la distancia fingida con Rossi, prácticamente echándolo del gobierno y planteando esta nueva regla por la cual quien es candidato no puede ser funcionario", marcó.

En sus constantes apariciones desde el cierre de listas, Rossi denunció tácitamente que había sido el propio presidente quien lo alentó para candidatearse, para luego dejarlo librado a su propia suerte. “Me enteré por TV de que tenía que renunciar”, reiteró.

Marilyn Sacnun, una de las senadoras más próximas a Cristina -y que va en el segundo lugar de la lista de Perotti gracias a este acuerdo-, deslizó que la decisión de competir se debía exclusivamente a un “capricho de Rossi”. Sin embargo, fue muy cuidadosa al momento de relacionar esa presentación con una estrategia de debilitamiento de la vicepresidenta promovido por el propio gobierno.

El enojo de Cristina Kirchner con Alberto Fernández, al enterarse de cómo se habían dado las cosas, se incrementó a punto tal que, pese a que el presidente se deshizo del ex ministro de Defensa, la suerte de varios miembros de su Gabinete –y, en especial, de Santiago Cafiero- parece estar atada al desempeño que tenga el ex funcionario en las PASO. Si gana, la vicepresidenta deberá llamarse a silencio. Pero, si Rossi es derrotado, los días de Cafiero y de varios “funcionarios que no funcionan” estarían contados.

Casi con cierta perversidad el instrumento de Alberto para marcarle la cancha a Cristina fue el único ministro de cepa kirchnerista que tenía en su gestión. Pero para tratar de ponerse a resguardo de la ira de su vicepresidenta, en lugar de hacerse cargo de su jugada se apresuró a comunicar desde el Perú que los funcionarios que fueran candidatos deberían renunciar, sin tener en cuenta que los involucrados serían entre 30 y 40, lo que prácticamente podría “vaciarle” su gestión.

Tampoco Alberto consideró que, siguiendo la “regla ética” que él mismo fijó, si desea la reelección en 2023 debería renunciar a la primera magistratura cuando se inicie la campaña electoral.

Está claro que para Alberto, Raúl Alfonsín está muy por encima del general Perón. Su insistencia en tensionar la interna antes que guiarse por la REALPOLITIK vuelve a demostrarlo. (www.REALOPOLITIK.com.ar)


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